Miguel Rojas, de los Marlins de Miami, corriendo las bases luego de conectar jonrón ante los Bravos de Atlanta en el primer juego de la Serie Divisional del 2020. Crédito: Joseph Guzy - Miami Marlins

Por Daniel Álvarez / @DanielAlvarezEE

Miguel Rojas va a su octava temporada en las Grandes Ligas y la séptima con el uniforme de los Marlins de Miami. El mirandino es actualmente el juegador con más años dentro de la organización, luego de su llegada en diciembre de 2014 desde los Dodgers de Los Ángeles.

Desde el comienzo, Rojas fue visto y utilizado como un utility, debido a su capacidad de jugar en varias posiciones del infield. Sobre su guante nunca hubo cuestionamientos, mas bien fue todo lo contrario. La duda siempre estuvo alrededor de su bate y si algún día podía producir a la ofensiva. El ser un pelotero versátil lo ayudó en gran forma para subir al beisbol mayor y mantenerse en ese nivel.

Pero a en ocasiones como esta, la versatilidad puede ser un arma de doble filo y el pelotero se convierte en una víctima de la misma. Los jugadores quedan con esas etiquetas que son difíciles de remover y deben trabajar más que cualquier otro para no estar atados a esas marcas. Se termina convirtiendo en un reto superior para ellos.

El camino posiblemente sea más largo y complicado, pero la ganancia puede ser grande y eso es precisamente lo que ha convertido a Rojas en el líder del club.

Quien ha sido su manager en seis de sus siete temporadas en Grandes Ligas, Don Mattingly, reconoce constantemente ese esfuerzo. “A Miguel aprendí a no ponerle un techo porque siempre lo está superando. Él siempre está mejorando, le doy todo el crédito por todo lo que ha hecho. Siempre ha podido batear, solo que nadie confió en él, pero hizo todo para crecer en ese aspecto”, dijo el actual dirigente del año en la Liga Nacional.

Los números no mienten

Especialmente las últimas tres temporadas han mostrado su avance ofensivo. En 2018 estableció un récord personal de cuadrangulares con 11. Anterior a ese año, Rojas solo había conectado cuatro jonrones en toda su carrera, uno por cada campaña en Grandes Ligas.

En 2019, la cuota de vuelacercas bajó, pero su promedio al bate subió de .252 a .284 y su porcentaje de embasado superó los .300, montándose en .331. “Ese era un paso que quería dar como pelotero, no quiero ser un bateador de .250”, comentó en su momento.

Si bien en 2020 la zafra se acortó a 60 compromisos, de los cuales participó en 40, Rojas tuvo su año más completo en el “big show”. Por primera vez bateó sobre .300 (.304) y el resto de su línea ofensiva estuvo muy por encima de lo promediado anteriormente: .392 OBP / .496 SLG / .888 OPS / 142 wRC+. Ciertamente la muestra fue mucho más corta, pero 143 apariciones al plato con un número considerable.

Además de aportar con el madero, fue uno de los finalistas para el Guante de Oro como campo corto en la Liga Nacional.

Kim Ng reconoce su liderazgo

La nueva Gerente General de los Marlins y la primera mujer con ese cargo en Grandes Ligas, resalta lo que representa Rojas dentro del joven grupo de los Marlins.

“Me gustan esos peloteros que sobresalen en ese aspecto. Creo que la energía con la que sale a jugar es muy interesante. Muchos de los jóvenes lo ven como un ejemplo, así que nosotros esperamos que siga siendo el mismo Miguel de los últimos años y lidere a esta escuadra”, comentó.

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