“Nada es más bonito que ganar en Venezuela. Quizás mejor que una Serie Mundial”

Cuando se realizan entrevistas a deportistas retirados, las conversaciones se hacen únicas por la cantidad de material que pueden otorgar. Tras todo lo vivido en sus carreras profesionales, son incontables historias por contar. En el béisbol, un receptor es quizás la pieza más importante del equipo, por allí deben pasar todas las informaciones para obtener un resultado satisfactorio. Eduardo Pérez fue el careta de un exitoso conjunto plagado de estrellas y de allí aprendió todo lo que ejecutó en su siguiente paso como mánager.

Pedro Felipe Hernández / @pfhernandez7

Es muy común ver receptores que se convirtieron en mánager luego de colgar los spikes. Su conocimiento de cómo guiar un equipo lo aplicaron desde muy temprano. Saben del juego. Conocen lo que puede hacer un pitcher. Tienen visión para todo el terreno desde el corazón del diamante. Es por eso, que cuando Eduardo Pérez decidió asumir el reto de convertirse en piloto, ya tenía un éxito a medio camino.

Eduardo Pérez comenzó su carrera como estratega en la LVBP con las Águilas del Zulia / Foto @Aguilasdelzulia

Pérez fue contratado como mánager de las Águilas del Zulia. Allí comenzó su carrera como dirigente en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional durante dos temporadas, 2008-2010, y regresó al equipo en la temporada de 2014-15 Sin embargo, no continuó con los rapaces por diferencias en el salario y esto dejó libre al mánager más codiciado del momento.

En 2015, Pérez fue el mánager de los Tigres de Aragua, coronándose como campeón esa misma temporada. Un hito único para el exreceptor de los Bravos de Atlanta.

LVBP: Un amor único por encima de la MLB

El mismo Eduardo Pérez relató gran parte de su vida al Podcast Talk Béisbol de los periodistas Efraín Zavarce y Óscar Prieto Rojas. “Nada es más bonito que ganar en Venezuela, cuando fui campeón con los Tigres de Aragua me sentí tan orgulloso que es algo indescriptible”, confesó.

Sin embargo, no dejó dudas en que “Quizás mejor que una Serie Mundial. Te lo digo yo que estuve en los Bravos que ganaron la de 1995”.

No es la primera vez que algún expelotero considera a la LVBP por encima de las Grandes Ligas. Pues Álvaro Espinoza y Carlos Hernández, también llegaron a la conclusión que un Duelo de Eternos Rivales tiene más condimento que un Clásico de Otoño.

El último título conseguido por los bengalíes fue el que conquistó el zuliano. Desde ese momento han pasado varios estrategas, incluido el exitoso Buddy Bailey, quien regresó, pero sin fortuna de repetir su hazaña de la década del 2000’s.

“Nunca tuve problemas con los directivos o peloteros. Pero pasaron cosas que no debieron haber sucedido, que fueron rebasando el vaso y fue cuando tomaron la decisión que ellos creían era la mejor”, soltó sobre su despido como mánager de los rayados.

De todas maneras, Eduardo Pérez podría estar en la agenda de distintos equipos de la pelota rentada venezolana, para conducir los hilos. Pero todo dependerá si la oferta será más fuerte que el amor que tiene por los Bravos de Atlanta.

Una vida unida a Atlanta

En el béisbol no siempre está la creencia de “casarse” con un equipo. Por más que un jugador quiera estar en una organización, no depende de él, sino de la gerencia. El béisbol es un negocio, pero si quizás el beisbolista no explota su talento del todo, por no contar con tiempo de juego. Eso no se impuso al amor que Eduardo Pérez tenía por los Bravos.

“Muchos me dijeron que buscara cambio de equipo. En 1999 tuve una gran oportunidad tras la lesión de Javier López, pero jugar con un club que siempre iba a Playoffs era algo único”, reconoció.

En ese año, Eduardo Pérez condujo a los Bravos a su última Serie Mundial. Allí fue el Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato contra los Mets de Nueva York, en la que bateó para .500 con dos dobles, par de jonrones y cinco impulsadas.

“Cuando enfrentamos a los Mets ellos hablaban mucho. Nos decían que eran mejores. Les ganamos y al finalizar vi mis números y quedé asombrado con lo que bateé”, contó.

Con 11 temporadas disputadas en Las Mayores, Pérez jugó nueve con los Bravos de Atlanta. Allí presenció 415 compromisos, pero su principal virtud fue ser nombrado el receptor personal de Greg Maddux.

“Pienso que Maddux era un pítcher muy inteligente y, sin duda, un sabio del béisbol. Todos los lanzadores son diferentes, pero Maddux me enseñó muchas cosas. Es un hombre que sabía cuál era la mejor manera de hacer out a bateadores tan temibles”, relató en mayo en el programa El Camerino TV de Fernando Arreaza y Alejandro Villegas.

Barry Bonds y Tony Gwynn complicados de ponchar

Llevar las riendas de quizás una de las mejores rotaciones del béisbol es una tarea difícil. Es cierto que con brazos como los de Maddux, Tom Glavine y John Smoltz el juego debía ser para los Bravos. Pero cuando enfrentas a bateadores como Barry Bonds o Tony Gwynn, la situación se complica hasta para el mismo Dios.

Eduardo Pérez vivió un momento único en la historia del béisbol. El legendario “Rey del jonrón” predijo antes de comenzar un cotejo contra Atlanta, que le conectaría par de cuadrangulares a Smoltz esa noche. ¿El resultado? El zuliano lo describe mejor.

“Barry Bonds es el mejor bateador que he enfrentado. Nos tocó jugar en Clandestick Park. Ese día lanzaba John Smoltz, le dijo que le daría dos jonrones y lo cumplió. Ese juego lo perdimos. Cuando estábamos en el autobús, Barry se montó y le gritó a John ‘Te dije que te la sacaría dos veces y lo hice’. Se bajó, prendió su moto y se fue, todos nos empezamos a reír”, describió.

Con Tony Gwynn el caso no fue tan gracioso como la anécdota de Bonds, pero sí de como no podía ser dominado por la rotación más segura del momento.

“Tony Gwynn iba a batear y se pegaba tanto al home que no dejaba huecos. Nuestros pitchers lanzaban muchos strikes y él le daba a todo lo que venía por ahí. Era increíble, lo hacía ver todo sencillo. Si hoy en día usaran el shift defensivo en su contra, él batearía igual. Ponía la bola donde quería”, explicó.

El reconocimiento para el receptor de la MLB

Como se menciona más arriba en el artículo, el careta de un equipo es quizás la pieza más imprescindible para el juego. Si un equipo quiere ganar la responsabilidad cae en lo que maneje el receptor.

Eduardo Pérez fue un cátcher sumamente inteligente de controlar las acciones del partido. Sin embargo, cree que en la MLB no le han dado el suficiente reconocimiento a esa importante posición.

“Es cierto que tipos como Mike Trout merecen en el premio de MVP, porque lo que hacen con el bate es indescriptible y ayuda al equipo. Pero todo lo que hace un receptor debería tener su propio premio”, consideró el zuliano. “En las oficinas busco fomentar eso. Actualmente se busca entrenar al cátcher, que sepa como robar bolas y transformarlas en Strikes. Cómo llevar el juego del pitcher”.

Por más que un bateador tenga una jornada perfecta con el madero, eso no asegura el cien por ciento del triunfo de su equipo. En cambio, el juego comandado por el receptor si logra gran parte de eso. Así de importante es la figura de un cátcher en el béisbol.

Puedes disfrutar la entrevista completa ingresando aquí: Episodio 12 Talk Béisbol

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