Pedro Gómez, huella perenne

Pedro Gómez, 1962-2021. Vía MLB.

Por Mari Montes / @porlagoma

Pedro Gómez fue uno de los periodistas deportivos más importantes de la historia. Su trayectoria es extensa, en televisión y como escritor, y más que eso, impecable y de impacto en sus contemporáneos y los más jóvenes.

Hizo escuela para los comunicadores en ambos idiomas. Su carisma y versatilidad le permitieron distinguirse, además de sus talentos y preparación académica, ser perfectamente bilingüe lo hizo llegar también al público hispano. Pedro estaba orgulloso de sus raíces latinas, cubanas, y los latinos estábamos orgullosos de verlo destacar al lado de los mejores reporteros de su generación y él con el plus de poder comunicarse es español.

Basta con darse una pasada por todo lo que han escrito de él quienes le conocieron, en especial sus amigos. Dejó afecto, cariño y respeto regados a su paso, y lo que hemos podido leer sobre él, sin duda es la cosecha de su personalidad y valores. Sus compañeros de trabajo y la enorme audiencia que por décadas siguió su trabajo, afligidos por su inesperada despedida, como solemos decir, antes de tiempo, con apenas 58 años de edad, manifestaron sus condolencias. Por casi tres décadas estuvo en la sala de miles de hogares, en los mejores eventos del beisbol, entrevistando a todas las estrellas, descubriéndolos, acercándolos a la afición.

Por años viéndolo, coincidiendo en coberturas como Juegos de Estrellas o el Clásico Mundial, en 2017, cuando el ASG tuvo lugar en Miami, me animé a conversar con él. Siempre me saludaba, pero no sabía quién era yo, creo que saludaba con amabilidad a todo el mundo, porque era amable y siempre tenía un gesto grato con quienes le reconocían. Se sabía conocido, pero eso no lo hacía distante, al contrario, era como que eso lo comprometía aun más con quienes se le acercaban, para saludar o para conversar, aunque fuese unos minutos. Hablamos poco, sobre Venezuela, le conté que estaba recién llegada aunque él me había visto en eventos desde hace varios años, cuando aún no vivíamos en los Estados Unidos. Concluimos que nuestros países no merecen tanta calamidad, también le hice saber mi admiración y orgullo y el ejemplo que era para las jóvenes generaciones. También hablamos de beisbol y nos despedimos. Lo vi de nuevo en otros All Stars Game y en la Serie Mundial de 2019.

Era un periodista sensible que sabía transmitir sus conocimientos con claridad y sencillez.

Los 30 equipos de las Grandes Ligas, la oficina del Comisionado, la unión de los jugadores, periodistas, escritores, miembros del Salón de la Fama, narradores y comentaristas, peloteros activos y retirados, y gente sencilla que alguna vez lo pudo saludar, dejaron saber a través de la redes sociales, con escritos, reportajes audiovisuales y mensajes, la gran admiración y respeto que se ganó, el cariño que despertó en todos y la huella que dejó a su paso, para orgullo de Cuba, de Miami, de Estados Unidos y de quienes creen en el deporte como escenario de superación, inclusión y paz.

Su testimonio cuando le tocó cubrir el juego de los Rays contra la selección de Cuba, en La Habana, ha sido recordado porque fue conmovedor verlo tan honesto para contar lo que sentía. Pedro contó, quebrado, conteniendo inútilmente el llanto, que dejaba en la isla las cenizas de su padre y su hermano. Nació en Miami, hijo de inmigrantes cubanos que huyeron de la dictadura castrista.

En inglés y español, como se comunicaba él, hay descripciones que lo honran. Se siente la tristeza y la melancolía por su definitiva ausencia física. Por fortuna su trabajo quedó grabado, para que las generaciones que no lo vieron, como ejemplo de buen reportero y mejor ser humano.

El beisbol siempre nos lo va a recordar.

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