El respeto es una regla del juego

Lou Gehrig en su recordado Speech en Yankee Stadium. 4 de julio de 1939. Crédito: Baseball Hall Of Fame.

Respeto, la base de todo.

Por Mari Montes / @porlagoma.

Entre las efemérides publicadas por el portal Nationalpastime.com este 18 agosto, se recuerda especialmente un evento que tiene que ver con las opiniones y sus consecuencias.

Se trató de una situación originada por el editorial que escribió el periodista Jimmy Powers, en 1940, para el Sunday New York Daily News. El comentario fue un total desatino, desconsiderado y una falta de respeto.  Lou Gehrig, era una de las grandes figuras el beisbol, no solo para los Yankees y la ciudad de Nueva York. 

El editorial que causó malestar decía: “¿El misterioso germen de la ‘polio’ que derribó a Lou Gehrig también ha afectado a sus ex compañeros, convirtiendo a un gran equipo, en uno no competidor, tambaleante? Según la opinión abrumadora de profesionales de la medicina, la poliomielitis, similar a la parálisis infantil, es transmisible. Los yanquis estuvieron expuestos a ella en su etapa más aguda. Jugaron a la pelota con el afligido Gehrig, se vistieron y desnudaron en el vestuario con él, viajaron, jugaron a las cartas y comieron con él. ¿No es posible que algunos de ellos también se infecten? «

No queda claro si Powers sabía cuál era el mal que afectaba a Lou Gehrig, pero en todo caso publicó una información falsa, ya que Gehrig nunca padeció de Polio. Cabe recordar que poco más de un año antes, el 4 de julio de 1939, Gehrig había anunciado su retiro del béisbol, imposibilitado de continuar, aquejado por una enfermedad incurable y mortal: Esclerosis Lateral Amiotrófica, de la que murió meses más tarde.

El “Caballo de hierro” y el equipo, emprendieron demandas que el periodista y el periódico debieron enfrentar. 

Según la cita que encontramos en el portal http://www.myyesnetwork.com: “Por solicitud de Gehrig, Milton Eisenberg, un abogado de Brooklyn, entabló una causa por un milón de dólares contra Powers y el periódico, alegó que la reputación de Lou Gehrig había sido dañada, que el artículo le había causado una angustia mental considerable. Otros jugadores de los Yankees, incluido el receptor Bill Dickey, también demandaron al Daily News, lo que provocó que el periódico emitiera una disculpa pública el 26 de septiembre de 1940. La historia de tres columnas y media apareció bajo el título ‘NUESTRAS DISCULPAS A LOU GEHRIG Y LOS YANQUIS’. En el texto, Jimmy Powers admitió que no tenía por qué ‘enredarse en una controversia médica’, y aseguró que «Gehrig no tiene una enfermedad contagiosa y no sufre del misterioso germen de Polip’. Lou es un héroe personal, agregó el editor. ‘Herir sus sentimientos está lejos de mi mente’.” Después de esta publicación, las demandas fueron retiradas y llegaron a un acuerdo extrajudicial. 

Sin embargo, en la indagatoria sobre quién fue Jimmy Powers, encontramos otro aspecto de su vida que es justo destacar. Powers fue un comprometido promotor de la integración en las Grandes Ligas. Escribió decenas de artículos promoviendo ella calidad del beisbol de las Ligas Negras. En un artículo del New York Daily News publicado el 15 de abril de 2012, suscrito por Christopher Lamb, “Ayudando a acabar con la intolerancia en el béisbol”, leemos: “La campaña para integrar el béisbol, que culminó hace 65 años con Jackie Robinson saliendo al campo con el uniforme de los Dodgers de Brooklyn, por primera vez, a menudo se describe como una lucha solitaria librada por Robinson y algunos aliados, pero eso es un mito. El New York Daily News y particularmente su columnista deportivo, Jimmy Powers, pidieron que se rompiera la barrera de color, más de una década antes de que Branch Rickey firmara a Robinson.”

Más adelante recuerdan que: “El 1ero de febrero de 1933, el Daily News publicó un editorial que pedía la integración en el pasatiempo de Estados Unidos: ‘Ha habido buenos peloteros que eran nativos americanos, mexicanos, cubanos, etcétera, pero los jugadores de color no son elegibles».

Recuerda el interesante trabajo, que el columnista Heywood Brown, se refirió a este editorial frente a ejecutivos, gerentes, jugadores y escritores en su discurso en la Cena Anual de la Asociación de Escritores de Beisbol de Nueva York, y que ello motivó a Power a hacer una encuesta entre los jugadores. Solo uno de los interrogados dijo que no estaba de acuerdo. Entonces escribió que había encontrado una ‘refrescante apertura mental’ en las respuestas.’ Con todos sus defectos, Powers tenía una veta moral, una muy centrada en las desigualdades raciales en el deporte. Usó el éxito de Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín para pedir que el béisbol incluyera a los afroamericanos”.

Eran los días en los que insinuar la posibilidad de que jugaran juntos, era motivo para recibir todo tipo de respuestas, incluidas amenazas. 

Un día un lector respondió preguntándole: “¿Le gustaría que su hermana estuviera casada con negro?” En la siguiente edición, cuenta el Daily News: “Powers respondió que no quería que su hermana se casara con la mayoría de los peloteros blancos. «Son demasiado cascarrabias. ¿Estamos hablando de peloteros o cuñados?»

En 1939, les dijo a sus lectores que asistieran a los juegos de la Liga Negra para ver por ellos mismos a los talentosos jugadores de béisbol que estaban siendo excluidos del pasatiempo nacional.

“Cuando Brooklyn finalmente contrató a Robinson, Powers respondió con frialdad, calificando la contratación de Robinson como un truco publicitario y las posibilidades del jugador de llegar a las mayores como «un tiro de 1,000 a 1». Otra vez fue desacertado, y esto ocurrió porque, según explica el artículo, no tenía buenas relaciones con Branch Rickey “a quien consideraba mojigato y avaro.”

Sin embargo, su convicción acerca de la integración en el beisbol era sincera. Así se deduce de los diversos artículos que cuentan la historia de Power, incluyendo el obituario que publicó The New York Times el día de su muerte, el 15 de febrero de 1995, cuando tenía 92 años de edad. 

Una búsqueda superficial de su nombre nos hace conseguir más sobre el episodio vivido con los Yankees y Lou Gehrig, que sus buenas reflexiones sobre el beisbol, la igualdad y los derechos civiles, que fueron para él una causa a lo largo de todo su ejercicio profesional.

Es una interesante historia en estos tiempos, cuando se cree que reclamar por señalamientos así es “hipersensibilidad” de la “generación de cristal”. 

Historia: De Indios a Guardianes, respeto.

Cuando escribí este artículo, no sabía que Jack Morris, Salón de la Fama de Cooperstown y comentarista de la transmisión de los Tigres de Detroit, debió presentar una disculpa por sus comentarios burlones hacia el lanzador Japonés Shohei Ohtani. Morris fue suspendido indefinidamente frente al micrófono y deberá hacer un taller educativo sobre el respeto y el impacto positivo en la sociedad.

Hacer mofa por la nacionalidad, poner como ejemplo una enfermedad o una condición para hacer una crítica a un deportista o al desempeño de un equipo o grupo de personas, no ha estado bien en ninguna época y el episodio de Powers y Gehrig es una muestra de lo negativas que son esas formas y maneras. Es una falta de respeto.

Lo de Powers pasó 81 años antes que lo de Morris, que ocurrió este miércoles 17 agosto de 2021. Hay cosas que no cambian, respetar evita problemas.

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