José Castillo y Luis Valbuena, caballos en el lineup del cielo

En la mañana de este viernes, 7 de diciembre de 2018, todos los amantes del béisbol despertamos con la noticia de la trágica muerte de José Castillo y Luis Valbuena, quienes en vida fueron profesionales y seres humanos ejemplares. De esos venezolanos que se esmeraron en dejar a nuestro tricolor en lo más alto y llenar al país de alegrías.

Muchas personas, incluyéndome, crecieron viendo los batazos y las buenas jugadas de “El Hacha”, quien se ganó el respeto hasta de sus rivales por su humildad, su forma de ser y su disposición para ayudar a los jóvenes que querían llegar lejos en el mundo de la pelota; era un líder.

José Castillo con el uniforme de los Cardenales de Lara

Castillo vistió el uniforme de muchos equipos a lo largo de su carrera profesional, pero es recordado por su paso por los Leones del Caracas, equipo con el que vivió sus mejores años y con el que se comenzó a labrar una reputación dentro de los diamantes de la liga.

Sus más de mil inatrapables en la pelota rentada venezolana, lo hacen sin duda merecedor de un lugar en el salón de los inmortales de la LVBP, pero su mayor hazaña fue la de enamorar a todos los fanáticos con su entrega y su dedicación en cualquier terreno de juego.

Por otro lado está Luis Valbuena, quien también vivió por y para el béisbol, haciendo siempre su mejor esfuerzo para complacer a la multitud y hacer vibrar a las tribunas con cada uno de sus característicos swings poderosos.

Luis Valbuena conectando un vuelacercas en Barquisimeto

La humildad del criollo era otra de las cosas que lo caracterizaba, quien al igual que José Castillo siempre estaba atento para aconsejar y ayudar a los muchachos que conforman la nueva generación de peloteros que representarán al país.

Siendo un jugador establecido en el mejor béisbol del mundo, Valbuena no tenía necesidad de jugar en Venezuela, pero lo hacía por amor al juego que le había dado todo y por el cual será recordado no solo por los fanáticos larenses, sino por todos los seguidores de la pelota venezolana.

Solo nos queda agradecerles y recordarlos como los peloterazos y grandísimos seres humanos que fueron. Gracias por dejar el alma en cada jugada, por vivir por la fanaticada, por ser ejemplos dentro y fuera de los terrenos.

No necesitan una placa en algún salón de la fama para ser inmortales, pues su legado quedará para siempre en el corazón de sus compañeros de profesión, familiares y seguidores.

Hoy no están con nosotros, están en la alineación del cielo, seguramente listos para deslumbrar a todos con sus batazos.

Fueron y son ese “cuando sea grande quiero ser como él” de muchos niños que sueñan con hacer del béisbol su profesión principal.

Ayer se despidieron de nosotros, repartiendo batazos por el estadio Universitario de Caracas, pero ambos estarán por siempre en nuestra memoria.

Como si de un juego del destino se tratara, el primer pelotero de los Cardenales que abrazó a José Castillo luego de que este conectara su inatrapable 1.000 en la LVBP, fue precisamente Luis Valbuena.

Gracias por todo, caballos, y sigan sonriendo donde quiera que se encuentren, Venezuela entera no se olvidará nunca de ustedes.

Por: Marco Ruiz (@MarcoRuiz_34).

Foto: AVS Photo Report.

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