Carlos Mendoza está listo para el reto con Cardenales de Lara

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El barquisimetano afirma cumplir un sueño al dirigir al equipo de su infancia

Carlos Mendoza, coach de Banca de los Yankees de Nueva York y nuevo manager de los Cardenales de Lara. Spring Training 2021 - Tampa, FL. Crédito: Mark Brown, Getty Images.

Por Daniel Álvarez – @DanielAlvarezEE

Creció como Cardenal y ahora tiene la responsabilidad de dirigirlos. Carlos Mendoza es ahora el nuevo manager del conjunto crepuscular y tiene altas expectativas con el club larense. En El Extrabase pudimos conversar con el técnico larense acerca del nombramiento por parte de los «pájaros rojos».

«Estoy agradecido con Dios y con la gerencia por esta oportunidad. El hecho de convertirme en manager en Venezuela con el equipo del cual fui fanático es un sueño hecho realidad. Se me presenta un reto que asumo con mucha humildad y el más grande de los compromisos. Este grupo que ha competido, jugando finales y ganando campeonatos. Espero cumplir con las expectativas», dijo sobre su llegada al club.

En Venezuela y cualquier otro lugar, el plan de trabajo es clave. Mendoza y la directiva de los Cardenales lo entienden muy bien. Estar en la misma página es fundamental para el éxito. Eso fue algo primordial en las discusiones previas a la firma.

«Mis conversaciones con la gerencia fueron muy claras, sabiendo el trabajo que hizo José Moreno en los últimos años, así como el trabajo de la gerencia, encabezados no solo por el señor Humberto y Carlos Miguel Oropeza, sino también José “El Chato” Yepez. Han puesto un gran producto en el terreno de juego y como organización. La meta es ganar campeonatos. Es el mismo núcleo de los últimos años y las expectativas son altas. Es un gran reto», comentó.

Mendoza es actualmente el coach de banca de los Yankees de Nueva York, la franquicia más ganadora en la historia de las Grandes Ligas. Si bien no viven su mejor momento, tienen uno de los rosters más sólidos de las mayores y son firmes candidatos al título. Las posibilidades de avanzar a la postemporada e incluso el «Clásico de Otoño» son muy altas. Si eso llega a ocurrir, el barquisimentano llegará tarde a tomar las riendas del equipo. Ambas partes lo hablaron desde el principio y están claras en la situación. Eso facilitó el proceso a la hora de las conversaciones.

«Esa siempre ha sido la gran traba cuando me ha llegado el momento de hablar con los equipos en invierno. Al ser parte de los equipos de Nueva York, siempre está la posibilidad no solo de ir a los playoffs, sino ir lejos en la postemporada. Esas son las expectativas en esta ciudad también, yo se los dije muy claro. Aún no sabemos cúal es la fecha del comienzo de la liga. En el peor de los casos para los Cardenales de Lara, yo perdería 5 o 6 juegos, porque yo estaría disponible una vez que termine mi compromiso con los Yankees, al día siguiente o a los dos días. Ojalá sea así, porque eso significaría un desfile en Nueva York celebrando la Serie Mundial y yo tendría que ir dos días después. Pero todo depende de la fecha del comienzo del campeonato en Venezuela».

Ha quedado demostrado a lo largo de los años, que el béisbol invernal ayuda a los peloteros en su preparación para el Spring Training. Los ayuda a llegar en mejor forma y ritmo al entrenamiento de pretemporada. Además, la experiencia de participar en juegos de vital importancia en una temporada tan corta, fortalece mentalmente al jugador en momentos de presión. Esto también ocurre con los técnicos y es por ello que a Mendoza le entusiasma este nuevo reto.

