Max Scherzer no necesitó del DeLorean para ponchar a dos generaciones

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Si hay algo que ha dejado el cine y la televisión, es que, muchos sueñan con viajar en el tiempo. Para ello necesitaban crear una máquina que los trasladara de épocas. Lo principal era no tocar o mover nada, para no alterar el futuro. Max Scherzer en la vida real, hizo algo parecido al encontrarse en una situación ya vivida y decidió aplicar lo mismo de antes.

Pedro Felipe Hernández / @pfhernandez7

Es cierto, el veterano lanzador de los Nacionales de Washington no necesitó montarse en un DeLorean o pedirle a un relojero de apellido alemán en construir una máquina del tiempo. Pues Scherzer solo lo hizo al subirse en la lomita del juego del miércoles ante los Azulejos de Toronto, equipo donde enfrentó a un peculiar bateador de rasgos vistos anteriormente.

Scherzer hace exactamente 10 años y ocho días, enfrentaba al mismo apellido en la caja del bateador. Solo en este juego el miércoles por la noche en el National Park, fue el hijo de Guerrero, Vladimir Guerrero, Jr., en el plato para los Azulejos.

«Hombre, me estoy haciendo viejo», dijo Scherzer con una sonrisa después de la victoria por 4-0 de los Nacionales. “Recién cumplí mi cumpleaños, ahora tengo 36 años de edad. Soy un viejo en la liga ahora. Es oficial.»

El 21 de julio de 2010, Max Scherzer, en su tercera temporada de Grandes Ligas, registró sus dos primeros ponches al miembro del Salón de la Fama Vladimir Guerrero en una victoria de los Tigres sobre los Rangers de Texas.

Pasó mucho en diez años

Mucho ha pasado desde aquel juego de dos ponches recetados a Vladimir Guerrero Padre. Max Scherzer consiguió tres premios Cy Young entre la Liga Americana y la Nacional. Acumula una temporada de 300 ponches y siete con más de 200. Solo hace una semana alcanzó las 2.300 entradas lanzadas. Con 36 primaveras cumplidas ha forjado su liderazgo en una rotación, hasta ser el as de todo un grupo campeón de la Serie Mundial.

Por otro lado, Vladimir Guerrero se retiró como jugador activo un año después de ese enfrentamiento contra el derecho con Heterochromia en sus ojos (Ojos de colores distintos cada uno). En 2018 ingresó a la inmortalidad del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown. Y ahora, disfruta del buen béisbol que refleja su benjamín.

El Guerrero más joven tenía solo 11 años cuando Scherzer ponchó a su padre ese día en 2010. Al crecer en el juego, Vladimir Guerrero Jr. había pasado mucho tiempo mirando a ese imponente serpentinero.

«Es un gran lanzador», dijo Guerrero Jr. antes del partido. “Lo he visto mucho en la televisión. Mi mentalidad ahora es ir allí y ser agresivo. Solo quiero ser agresivo, buscar mi lanzamiento y tomar un truco, ver qué pasa. Pero definitivamente, es un gran lanzador».

¿El resultado? Guerrero Jr. terminó con un ponche, tal como le sucedió la primera vez que enfrentó al lanzador de Heterocromía.

«Esa es la gran parte de este juego para enfrentar a la vieja generación y ahora a la nueva generación», aseguró Scherzer. “Desea poder sacar a la nueva generación. La próxima generación es un gran grupo de jugadores de pelota”.

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