“El No Hit No Run me abrió las puertas de las Grandes Ligas”

Wilson Álvarez logró No Hit No Run en su primera salida como abridor con los Medias Blancas de Chicago / Foto AFP

Por las Grandes Ligas han pasado incontables peloteros. De los venezolanos ya la cuenta va por más de 400, pero son pocos los que han hecho algo único que los haga sobresalir del paquete. Wilson Álvarez no tuvo el debut que cualquier espera, pero su primera apertura con su nuevo equipo, le dio la oportunidad de hacer historia y consagrarse como profesional.

Pedro Felipe Hernández / @pfhernandez7

Un 9 de agosto, Wilson Álvarez se convirtió en el primer lanzador venezolano en completar un Juego Sin Hit Ni Carreras en las Mayores. Era un logro que para la fecha fácilmente se contaban dos manos. Pero su manera de conquistarlo no llegó como muchos creerían, pues no había tenido muchas oportunidades de lanzar en el Big Show.

Álvarez debutó en la Gran Carpa un 24 de julio de 1989 con los Rangers de Texas, la organización que lo tomó desde los 17 años cumplidos. Dos cursos más tarde decidieron subirlo al equipo grande, aunque él no estaba preparado.

“Yo no estaba preparado para lanzar en las Grandes Ligas con 19 años”, aseguró Wilson Álvarez a nuestros amigos de Talk Béisbol en una larga y fructífera entrevista. “Yo no lo creía. Yo salí del aeropuerto al estadio con 40 y pico mil de personas viendo, la presión estaba allí”.

¿El resultado?, Álvarez quedó apabullado en su estreno con tres incogibles, de los cuales dos fueron jonrones. Recibió tres rayitas y otorgó dos boletos, hasta que fue retirado en el mismo primer inning sin haber colgado un out en la pizarra.

Álvarez sabía que era muy joven para debutar en el béisbol de Grandes Ligas. Pero le sirvió para seguir creciendo.

“Yo venía de Doble AA y cuando terminé el juego me di cuenta que si estaba listo para lanzar en ese nivel, pero debía mejorar”, mencionó.

No es amor, es un negocio

Aunque por más parezca que un jugador tenga en su corazón la camiseta de un equipo, este debe tener bien claro que quizás no será por siempre.

Álvarez duró dos años con la organización de los Rangers de Texas. Les tenía mucho afecto, pero un cambio hacia el conjunto de los Medias Blancas de Chicago se realizó entre ambas novenas y su rumbo cambió.

“Uno de muchacho se enamora de una organización, pero se entiende que es un negocio y lo acepté por ser cambiado por una estrella”, contó.

Wilson Álvarez, Sammy Sosa y Scott Fletcher pasaron a los patipálidos por la estrella del momento, Harold Baines y Fred Manrique. Lo que no sabía el zuliano, es que ese cambio le daría muchas experiencias para el futuro.

Un No Hit No Run con boleto al éxito

El haber llegado a tomarse un café en las Mayores, le da una situación de amor y tristeza para el pelotero, pues llegó a cumplir una meta, pero le toca alejarse de ese ansiado lugar rápidamente.

En Chicago, le comunicaron la oportunidad de subir al equipo grande y abrir, pero estaba la condición de bajar al día siguiente. Eso ya puso con muchas interrogantes en la cabeza al serpentinero de 21 años cumplidos.

“A mí me llamaron para subir a las Mayores un día antes y tenía la presión muy alta, pues ya me habían comentado que abriría el juego y al día siguiente me bajaban nuevamente a las menores. Junto con eso, ese día mi esposa y yo cumplíamos un año de haber perdido a nuestro primer varoncito. Entones eran muchas cosas al mismo tiempo como para poder dormir sin presión”, relató de aquel día antes del NO-NO.

“Yo tenía tanta presión que ni me había dado cuenta que estaba lanzado No Hit, No Run. Ponché a los primeros tres bateadores y lo que pensé es que ‘puedo sacar out en esta liga, no me va a pasar como con Texas’”, recordó entre risas. “Llego al quinto inning y pienso, bueno si quieren que me saquen, porque así dejo el juego ganando y ya hay juego legal. Pasó el sexto, el séptimo veo el momento de la atrapa de Mike Huff entre el right y center field, y es cuando veo la pizarra y me di cuenta que no había permitido hits”.

El equipo de los Orioles de Baltimore tenía a uno de los mejores bateadores en la historia de las Grandes Ligas. Así que, en cualquier momento del juego podría arruinar una presentación como la que tenía el zuliano. Sin embargo, tomaron la decisión de no enfrentarlo.