«Yo siempre he dicho, desde que fui pelotero, que la mejor escuela que hay para un jugador es la pelota invernal. Es la mejor universidad para un pelotero. Cuando llegas a Grandes Ligas y has jugado en el Caribe, yo creo que la diferencia no es tan grande. Existen sus cositas, pero es sin duda un gran paso. La pelota es completamente diferente a lo que puedes vivir en Grandes Ligas o Ligas Menores. Es una pelota intensa donde el fanático vive por el equipo y hay presión de la prensa, es algo a lo que estoy acostumbrado por mi experiencia en Nueva York. Las expectativas son siempre Serie Mundial o fracaso. Aquí solo se celebra el campeonato. Yo lo veo de la misma forma en Venezuela. Tienes que poner muchas cosas en la balanza y conocer al pelotero. El margen de error es mínimo y estoy muy claro de eso.»

Mendoza, es un hombre moderno, pero a su vez clásico. Une lo mejor de ambos mundos del béisbol, tanto el tradicional como el analítico. Utiliza las herramientas de la era actual, sin dejar a un lado a la «vieja escuela», esa con la que se formó como pelotero en la década de los 90.

«He tenido la dicha de ser parte de la vieja y nueva escuela. Firmé en el béisbol profesional en 1996 y llegué a un clubhouse de Tiburones de La Guaira en el que estaban: Oswaldo Guillén, Carlos “Café” Martínez, José Monzón, Jairo Ramos y mucha gente de pelota. Ahí tuve pocas oportunidades de playoffs, pero luego fui a una postemporada con Cardenales, jugué una final con César Isturiz, Robert y Tomás Pérez, Marco Scutaro como refuerzo, contra Miguel Cabrera y los Tigres de Aragua. Ahí decías: ‘Wow! ¡Esto es pelota!”. 

«Una vez que comencé mi carrera como técnico en los Yankees de Nueva York entró la parte analítica, esa de la nueva escuela. Yo tengo un poco de las dos cosas y lo he sabido llevar para aprendizaje en mi carrera como técnico. Esa es mi filosofía, un poquito de cada cosa y tratar esa de invierno juego a juego y pitcheo a pitcheo».

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En el Caribe se vive una realidad muy distinta a la del beisbol mayor o las ligas menores. Los equipos contratan peloteros importados y cuentan con prospectos, pero en cualquier momento puede llegar una orden por parte de las organizaciones de Grandes Ligas que acaba y cambia por completo la planificación. Eso lleva a los manager a dirigir de una forma distinta a la que se ve en la gran carpa. La intución y el anticiparse a las situaciones que presenta el juego tienen mucho valor. Eso es algo que Mendoza entiende perfectamente y estará implementando.

«Es el mismo béisbol, con la misma distancia entre las bases y en el que debes lanzar, batear y fildear, pero es una pelota completamente distinta. Sí, los números son muy importantes a la hora de preparar un juego, pero tus ojos y tu instinto es primordial. Yo digo que en Grandes Ligas es lo mismo, pero en Venezuela especialmente debes prepararte y usar esa información, pero al final del día tienes que saber lo que te está diciendo el juego para tomar la decisión que consideres es la mejor para el equipo en ese momento. Esa es la gran diferencia».

Mendoza, de 41 años, creció en Barquisimente como aficionado de los «pájaros rojos», por lo cual el significado de ser el nuevo mandamás es mucho más especial.

«Yo era de esos fanáticos que de niño escuchaba los juegos por radio. No había redes sociales y de vez en cuando transmitían los juegos por televisión, pero lo mío era la radio antes y después del juego. Crecí escuchando a Alfonso Saer y Rubén Mijares. Mi papá también me llevaba al estadio y veía a Luis Sojo, Robert Pérez, Giovanni Carrara, Alexis Infante, Miguel Cairo, entre otros. He tenido la oportunidad de trabajar con alguno de ellos y de todos he aprendido mucho. Vestir ese uniforme, siendo el líder, es un sueño hecho realidad, un orgullo y un gran compromiso que humildemente estoy aceptando».

Por ahora, su foco está 100% en los Bombarderos del Bronx, que actualmente no pasan por su mejor momento, pero sin duda tienen el talento para salir de la mala racha y competir por algo más allá de un título divisional. Pero cuando toque, será todo un lujo para el Cardenales y la liga tener a un hombre tan respetado como Mendoza en su circuito. Puede ser un gran paso para él, antes de tomar un cargo de manager de Grandes Ligas en un futuro no muy lejano.

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