Por Mari Montes / @porlagoma

Se trata de corregir lo que estaba mal, y para eso es necesario ratificar que el respeto es una norma de la organización de las Grandes Ligas.

El código de conducta exige un trato digno y respetuoso hacia todas las personas que trabajan en los equipos, socios comerciales y miembros de la prensa.

En un aviso que debe ser exhibido a la vista de todos, queda por escrito el compromiso de MLB de garantizar que: “Todas las personas que trabajan en las Grandes Ligas del Béisbol y en torno a sus actividades, sean tratadas por igual, con dignidad y respeto, independientemente de su raza, color, credo, nacionalidad o ciudadanía, ascendencia, religión, género, orientación sexual, identidad de género real o percibida, discapacidad física o mental, edad o cualquier otra característica protegida por la leyes federales, estatales o locales, aplicables.

Código de conducta de MLB y su campaña de MLB Speak Up, para presentar quejas en caso de acoso e irrespeto

El acoso y la discriminación no tienen lugar dentro de las Grandes Ligas de Béisbol:Debemos trabajar juntos para construir un campo de juego parejo para todos los que participan en nuestro querido juego.”

Para las Grandes Ligas es imperativo subrayar los principios de la organización que deben ser cumplidos por todos:

“Las Grandes Ligas de Béisbol y sus Clubes, se esfuerzan por crear un entorno en el que todas las personas, incluido el personal de MLB y del Club, los empleados de los socios comerciales de MLB y los miembros de la prensa, sean aceptadas y respetadas. Además, cuando una persona cree que este estándar no se respeta, se sienta cómoda al expresarse, sin temor a recriminaciones, represalias u ostracismo. Ella entorno incluye cualquier lugar en el que el personal de MLB o del Club, se desempeñe, en nombre de la Liga o del Club, lo que incluye la recepción de un Club, Clubhouse, el campo de juego y cualquier sitio donde interactúen las personas que trabajan en el juego de béisbol y al rededor de este. Los empleados de MLB y el personal de club, serán responsables de la conducta inapropiada, independientemente de su antigüedad, rango o categoría.

El personal de MLB y el Club deben aceptar las diferencias entre sí, independientemente de cualquier característica protegida, y trabajan en conjunto para crear un cultura en la que los empleados puedan dar lo mejor de sí.”

En el comunicado indica cómo canalizar las denuncias, y advierte que el incumplimiento de estos principios será investigado, brindando confidencialidad a quien haga el reporte, sin temor a represalias. “Una persona no será objeto de represalias de ninguna naturaleza, por parte de un Club o de las Grandes Ligas, por presentar una queja de nueva fe. Constituye una infracción grave de las políticas de las Grandes Ligas y sus principios, cualquier represalia contra una persona, por denunciar de buena fe, acoso o discriminación inapropiados, o por participar en una investigación. Toda persona que se determine que ha tomado represalias contra otra por presentar una queja de acoso o discriminación, de buena fe, estará sujeta a medidas disciplinarias, que pueden incluir hasta el despido o cualquier otra medida disponible para el Club o el Comisionado. Cualquier acto de presunta represalia, debe denunciarse de inmediato”.

En estos tiempo es común escuchar expresiones de rechazo a la imposición de normas que obligan a ser cuidadosos con las expresiones que pueden ser ofensivas, aun cuando en el pasado hayan sido usadas, así como conductas que signifiquen acoso.

En días pasados fueron publicados varios artículos que reflejaron acoso a mujeres reporteras por parte del ya despedido Gerente General de los Mets de Nueva York, Jared Porter. Al este caso se sumaron las denuncias de 5 mujeres de los medios que fueron agresivamente perseguidas por Mickey Callaway, coach de pitcheo de los Angelinos, suspendido mientras se lleva adelante la investigación de las denuncias, que incluyen el envío de mensajes electrónicos no solicitados y fotogtafías inapropiadas.

Quien no acate estas normas, tendrá que asumir las consecuencias, como ya ha comenzado a ocurrir.

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