Trey Mancini, de los Orioles de Baltimore, en el HR Derby 2021 en Denver, Colorado. Foto: MLB.

Por Mari MontesDaniel Álvarez

El 13 de marzo de 2020, el día que cerraron los campos de entrenamiento de primavera y se inició la cuarentena por la pandemia del Corona Virus, hubo otra mala noticia en el béisbol: Trey Mancini dejaba el roster de los Orioles, pidieron orar, y no hubo más detalles. Un mes más tarde se supo que tenía cáncer de colon y debía someterse a una cirugía y seguir tratamiento de quimioterapia.

Su nombre se unió al de otros jugadores quienes, igual que él, enfrentaron la enfermedad estando activos, Brett Butler, Andrés Galarraga, Jameson Taillon, Jon Lester, Anthony Rizzo, Cookie Carrasco. El hecho de que todos ellos hayan podido regresar a jugar, daba alguna esperanza ante el temor de la agresividad del mal, pues estaba en estado 3, fue el diagnóstico de los especialistas: “Si el beisbol regresa, probablemente será sin mí”, dijo Mancini.

La recortada temporada comenzó en julio, sin él. Trey estaba en medio del desafío de soportar los malestares propios de su terapia de curación.

En septiembre terminó el tratamiento y en noviembre, desde la cuenta de los Orioles supimos que el jugador de 28 años estaba haciendo swings en la jaula de bateo, una señal auguriosa de su regreso en primavera. Así fue, el 28 de febrero tomó su primer turno en los juegos de exhibición y fue recibido con aplausos.

Desde que comenzó la temporada, por su puesto en el Camden Yard at Oriole Park de Baltimore, y en cada estadio donde es anunciado su nombre, ha sido recibido con el reconocimiento que merece. Tuvimos la oportunidad de verlo en Miami, y dedicarle una nota.

Tal como le dijo Daniel Álvarez en esta breve entrevista, horas antes del Derby de Jonrones:

 Trey has sido una de las historia del béisbol este año, como un ejemplo de vida, resiliencia y que puedes alcanzar cualquier cosa si te lo propones como meta. Ha sido muy especial. El apoyo que he recibido en Baltimore y la comunidad del béisbol en general.  Cuando jugamos en lugares dónde recibes comentarios duros como Nueva York o Boston, la gente ha sido buena conmigo. Ha sido raro, pero a la vez muy estupendo el ver que la gente aprecia por lo que pasé. Es algo más grande que el béisbol, ver a los fanáticos de los demás equipos, con estas rivalidades, ser buenos conmigo cuando estoy alistándome para batear. Significa mucho. Es muy conmovedor cuando escuchas esos cumplidos en esos estadios. Pasaste por muchas cosas el año pasado, como mencionaste, además de la pandemia. ¿Cuál fue la clave para mantenerse fuerte mentalmente, no solo en la parte física, sino mental también? Fue duro, especialmente por lo que dijiste de la pandemia. Cuando estás en quimioterapia y una batalla contra el cáncer, vas a tener días buenos y días malos también, no hay de otra. Necesitas tener gente que te apoye alrededor y afortunadamente lo tuve, especialmente mi novia Sara que me cuidó cada día. En días en los que no me estaba sintiendo bien, ella me levantó. Todos necesitan a alguien que te de una pequeña patada en el trasero cuando es necesario, te ayuda a superarlo de una mejor manera.¿Qué tan importante fue el béisbol para ti en ese proceso cuando estabas en quimioterapia y la rehabilitación para volver y decir ‘quiero regresar al béisbol’? Esa era mi meta. Si volvía al béisbol eso significaba que iba a estar saludable y sintiéndome bien. No fue lo primero que me vino a la mente cuando me diagnosticaron. Solo quería vivir una vida larga más que cualquier otra cosa, pero sabía que si jugaba béisbol es porque iba a estar bien y saludable, por eso estoy tan emocionado por volver. Estoy disfrutando cada momento de esto. Posiblemente has escuchado historias de Andrés Galarraga, Jameson Taillon, Jon Lester o Anthony Rizzo. ¿Ellos fueron inspiradores para ti en este proceso? Absolutamente, incluso antes de que me diagnosticaran. Vivir lo que ellos vivieron es muy duro. Es muy duro recibir ese diagnóstico y pasar por eso. Ellos son personas fuertes y sé que hay mucha gente que la diagnostican y continúan con su vida normal y sabía que podía hacerlo también y debía mantenerme positivo. ¿Ese es tu mensaje para la gente que está pasando por esto también? 

-  Sí, nunca va a ser fácil, no te voy a mentir, pero tiene que separar los días buenos de los malos y tomarlo tratamiento a tratamiento. Eso fue grande para mi. Sabía que por 3 o 4 días no me iba a sentir bien, pero después iba a tener una semana en la que sí. Si lo tomas así y aprecias esa semana en la que te sentiste bien, se pasa mucho más rápido.

Pasara lo que pasara, su presencia en Denver era la confirmación de su victoria personal sobre un obstáculo de ese tamaño. Él estaba encantado por poder estar ahí, confiado en su capacidad como bateador, sabía que iba a dar un buen espectáculo. Para todos, y en especial para él, tenía mucho valor estar presente en el gran show del poder.

En la primera ronda despachó a Matt Olson y en la segunda a Trevor Story, para enfrentar en la final al campeón defensor Pete Alonso. Perdió, luego de un duelo emocionante, que fue un deleite de batazos de larga distancia, y más allá de eso, su ejemplo, la inspiración que representa para todos.

Les cuento algo, mientras hacía las imágenes de Daniel Álvarez conversando con Trey Mancini, me conmovió tanto su actitud, la paz que transmite y la luz que irradia, que se me salieron las lágrimas, inevitablemente, jamás me había sucedido.

Fue muy un momento especial.

Sí, sí se llora en el beisbol.

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