Mar. Ene 21st, 2020

Mar 28, 2019; Miami, FL, USA; Miami Marlins shortstop Neil Walker (18) runs the bases after hitting a home run in the eight inning of a game against the Colorado Rockies at Marlins Park. Mandatory Credit: Sam Navarro-USA TODAY Sports

El experimentado pelotero partcipó hace diez años en la pelota venezolana.

Por Daniel Álvarez (@DAlvarez_16).

A lo largo de los años, los países caribeños han tenido la oportunidad de ver a una cantidad importante de jugadores estadounidenses en sus estadios. Neil Walker, quien está en su undécima campaña en las mayores, viajó a Venezuela para la temporada 2009-2010 con los Bravos de Margarita. Disputó un total de 34 encuentros en los que dejó un promedio al bate de .267 con .370 de porcentaje de embasado, .448 de slugging y .819 de OPS. Conectó 4 cuadrangulares y remolcó un total de 16 carreras.

«Fue genial para mi carrera, ese año había debutado en Grandes Ligas y aún debía trabajar en muchas cosas para dar ese siguiente paso y mi meta fue jugar en un alto nivel de competencia en las ligas invernales, mis objetivos fueron Venezuela y República Dominicana. Llegué a Margarita gracias Luis Dorante, quien era el manager en aquel entonces y trabajaba en Pittsburgh, donde estaba yo.»

Para los jugadores nacidos fuera de Venezuela, todo es completamente diferente a como se vive y juega el beisbol en Estados Unidos, por muchos factores: Nivel, ambiente, público.

«Son juegos en los que la mayoría de los jugadores son venezolanos y a los aficionados les gusta ir a apoyarlos. Quieren ver buen beisbol y a los peloteros compitiendo, no hay nada que quieran más que su equipo gane y eso puedes notarlo fácilmente.»

Aún cuando estos jóvenes importados van para arreglar algo en la mecánica, trabajar con lanzamientos quebrados, mejorar en la defensa o llegar mejor preparados al entrenamiento primaveral, pero tampoco es un secreto para nadie que cuando uno de ellos no está rindiendo al nivel que se espera, los equipos los envían de vuelta a casa.

«Esa fue la mentalidad con la que fui para allá, no pensando en que iba a trabajar en algo. Necesitaba más juegos en tercera base y juegos de presión para dar ese siguiente paso. Hay mucho jugadores que van a mejorar algo en específico y no duran mucho allá. Siempre he tratado de ser un pelotero que quiere ganar sin importar la situación en la que se encuentre. Jugar en invierno y especialmente en Venezuela te ayuda mucho para eso.»

Los jugadores latinos que juegan en suelo norteamericano tienen la tarea de adaptarse a una nueva cultura e idioma. Lo mismo sucede con los importados que viajan al Caribe. Es una de las partes más complicadas del proceso.

«Eso fue grande para mi, eso me hizo entender en buena parte lo que viven ellos (los latinos) cuando están aquí y pasan más tiempo del que nosotros pasamos allá. Está la barrera del idioma y es un ambiente completamente distinto, es algo que al ser americano no lo notas estando aquí. Al final lo disfruté realmente, tuve que aprender muchas cosas nuevas y eso me ha permitido comunicarme mejor con compañeros aquí. La verdad no me arrepiento de nada y siempre le digo a los peloteros que sean de mente abierta con respecto a eso, pues no escuchas mucho inglés cuando vas para allá, por lo tanto te sientes incómodo, pero al final del día es bueno porque te hace madurar como persona y como jugador.»

Por supuesto, Venezuela ofrece muchas cosas buenas a parte del beisbol y su nivel de competencia. Muchos de los que van destacan los paisajes y la gastronomía.

«Me encantó la comida y pasar por una buena parte del país. En Margarita teníamos la fortuna de estar en una isla, entonces era como estar de vacaciones mientras juegas. Fue muy emocionante estar en una atmósfera como esa a pesar de ser por un corto período de tiempo.»

Y claro, la comida favorita era…

«¡Arepas! Las amo, sobre todo las de jamón y queso. Siempre que los compañeros venezolanos traen, me aseguro de que me regalen.»

A nivel mundial, la situación crítica de Venezuela se ha hecho notar, especialmente en estos últimos meses con el conflicto político, la falta de electricidad, comida, agua y medicinas en todo el país. Los jugadores venezolanos lo sufren, pues la mayoría de sus familiares y amigos se encuentran allá en medio de la crisis. Muchos de los importados que han ido al país, han estado pendientes de lo que ocurre. Walker lo ha conversado con sus compañeros y dice lo siguiente:

«Siempre envío mis oraciones, pues sé cómo eso afecta a mis compañeros aquí, por lo mismo espero que toda esta situación se resuelva en un futuro muy cercano.»

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