7 Mar 1999: Pitcher Randy Johnson #51 of the Arizona Diamondbacks winds-up to throw during the Spring Training game against the Chicago White Sox at the Tucson Electric Park in Tucson, Arizona. The Diamondbacks defeated the White Soxs 11-1. Mandatory Credit: Todd Warshaw /Allsport

Por Víctor Boccone/@Vboccone

Randy Johnson siempre será recordado como uno de los lanzadores más temibles de una generación en el beisbol. Su alta estatura y esa mirada hipnotizante sobre el montículo cual cobra cazando a su presa, podría desconcentrar a cualquier bateador que se le enfrentase.

En sus 22 años de labor en la MLB fue uno de los mejores. Cinco premios Cy Young, 303 victorias y 4.875 ponches fueron suficientes para entrar al Salón de la Fama en Copperstown, en 2015.

Ahora bien, en esta oportunidad no hablaremos sobre el trajinar de Big Unit sobre la MLB. Más allá de ser reconocido como uno de los mejores lanzadores en la historia, también es recordado como aquel lanzador que, una primavera de 2001, hizo explotar a un pájaro con su recta de casi 100 millas por hora. De aquel suceso se cumplen hoy (miércoles 24 de marzo) 20 años.

“Fue una explosión. No tengo otra manera para definir lo que sucedió”, destacó aquel momento el receptor de los Dbacks, Rob Barajas.

El suceso marcó un antes y un después en los entrenamientos primaverales. Tanto así que la organización Personas por el Trato Ético de Animales (PETA) presentó una demanda en contra del zurdo. “Fui considerado un asesino de pájaros”, comentó en una entrevista a Fox Sports Arizona, Randy Johnson. “Lo que comenzó como un incidente gracioso, se convirtió en algo serio”, añadió.

Esa misma temporada 2001, “Big Unit” se llevó su tercer Cy Young de manera consecutiva en la Liga Nacional y alcanzó su tope de ponches en una temporada con 372 abanicados. ¡Ah! y para más llevó a los Dbacks ganar la primera y hasta ahora única Serie Mundial de la franquicia, siendo él el Jugador Más Valioso del Clásico de Otoño, al registrar 3-0 con 1.04 de efectividad en tres presentaciones, dos como abridor. ¿Habrá sido un presagio el asesinato del pájaro?

Dicho acontecimiento ha acompañado a Johnson por el resto de su vida. Tanto así que su compañía de fotografía tiene el logo de un pájaro muerto.

Logo de la compañía de Randy Johnson

Como dicen, de que vuelan, vuelan…. Pero aparentemente aquella paloma vivió un trágico final.

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