Por Víctor Boccone/@Vboccone

Regresó la temporada 2021 de las Grandes Ligas y con ella, el retorno inminente de los aficionados a los estadios. Para unos, volvió el color a la pelota, gracias a la presencia de los fans, quienes le ponen ese condimento especial a este deporte, pero para los Astros de Houston, cuando creían que habían pasado la página del escándalo sobre el robo de señas en 2017, el viacrucis apenas comienza para los dirigidos por Dusty Baker.

La ausencia de aficionados en 2020 debido al Covid-19 le cayó de buena forma a los siderales al no enfrentar de cerca el rechazo del público, pero ahora todo es distinto y, como dicen por ahí, los fanáticos no olvidan.

El primer juego de esta contienda fue apenas un abreboca de lo que tendrán que aguantar los peloteros de Houston. En el Oakland Coliseum, los fanáticos que asistieron al cotejo entre Astros y Atléticos aprovecharon el momento para dejarles saber a José Altuve, Carlos Correa y compañía que la trampa por la cual los acusaron, aún siguen vigentes en la mente y corazones de los amantes de la pelota.

José Altuve, quien ha sido el capitán del equipo fue recibido con abucheos mientras que su compañero, Carlos Correa, tras ser golpeado por el lanzador Chris Bassitt fue ovacionado. Una manera irónica de celebrar aquella mancha que perseguirá de por vida a los Astros. 

Esto apenas comienza para los jugadores de Houston. No será nada fácil lidiar con el regreso de los aficionados y el escándalo que, por lo visto, aún sigue latente. 

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