Atlanta es una fiesta en la Serie Mundial

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Después de 21 años, la ciudad de Atlanta recibió una Serie Mundial.

Atlanta - Truist Park

Truist Park - Tercer juego de la Serie Mundial - 2021. Foto: @TruisPark en Twitter.

La fiesta en Atlanta comenzó mucho antes del juego. Desde el mediodía los aficionados comenzaron a llegar al moderno complejo del Truist Park. En la avenida que lleva a la entrada principal del estadio, donde hay tiendas, restaurantes, bares, cafeterías, una plaza y atracciones para los más pequeños, se hizo notable la algarabía de una afición que desde 1999 no recibía una Serie Mundial.

Los collares de perlas, especie de amuleto que se impuso luego de que Joc Pederson lo usara en un juego, a finales de septiembre, y diera un cuadrangular, se convirtió en un talismán para todos. También los empleados que trabajan en el Truist Park llevan a alhaja. El jardinero mantiene como un misterio el porqué del collar: “ Me pareció que se veían más cool que una cadena de oro, así que llamé a mi joyero de confianza, y aquí estamos”. Con el humor que lo caracteriza, agregó: “Soy una perra mala”.

El pronóstico de lluvia se cumplió a cabalidad, razón por la que no pudo levantarse la lona definitivamente hasta momentos antes del inicio de la ceremonia previa al juego. No hubo práctica de bateo ni de defensa. Por unos minutos el coach Ron Washington trabajó con Freddy Freeman, pero dejaron de hacerlo cuando comenzó a arreciar.

Hank Aaron fue el centro del homenaje en Atlanta

Como era de esperarse, el ritual inicial del desafío fue dedicado a Hank Aaron, quien murió en enero de este año. El Truist Park le rindió tributo con una larga ovación a su viuda, Billye y al resto de la familia Hank Jr., Gaile, Dorinda y Lary Emotivo el momento en el que el manager de los Astros, Dusty Baker, saludó a Billye, alzando el puño y visiblemente conmovido. Aaron y Baker fueron compañeros de equipo y amigos muy cercanos. Recordemos que cuando Aaron dejó atrás el récord de jonrones de Babe Ruth, Dusty Baker estaba en el círculo de espera.

En la rueda de prensa posterior, el manager de los Bravos, Brian Snitker, contó lo que le dijo al nieto de Aaron: “Lo extraño mucho”, no pudo extenderse más, se le quebró la voz.

Los Astros fueron abucheados en la presentación ceremonial, los que estuvieron en 2017, y los que no, también. El desplante más intenso lo recibieron José Altuve, Alex Bregman y Carlos Correa. Nada distinto a lo que vivieron en todos los estadios donde jugaron como visitantes, toda la temporada regular. En contraste, uno de los más aplaudidos por los Bravos de Atlanta, fue el venezolano Eduardo Pérez.

Después de la emotiva ceremonia y de escuchar el himno de los Estados Unidos de América, interpretado por el cantante de música country Zack Brown, comenzó el tercer juego de la Serie Mundial. Un duelo de lanzadores que se mantuvo cerrado hasta el final.

Chipper Jones, Salón de la Fama de Cooperstown, una de las figuras históricas del equipo, fue el designado para cantar la voz de ‘Play Ball” en medio de una emocionada ovación.

El pitcheo tuvo protagonismo

El abridor Luis García, quinto lanzador venezolano que inicia un juego en esta instancia (Lester Straker, Freddy García, Eduardo Rodríguez, Anibal Sánchez y él), salió temprano, en el cuarto episodio, con 2 outs en la pizarra. Tenía 72 pitcheos. Se complicó en el tercero, pero supo salir del apuro con apenas una carrera. Las bases quedaron llenas de Bravos. Blake Taylor lo relevó para terminar el inning. Fue la primera vez que se vio en el parque el espectáculo que ocurre cuando cambian al lanzador rival. Las luces del estadio se apagan por completo y los asistentes hacen el tradicional gesto del hacha, con las linternas de los celulares encendidas. Seis lanzadores de los Astros estuvieron en el montículo.

Fue un duelo de lanzadores, que ganaron los Bravos con una labor tan dominante, que mantuvo a los Astros sin hits hasta el octavo capítulo, cuando Adelmys Díaz rompió la magia con un batazo al que no le llegó Dansby Swanson, en un momento confuso con Eddie Rosario, cuando lanzaba Tyler Matzek.

Habría sido el primer juego sin hits ni carreras combinado en una Serie Mundial, así que se mantiene como única la hazaña de Don Larsen en 1956, ante los Dodgers de Brooklyn.

Travis d’Arnaud sumó la segunda carrera de los Bravos para poner la cifra final del gran juego en el octavo.

La jugada destacada del encuentro estuvo a cargo del jardinero central de los Astros, Kyle Tucker, una atrapada de zambullida que acabó con lo que pudo ser un rally de Atlanta, que no necesitó más anotaciones, gracias a la labor del ganador Ian Anderson , quien lanzó 5 completos, con 3 boletos y 4 ponches, lo relevaron A.J Minter, Luke Jackson, Tyler Matzek y el cerrador Will Smith, quien se llevó el salvado. Fue un juegazo que terminó 2-0.

Este sábado continúan con los Bravos arriba 2 -1. El sueño de Atlanta es verlos titularse en este parque, el desafío de los Astros es volver a su casa.

Por Mari Montes – @porlagoma

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