Los Astros de Dusty Baker

En su temporada número 25, Dusty Baker finalmente pudo ganar un título de Serie Mundial.

Dusty Baker - Los Astros.

Sábado 5 de noviembre de 2022: Dusty Baker, manager de los Astros de Houston, se abraza con José Altuve tras ganar el campeonato de la Serie Mundial. Minute Maid Park, Houston, Texas. Foto: Carmen Mandato - Getty Images.

Los Astros ganaron el segundo título de Serie Mundial en su historia tras vencer en seis juegos a Los Phillies de Philadelphia.

Por Mari Montes / @porlagoma.- MIAMI. La Serie Mundial 2022 se ganó estar en la lista de los grandes Clásicos de Octubre; inolvidable, histórica, con jugadas para recordar por siempre. 

Dos ciudades muy diferentes, con fanaticadas que viven el beisbol con intensidad y pasión. 

En el Minute Maid Maid Park, donde los Astros no habían podido ganar en 2019 y en 2021; se sentía la emoción por tener de nuevo la oportunidad de conseguir otro trofeo, no hacía falta decirlo, esta vez sin tachaduras, para dejar atrás los insistentes recordatorios de la trampa de 2017. 

Desde enero de 2020 ese capítulo de la historia de los Astros, señalados por haber usado tecnología para robar señas al lanzador, se convirtió en una novela interminable. 

El hecho de no haber sido castigados a cambio de colaborar con la investigación de MLB, terminó por convertirse en una condena perpetua. 

Cada vez que los Astros juegan fuera de Houston, deben soportar abucheos y gritos. De todos los jugadores, José Altuve y en segundo lugar Alex Bregman, se llevan la peor parte. Ambos han aprendido a lidiar con el desplante constante. Otros jugadores no reciben el duro escarmiento, pero todos se llevan la rechifla y deben escuchar improperios, aun quienes no estuvieron. 

Una vez lo dijo Dusty Baker: “Nadie está perdonando”

Este 2022, luego perder la Serie Mundial en 6 juegos ante los Bravos de Atlanta en 2021, los Astros volvieron a presentarse con un roster estelar, sin fisuras. Perdieron una pieza importante, Carlos Correa, pero con la decisión de confiar en el novato Jeremy Peña, el joven dominicano que supo llenar la vacante de un pelotero de tan altos quilates. 

Jugaron imponiendo su superioridad durante toda la temporada, así llegaron a Playoffs, con 106 victorias.

En el papel, y también en el campo, los Astros se mantuvieron como el equipo a vencer; los campeones de la Liga Americana, buscando revalidar el banderín. Le ganaron a los Marineros una serie muy batallada, en la que la profundidad de los espaciales se impuso, luego barrieron a los Yankees, cuyos fanáticos se cansaron de gritar “¡Queremos a Houston!” Lógicamente pretendiendo una revancha que no fue, no esta vez. 

Los jugadores, esperaban, como todos, ganar la Serie Mundial, estos Astros con una motivación especial, según lo dijeron en sus entrevistas: “Queremos que Dusty Baker tenga lo único que le hace falta, ganar un anillo de Campeón del Clásico de Otoño”. 

«Ganen por Dusty» – Minute Maid Park.

En paralelo, los Phillies, terceros en la clasificación de la División del Este de la Liga Nacional, dejaron atrás a los Cardenales en la pelea por el Comodín, despacharon a los campeones  de 2021, los Bravos de Atlanta y a los poderosos Padres de San Diego.  Con las herramientas que les permitieron ser los campeones de la Liga Nacional, los Phillies llegaron a Houston buscando meterlos en problemas, y lo hicieron. 

Ganaron el primero de la Serie Mundial, el malestar de las derrotas de 2019 y 2021 volvió a verse en las caras de los fanáticos de los Astros. 

Se esperaba un duelo entre los abridores Aaron Nola y Justin Verlander, pero no fue así. Nola fue castigado y Verlander  fue incapaz de sostener la ventaja. El bullpen de los dos tuvo que trabajar. El venezolano Luis García recibió el batazo de la derrota, jonrón de J.T. Realmuto

El segundo desafío fue para los Astros, apoyados en su ofensiva y en el trabajo de Framber Valdez. Se fueron a Filadelfia con la serie nivelada. 

