Ver a Fernando Tatis Jr.

El espectáculo de «El Niño» va más allá de lo que puede hacer en el terreno de juego.

Fernando Tatis Jr. - Padres de San Diego, 2021. Foto: Tony Capobianco - El Extrabase.

Por Mari Montes – @porlagoma

Fernando Tatis Jr. es una sensación en las Grandes desde que debutó en 2019. Con habilidades por encima del promedio, una promesa cumplida desde sus primeras apariciones, pero en esta nota no hablaremos de la excelencia de su juego, ni de sus múltiples herramientas para ser un jugador élite en el mejor beisbol del mundo, porque no es sólo la calidad de su juego lo que lo convierte en una de las caras de las Grandes Ligas. Pertenece a esta generación de peloteros fenomenales, como Shohei Ohtani, Ronald Acuña Jr., Vladimir Guerrero Jr., Juan Soto, Pete Alonso, estos jóvenes que emocionan a la afición y echan por tierra ese dicho popular que reza que “Todo tiempo pasado fue mejor”. Ellos confirman que el beisbol no se agota en calidad ni en figuras.

Fernando Tatis Jr. es una de las caras favoritas del béisbol porque, además de sus condiciones para jugar con excelencia, fuera del terreno también da la mejor. Además de sus conocidas herramientas para jugar pelota, posee otra que le viene del hecho de haber crecido viendo a su padre, en los estadios de las Mayores como algo natural.
Es perfectamente bilingüe y eso le permite comunicarse cómodamente con los periodistas y los aficionados, siempre está dispuesto amablemente a dar unos minutos para contestar preguntas.

Como nos dijo en una entrevista en el marco del Juego de las Estrellas, está consciente de su responsabilidad y compromiso y así lo asume, una obligación que se impuso a sí mismo y que cumple con gusto. No lo deja en palabras.

El fin de semana pasado estuvo en Miami, para una serie que se inició el jueves y culminó el domingo. Además de verlo dar el jonrón 30, seguimos sus rutinas antes de la voz de play ball.

Sale al terreno con sus compañeros a trabajar en la preparación de su cuerpo, ejecuta cada ejercicio. No le vi tomar práctica de bateo, es muy probable que la haga en la jaula de bateo
del clubhouse, pero hace práctica de infield.

Es un feria verlo. Cada uno de esos movimientos que luego le vemos ejecutar durante el juego, es ensayada una y otra vez, esas atrapadas que terminan en un “split” de bailarín de ballet. Ver la plasticidad de sus ejecuciones es un deleite, confirma que sólo “la práctica hace al maestro”. Él y Manny Machado combinándose en las capturas de los rodados durante la práctica, es un deleite que recuerda otras llaves estelares. Los fanáticos, de Padres y Marlins, que han llegado al parque a esa hora, valoran lo que ven y los aplauden.

El sábado hicimos el seguimiento de lo que ocurre con él y la afición. Al terminar la práctica, en los alrededores del acceso al dogout, se congregan decenas de fanáticos que lo esperan para lograr un autógrafo. La mayoría son niños, a quienes atiende con prioridad. Dedicó unos diez minutos a firmar cada pelota, libreta, baratija y camisa que le pasaron, multiplicando sonrisas, inspirando.

Hace recordar a Cal Ripken Jr, quien siendo una súper estrella, apartaba tiempo para los fanáticos, en cada estadio, asumiendo el compromiso de mantener esa correspondencia. El beisbol también es eso, conexiones, no sólo bate en mano, también fuera del terreno.

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