junio 18, 2020

Todas las culturas del mundo tienen muchas diferencias, pero hay algo en lo que coinciden y es en lo que piensan de los gatos. Le otorgan un plus de supervivencia, sin duda, superior al de otros animales. En el beisbol, Andrés Galarraga mejor conocido como el “Gato” le hizo referencia a ese interesante significado.

Pedro Felipe Hernández / @pfhernandez7

El exgrandeliga caraqueño le hizo honor a su apodo, por ser un completo felino que utilizó todas sus herramientas para ser indiscutible y, además, salvar su vida.

Galarraga celebra sus 59 primaveras cumplidas, con una gran sonrisa que lo ha caracterizado por el transcurso de su carrera. En el diamante, en las gradas, en vallas y hasta lejos del beisbol, una eterna felicidad es la carta de presentación de aquel slugger portentoso de los Leones del Caracas.

Como buen gato, supo escalar con cuidado

Hizo su debut en la temporada 1978-1979, con los Leones del Caracas, como receptor y tercera base. Comenzó originalmente como un jugador utility (mayormente en el jardín izquierdo), pero tres temporadas más tarde se convirtió en el primera base regular del equipo.

Por recomendación del mánager del equipo Felipe Alou, fue firmado por los Expos de Montreal en 1979. En ese momento, algunos observadores de las Grandes Ligas creyeron que el joven tenía demasiado peso para jugar profesionalmente.

«El Gran Gato» y «Andrés el Grande» por su extraordinaria agilidad a pesar de su corpulencia (1,91 de altura y más de 100 kilos de peso). Siempre fue muy popular, tanto por su desempeño en el juego como por su carisma y su amplia y alegre sonrisa.

El paso por las menores fue largo y lleno de momentos dulces y amargos. Andrés la pasó muy duro al principio por desconocimiento del inglés.

Él también llegó a estar fuera de juego 25 días por un pelotazo en la cabeza. En 1985, antes de dar el gran salto, fue nombrado Novato del año de la American Association y considerado noveno mejor prospecto por Baseball America.

Los gatos también son muy fuertes

Es posible que, a diferencia de otros animales, los gatos parezcan menos fuertes y solo sobrevivan por su velocidad y astucia. Sin embargo, este “Gato” del béisbol demostró mucho poder con sus batazos.

Andrés Galarraga tuvo muchos inconvenientes, tardó 8 años para llegar a la Gran Carpa. En 1992 cuando jugaba para el equipo de San Luis, se lesionó en el primer juego de la temporada, en este equipo compartió con el coach de bateo Don Baylor, que un año más tarde fue seleccionado como el primer manager de los Rockies de Colorado y pidió la contratación del “Gato”.

Baylor lo convirtió en uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas, a tal punto, que a pesar de una lesión en la rodilla que se produjo al chocar contra el segunda base de su equipo buscando un foul, logró obtener las apariciones legales para pelear con Tony Gwynn el título de bateo y obtenerlo con un promedio de .370.

En los rocosos era parte del grupo del tormento con Larry Walker y Dante Bichette. Uno tras otro en el orden al bate, hacían desastre los pitcheos rivales.

En las mayores, el nativo en Chapellín, soltó 399 cuadrangulares, que supo darles con todo y hasta levantar al público de incontables maneras.

Aquel 31 de marzo de 1997 se puede recordar de una manera muy fácil, pues el “Gran Gato” soltó el cuadrangular más largo en la historia de las Grandes Ligas.

Un batazo con las bases llenas, ante el lanzador Kevin Brown de los Marlins, recorrió un total de 565 pies de distancia del antiguo estadio de Florida. El bombazo luego fue reducido a 529 pies, pero de igual forma mantiene su marca.

Un mito que hizo realidad

Conocido es el refrán que reza “siete vidas tiene un gato”. En otras latitudes tienen refranes similares, por ejemplo en Norteamérica un dicho similar atribuye a este felino hasta 9 vidas (aunque la versión turca las rebaja a “sólo” seis).

Andrés Galarraga demostró que ese mito es cierto, pues después de sobrevivir de un linfoma cancerígeno. El 1999 quiso apartar al ídolo del campo de juego; sólo lo logró por una temporada, porque el ímpetu y el deseo por volver se impusieron.

El 3 de abril del año 2000, Galarraga regresó al béisbol de las Grandes Ligas con el uniforme de los Bravos de Atlanta y para celebrar su retorno, lo hizo como mejor lo sabía hacer: con un bambinazo a las gradas.

Los gatos son sinónimos de divinidad

En Egipto adoraban a los gatos como divinidades, pero no es descabellado, pues en la cueva de los Leones del Caracas, Andrés Galarraga es adorado como una imagen única.

En la historia de los melenudos, existen 12 números retirados. Entre ellos el eterno 41 del “Gran Gato” fue retirado para siempre.

En 487 juegos disputados en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, disparó 457 indiscutibles, de los cuales, 71 fueron dobles, 16 triples y 61 jonrones. Impulsó 243 carreras y anotó 256 en los 1687 turnos oficiales.

Jugó en las Grandes Ligas con los Expos, Cardenales, Rockies, Bravos, Rangers de Texas, Gigantes de San Francisco y Angelinos de Los Ángeles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.