La lluvia que azotó el lunes a la ciudad, obligó a correr los juegos un día. El descanso, forzado le vino bien a todos, pero a quien más le hacía falta, era a los Phillies.

El manager Thompson hizo un cambio en los planes y designó a Ranger Suárez como abridor del tercer juego. El Joven venezolano estuvo a la altura maniatando los bates de los Astros, al tiempo que los toleteros de los Phillies le dieron 5 jonrones a Lance McCullers, para imponer un récord en esta instancia. Una paliza inesperada contra uno de los pitchers que menos vuelacercas recibe en las Grandes Ligas. 

El ambiente en Citizens Bank Park es extraordinario. Es una afición conocedora del juego, le gusta apoyar al equipo y hacerle saber al rival quien está en minoría. Particularmente contra los Astros, los abucheos fueron ensordecedores “¡Tramposos!” gritaron sin piedad, pero eso no es nada nuevo para los de Houston, que se han acostumbrado a jugar en medio de la inclemencia. 

Así como son de contundentes para manifestar desprecio por el rival, también lo son para respaldar a los Phillies, a sus jugadores.  Hacen temblar, estremecen, literalmente, la enorme estructura de concreto.  El calor de la afición contrasta con el frío que comienza a sentirse en noviembre en el Norte. 

Al día siguiente, los Astros volvieron a igualar las cuentas con una joya histórica. 

Por primera vez un  No-Hitter en una Serie Mundial, desde el Juego Perfecto de Don Larsen y los Yankees, ocurrido en 1956 , contra los Dodgers de Brooklyn. Esta vez la confección de la gema del beisbol fue combinada. Tres lanzadores dominicanos: el abridor Cristian Javier, los relevistas Bryan Abreu y Rafael Montero y el cerrador tejano Ryan Pressly, lograron concretar el NoNo para hacer historia y garantizar el regreso a Houston. 

El quinto también fue para los Astros, Justin Verlander finalmente ganó por primera vez una juego de Serie Mundial.  Dos jugadas quedaran en nuestra memoria: Una atrapada de Trey Mancini con una fuerte línea que salió del bate de Kyle Schwarber, y otra de Chas McCormick con batazo de J.T.  Realmuto, que dejó su silueta estampada en la arena de la zona de seguridad, y que pudieron cambiar la historia de ese juego y quizá, de la Serie. 

La disputa regresó a Houston,  a ley de una victoria de los Astros.

Volvimos a ver a los alegres fanáticos de Houston,  a las religiosas que habitualmente acuden a apoyar al equipo, a los que se disfrazan de astronautas, a las muchachas con sus chaquetas de lentejuelas con el logo inmenso a la altura del corazón, a los vaqueros con sus botas y sombreros, al montón de José Altuve, Yordan Álvarez, Bregman o Maldonado. 

Desde 2013 ningún equipo lograba titularse en su casa, incluidos los Astros de 2017, y estos que recibieron dos derrotas de parte de los Nacionales de 2019 y los Bravos de 2021. Esta vez la fiesta fue más larga y celebrada cuando cayó el último out y los Astros se convirtieron en los campeones de la Serie Mundial.

Este campeonato de los Astros no borrará lo que sucedió en 2017; pero estos Astros no son aquellos, ni siquiera los jugadores que estuvieron en 2017 son los mismos después de la lección aprendida. La rudeza que han padecido, la han enfrentado sin hacer un gesto, buscando darle bien a la pelota. 

Los Astros probaron ante todos que son campeones sin dudas, sin trampas, sin ayuda y el beisbol le dio a Dusty Baker la oportunidad de dirigirlos y de imponer el equilibrio.

Dusty Baker fue equilibrio para los Astros y para el beisbol. Prueba de que las estadísticas son mejores cuando las administra  un dirigente que sabe darle valor a lo que no puede medirse. Pocos días después de finalizada la celebración del desfile, el equipo anunció su extensión de contrato. «Siempre he dicho que si gano uno, quiero ganar dos», dijo el histórico manager, quien volverá al mando de los siderales en 2023, buscando defender su título.

Y se escuchó Freddy Mercury, Queen con “We are the champions!”, como siempre qué hay un campeón.

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