De los creadores del WAR y el Shift Defensivo,llega a Venezuela el Piggy Back

 

Ya no existe manera de negarse a la inexorable intromisión de los avances tecnológicos en el beisbol. Ya sea para bien o para mal. Si no pregúntenle a Oswaldo Guillén, uno de los managers más tradicionalistas en Latinoamérica, pero que de a poco ha tenido que irse adaptando a las nuevas herramientas que ofrece un software de algoritmos, que resultan casi tan infalibles como la física de Albert Einstein.

La sabermetría quizás sea la invención más importante que se ha dado durante los últimos años en el deporte de los bates y las pelotas. Diversos gerentes generales le adjudican a ella el éxito de sus respectivos equipos y no en vano hoy en día se ha convertido en una aliada primordial para los votantes de los diversos premios que se entregan temporada tras temporada en los diferentes circuitos del mundo, incluido el de las Grandes Ligas.

“La sabermetría no tuviera sentido si uno no cuenta con el material humano que posea la calidad suficiente como para ayudarte a ejecutar de manera correcta cada una de las opciones que ella te da, pero de que sirve, sirve”, reconoció el propio Ozzie, quien cuenta ya con 15 años de experiencia como técnico.

Lejos quedaron los días en los que un espléndido average, una importante cantidad de carreras impulsadas y un número de dos dígitos en jonrones eran suficientes para deslumbrar a los sufragistas. Ahora, emergió otro importante renglón que probablemente se haya convertido en el de mayor relevancia para un jugador, como lo es el WAR (Wins Above Replacement o victorias sobre el reemplazo por su traducción al español).

A este nuevo departamento, en el que se toma en cuenta el valor de un determinado toletero en todos los aspectos del juego: defensa, ofensiva,  hasta en corrido de almohadillas, hay que sumarle otros tantos que se van posicionando paulatinamente para crear una especie de modernismo, una nueva era que rompe paradigmas en el beisbol.

Otro caso sucede con el ya popular “shift defensivo”. La formación especial implementada por los dirigentes para cubrir en el terreno ante un determinado bateador, cuyas estadísticas revelan que suele conectar la pelota con mayor tendencia hacia un determinado sector.

Esta fórmula tiene sus adeptos; pero también a sus detractores, quienes creen que rompe con la esencia del juego, le resta vistosidad, porque uno de los elementos más importantes que atrae a los analistas y lleva fanáticos a los estadios es la abundancia de batazos. Lo único cierto es que cada vez es más habitual su uso y muchos ya se han acostumbrado a vivir con ello.

Nueva filosofía

El beisbol venezolano no se ha quedado atrás ante el surgimiento de estos progresos. Un ejemplo de ello se está suscitando en la vigente zafra de la LVBP, en la que varios managers, contando a Oswaldo Guillén, se han visto en la imperiosa necesidad de implementar estas herramientas, la más nueva de ellas, o la más peculiar, la del Piggy Back.

Este “experimento”, que su creación data del año 2012, o por lo menos su inclusión directa en el beisbol, cuando unos Rockies de Colorado necesitados de abridores y con muchos brazos jóvenes decidieron llevarlo acabo en ese año,  trata de la utilización de dos lanzadores con características de abridores, en un mismo juego y de manera consecutiva. Aunque su empleo tiene dos variantes o dos objetivos distintos, dependiendo de la planificación inicial de los capataces.

La primera de ella tiene que ver con el límite de pitcheos que pueda tener un serpentinero y por ende no pueda optar por trabajar más allá de cuatro innings, por lo que el manager apuesta por la opción de sustituirlo por otro lanzador con cualidades de iniciador, que pueda ofrecerle al menos tres capítulos más.

Este caso en particular lo tuvo que ejecutar por un pasaje de la temporada el manager de los Leones del Caracas, Mike Rojas, cuando le dio cabida en su rotación al estadounidense Matt Pearce, quien debía cumplir con un plan de no más de 60 envíos, y luego relevarlo con el también importado Tyler Wagner, que tenía poco tiempo en el país, pero que estaba también llamado a ser uno de los monticulistas de inicio en los compromisos.

El mánager de Leones del Caracas, Mike Rojas Foto AVS Photoreport

“Eso se ha usado más que todo es los playoffs. Pero eso a mí me parece ridículo, no me gusta porque un abridor debería verse en la obligación de lanzarte siete u ocho innings y después traer al bullpen a cerrarte tu juego”, manifestó Rojas, quien no se considera un seguidor de este nuevo invento, pero que le ha tocado ponerlo en práctica por emergencias en su staff.

La otra variante tiene que ver con el tema de las restricciones de las organizaciones de Estados Unidos para con sus lanzadores y también la sobrepoblación de estos, como sucede con los Tiburones de La Guaira.

Oswaldo Guillén, si bien no se ha confesado partidario del Piggy Back, se le ha visto ejecutarlo una importante cantidad de ocasiones, sobre todo durante la última semana de noviembre cuando en su plantilla contó con al menos nueve lanzadores con capacidades para abrir partidos.

De hecho, en un juego frente a los Caribes de Anzoátegui el pasado miércoles 28 denoviembre en el Estadio Universitario, Guillén obtuvo dividendos de la “fórmula” después de que el joven Eudis Idrogo y el veterano Antonio Noguera, ambos miembros de su rotación, se combinaron para siete episodios en blanco con apenas un par de hits permitidos que le dieron la oportundiad a los Tiburones de doblegar 2-0 a los indígenas.

“Varios de mis muchachos son jóvenes y no quiero forzarlos o sobrecargarlos de trabajo, por ello es que he optado por usar el Piggy Back, aunque todo es circunstancial. Si yo veo que el encargado de abrir ese día me saca cinco innings sin mayores problemas desecho el plan y me voy directamente con mi bullpen”, explicó Ozzie.

Diferencias

El Piggy Back, si bien tiene semejanzas con lo plasmado esta campaña de la MLB por Kevin Cash en los Rays de Tampa, no se trata de la misma fórmula. La idea de Cash es más cercana al llamado “Opener”, en la que usaba a un lanzador que durante su carrera siempre fue relevista y lo sustituia por un abridor.

El Piggy Back (respaldo) también muy diferente al conocido como el “Bullpen Day”, en el que son puros relevistas los que exclusivamente se encargan de actuar a lo largo del partido. Es decir, que ahora existen tres modalidades distintas, de las que los managers pueden echar mano cuando se les presente una diatriba con los miembros de la rotación.

 

Por: Rayner Rico / @raynerrico29

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.