Un día para reorganizar la estrategia y seguir a la caza del jonrón 500

Miguel Cabrera regresa este martes al Comerica Park para buscar el batazo que lo consagre en la MLB

Por Víctor Boccone/@Vboccone

Miguel Cabrera regresó el pasado viernes a su casa. Distinto a lo que podría ser una serie común y corriente entre Cleveland Indians y Detroit Tigers, en esta oportunidad había un agregado especial: La búsqueda de ese jonrón 500 que llevaría a la consagración al inicialista de los felinos.

Cada turno que el venezolano tomó en sus tres juegos frente a la tribu, el mundo del beisbol se paralizaba. Con las cámaras apuntando el home plate del Comerica Park, recinto que abrió sus puertas en abril de 2001, Miguel Cabrera era el centro de atracción de todos los amantes de esta disciplina.

Cada swing del criollo era vitoreado por los presentes, quienes mantenían la esperanza de ser parte de la historia y ser testigos de la leyenda viviente que aún porta el dorsal 24 de los Tigres de Detroit. La presión era muy alta. En su primer compromiso, Cabrera no pudo embasarse en cuatro visitas al plato. Sería la siguiente noche que continuaría a la caza del batazo histórico.

Al día siguiente, la pared donde se ubica el conteo de las marcas de los 500 jonrones y su ruta hacia los 3000 hits, solo pudo mover un solo dígito en los imparables. Con un sencillo en dos turnos, un pelotazo y un boleto terminó el segundo choque para el aragüeño.

La frase de la canción «Otro día más sin verte», de Jon Secada retumbaba con más fuerza en la mente de los aficionados de los Tigers, al mismo tiempo que otro día culminaba sin ver al máximo líder de la manada recorrer las cuatro bases levantando los brazos por llegar a otro centenar de jonrones en la MLB.

Último juego de la serie frente a Cleveland. La tarde del domingo era un momento perfecto para que Cabrera entrara al libro de récords de las Grandes Ligas. Sin embargo, fue Triston McKenzie quien se llevó los reflectores al coquetear con el Juego Perfecto . Cabrera terminaba su faena con par de ponches y un elevado al jardín izquierdo en tres visitas al plato. No pudo contra Cleveland y ahora le toca seguir adelante.

Día para reorganizarse y seguir la pelea

Es muy probable que la carga de presión que tiene el venezolano en este momento va mucho más allá de cuando alcanzó la Triple Corona de Bateo en 2012. Ser blanco de todas las cámaras y miradas cada vez que va al plato es algo con lo que Cabrera deberá lidiar de ahora en adelante. Por lo que este lunes servirá para despejar la mente y reorganizar la estrategia de su batalla para librar el bambinazo 500 de su trayectoria en las Mayores.

Este martes, el slugger de 38 años regresará a su parque por tres noches más. Su rival serán Los Ángeles Angels, equipo al que le ha bateado para .280 en sus 19 años de carrera en la MLB.

En 88 ocasiones que los ha enfrentado, ha podido descargar 16 cuadrangulares, siendo la última vez en la temporada 2019, además de remolcar 55 carreras frente al pitcheo de los serafines.

El primer rival de Cabrera será Dylan Bundy, a quien solo le ha podido conectar un imparable en cinco turnos para un average de .200; mientras que los otros dos juegos de la serie entre Angels y Tigers, el venezolanos se medirá a Shohei Ohtani, a quien no le ha dado hits en tres apariciones con un pelotazo incluido y a Patrick Sandoval, a quien tampoco le ha podido conectar hits en tres oportunidades con par de ponches y un boleto.

Es necesario que el venezolano descanse mentalmente antes de volverse a enfilar en busca de ese ansiado batazo. Por lo pronto, mañana continuará la fiesta en el Comerica Park y todo el mundo del beisbol volverá a levantarse cada vez que el «Tigre Mayor» se aproxime al cajón de bateo.

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