Venezuela sin egos y con química

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La gran sensación que dejó el equipo venezolano tras su primer juego en el Clásico Mundial se debe al trabajo compaginado que han planificado por meses.

VENEZUELA - WBC 2023.

MIAMI, FL: Equipo de Venezuela celebra la quinta carrera del juego en el octavo episodio. 11 de marzo de 2023. loanDepot park, Miami, FL. Foto: Francis Yatani Diamond / El Extrabase.

Por Mari Montes – @porlagoma.- Miami, Florida; La armonía, la unión y fraternidad que se siente en el equipo venezolano no es cuento, como diría la canción de Fran Quintero “es química”.

He estado presente en las ediciones del Clásico de Béisbol en 2006, 2017 y ahora, nunca había visto un equipo tan engranado. Siempre hemos tenido talento, pero esta vez, lo reconoce Miguel Cabrera, quien ha estado en todos, que hay una “química especial”.

Si bien está una figura de las dimensiones del maracayero, el liderazgo de Salvador Pérez, y José Altuve es claro, pero no hay protagonistas, tal vez Miguel, quien ha repetido mucho que no quiere eso, cosa que no puede evitar.

“No hay egos”, ese ha sido uno de los mantras.

Desde las prácticas en West Palm Beach se podía percibir el buen ambiente que reina, la alegría de saber que son un equipo con herramientas para una competencia enfocada en la victoria, con el enorme aliciente, como han dicho todos, de tener la motivación de Miguel Cabrera en su quinto y último Clásico Mundial de Béisbol, en su temporada final en las Grandes Ligas.

Llegaron al loanDepot park amenizando sus pasos con una quirpa que salía de una enorme corneta que llevaban Javier Bracamonte y el coach de tercera, Ramón Borrego. Entraron por el pasillo que lleva al clubhouse de los Marlins en temporada regular. Adentro siguió la música llanera, y después de la práctica, según vimos en un video que publicó la cuenta oficial de la Selección de Beisbol de Venezuela, José Altuve se encargó de hacer oficial lo que ya nos había dicho días atrás Pablo López y antes del juego, Omar López, que Miguel Cabrera, por supuesto, fue nombrado Capitán.

La admiración por Miguel Cabrera y lo que ha hecho en su carrera en las Mayores, ha sido seguida por muchos de ellos de que eran niños y soñaban con ser como él. Ahora comparten con su ídolo el clubhouse, y también el compromiso de llevar el nombre de Venezuela en el pecho.

Miguel ha dicho varias veces que estos reconocimientos no son lo que busca, pero no hay dudas de que él y no otro debían ser el Capitán.

Hicieron sus ejercicios, practicaron defensa y bateo, mientras afuera la afición de RD y Venezuela se mezclaban en las caminerías de Carlos Cruz Diez. El colorido y la alegría caribeña se apoderaron del parque de la Pequeña Habana desde un par de horas antes del juego.

Como era de esperarse en el duelo entre República Dominicana y Puerto Rico. Las apasionadas aficiones de ambos países tuvieron su propio duelo en las tribunas y gradas; duelo que comenzó antes de que se escucharan los himnos.

Hubo mucho entusiasmo, la bulla no paró nunca, unos y otros acompañaron a sus equipos con un escándalo sostenido e intenso, pero en los momentos de tensión, el silencio también podía escucharse.

Más cerca del final, cuando ya parecía un hecho la primera victoria de Venezuela en un Clásico Mundial de Beisbol, los fanáticos de Venezuela elevaron el nivel de ruido y corearon el nombre de Venezuela con la melodía que entonan los guairistas: “¡Eeeeeeeh, Venezuela, uh!”

El pitcheo de Venezuela sumó 15 ponches ante una de las ofensivas más contundentes del torneo, 7 a cargo de Luis García, para imponer un récord en esta instancia. José Ruiz después de Martín Pérez, Luis García, José Quijada y José Alvarado, dominaron los peligrosos bates dominamos para darle a Venezuela su primera victoria ante Quisqueya.

Los números están en el boxscore, que por preciso que sea no tiene como registrar la magnifica jugada de Andrés Giménez, campocorto con sello de calidad NORVEN; la emoción del jonrón de Anthony para empatar en el segundo inning ante el Cy Young, Sandy Alcántara, quien terminó de salir con el hit de David Peralta que impulsó dos carreras. ; La jugada de Andrés Giménez. La jugada salvadora de Anthony Santander, y el coraje de Martín Pérez en el segundo inning, cuando pudo lograr el cero después de tener las bases llenas.

La eficiente labor de los serpentinero de Venezuela tuvo la sabia conducción de Salvador Pérez, así como el atinado manejo de los técnicos, encabezados por el coach de pitcheo, Iván Arteaga.

Apenas cayó el último out, que fue un ponche de José Alvarado a Teoscar Hernández, por las cornetas del parque se escucharon los tambores, y al son de Un Sólo Pueblo se fueron bailando, orgullosos, muchos rodaron por horas para estar en Miami o volaron desde Venezuela, España y otros países.

En el clubhouse también se escucharon los tambores de la costa. Saliendo, por el pasillo que lleva al autob´¨s que los estaba aguardando, Eduardo Escobar, siguiera brincando, coreando “¡Miggy, Miggy!”, quien no tiene más remedio que reírse, la felicidad es incontenible.

El manager de la República Dominaca, Rodney Linares, lo dijo con bastante sencillez: “Venezuela jugó mejor, y por eso ganó”.

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