“Solo estaba pendiente de hacer bien las cosas. Llegué al noveno y con dos outs me llegó Cal Ripken (Jr.) a batear, yo dije vamos a pitcharle, pero el receptor (Ron Karkovice) me dijo vamos a darle base por bolas. Era el MVP del año anterior. Después Dwight Evans y le disfrazamos los pitcheos para no enfrentarlo. Le repetimos la misma. Yo ahí entendí el juego, sí me dan el batazo al menos tengo el marcador a favor con siete carreras y si me pegan jonrón aún sigo ganando, pero terminamos con Randy Milligan, a ese si lo enfrentamos. Lo ponché, dije Gracias Dios mío, tenía la gente encima celebrando, pero yo solo pensaba qué me dirían cuando me bajaran”.

“Al día siguiente, llego a la oficina y me dicen que levante la cara y me comentaron que me gané el puesto a las Grandes Ligas”, dijo Álvarez. “Gracias al No Hit No Run me abrió las puertas a las Grandes Ligas”.

“Yo siempre le agradezco a Dios por ese día, porque un año antes me quitó la vida de mi hijo, pero al siguiente me regaló ser un inmortal con ese juego sin hit ni carreras. Quizás me dieron esa oportunidad de seguir adelante”, confesó.

Una buena amistad

Llegar a Chicago le dio la oportunidad de conseguirse con un compatriota, que en la ciudad era muy querido y respetado. Oswaldo Guillén conocía el juego, el conjunto y todo lo que un debutante necesitaba saber. Incluso en ese tipo de juegos como un No-Hitter.

“Al principio me hablaba. Me echaba chistes como siempre ha sido él. Me dijo que te bateen que aquí estamos nosotros para ayudarte. Ya después no me hablaba y me parecía raro que me dejaron solo en una esquina del dogout. Luego, entendí que lo hacían para que me relajara”, explicó Wilson Álvarez.

“Ese día me regaló una botella de champaña y siempre le agradeceré lo mucho que me ayudó cuando era novato.

“El Intocable” en MLB y la LVBP

Wilson Álvarez dejó 14 temporadas en las Grandes Ligas. Sus años mozos fueron con Medias Blancas, de hecho, en sus siete campañas con los patiblancos, en 1994 logró su primer y única invitación al Juego de Estrellas. Abrió 185 encuentros con ese equipo y ni eso le complicó vestir la camiseta de las Águilas del Zulia en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional.

“Me encantaba jugar en Venezuela. Yo solo esperaba que terminara la temporada en las Grandes Ligas para irme a ponerme el uniforme. Solo Tampa Bay no me permitió y cuando me lesioné fue cuando no pude jugar en Venezuela”, contó.

El maracucho de nacimiento pasó toda su carrera con los rapaces. Debutó a los 16 años de edad. Era un jugador sin falta en el conjunto, excepto en las zafras 1994-1995, 1997-1998, 1998-1999 y 2001-2002. Vivió los mejores momentos la franquicia con los campeonatos de la 88-89, 91-92, 92-93 y 99-00. Hasta un premio Lanzador del Año se llevó en el curso 91-92 cuando dejó efectividad de 1.47 con 8-0 en 79.2 Innings de labor.

“Abrí juegos con Medias Blancas de Chicago y al final de temporada iba a lanzar con los Águilas, hasta cuando quedamos campeones”.

Eso le permitió vivir las épocas de Rubén Amaro (Padre) y Pompeyo Davalillo como pilotos de los aguiluchos. Sin embargo, le confesó a Efraín Zavarce y Óscar Prieto Rojas, que no puede elegir a uno entre los dos.

“Es difícil, Rubén Amaro fue un maestro dentro y fuera del terreno, un caballero. Con Pompeyo era distinto porque era un ganador, aunque tuviera ideas de locuras siempre le salían bien”, explicó.

Un episodio lamentable en la capital

Sí, Wilson Álvarez era muy respetado en el “Nido” del Luis Aparicio “El Grande” de Maracaibo. Pero todo era distinto cuando cruzaba el puente hasta llegar a la capital. En un abrir y cerrar de ojos, “El Intocable” dejó de lanzar en el Estadio Universitario de Caracas. ¿La Razón?, problemas con la afición melenuda y salada.

“Mucha gente piensa que era porque me gritaban siempre, pero, al contrario, al pelotero le gusta que le griten porque llena de ganas de jugar”, relató. “Yo no lancé más en Caracas porque lanzaron un pedazo de hielo gigante, que pasó cerca de Rubén Amaro y le dije ‘¿Yo vengo de jugar en Grandes Ligas para que me lancen cosas así?’

Quizás los aficionados de Leones del Caracas era muy problemático en las tribunas, pero contra los Tiburones de La Guaira, tampoco quiso laborar.

“Yo jugaba porque ese era mi trabajo ¿y si un pedazo de eso me hubiese dado y me quitaba la vida? por esa razón no quise lanzar más ahí (Caracas)”.

Si quieres disfrutar la entrevista completa de nuestros amigos de Talk Béisbol con Wilson Álvarez, puedes ingresar aquí a su canal de YouTube y ver otros episodios del Podcast.

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