José Alvarado; la reinvención de los relevistas
El zurdo venezolano ha mejorado con el paso de los años, pero necesita seguir luciendo en esta postemporada como el caudillo del bullpen de los Phillies

Lunes 9 de octubre de 2023: El relevista de los Phillies de Philadelphia, José Alvarado (#46), reacciona después de ponchar a Orlando Arcia de los Bravos de Atlanta en la séptima entrada del Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Nacional en el Truist Park de Atlanta, Georgia. (Foto: Brynn Anderson/AP)
Por Carlos Moreta / @CarlosMoreta01
La trayectoria deportiva de José Alvarado ha estado llena de aleatoriedad en todos sus pasos. Como relatan artículos antes publicados en este medio, el zurdo venezolano tuvo inicio en una cancha barrial donde desarrolló habilidades que, con poca supervisión de manos especializadas, le abrieron las primeras oportunidades hasta llegar a los oídos de “buscones”.
En este punto de su carrera como ligamayorista, la irregularidad de su perfil vuelve a estar presente. Ya no es el muchacho que pudo firmar sin hacer puente a través de una academia reconocida, sino que ahora es la forma de sus aportaciones en el terreno que le separan de lo habitual.
De acuerdo con el movimiento engañoso y velocidad que crean sus lanzamientos, Alvarado es un “clavo pasao’” para asumir la posición de cerrador o preparador de cualquier equipo. Sin embargo, propio del avance estadístico de nuestros tiempos, los Phillies de Philadelphia han caído en cuenta de que el mejor relevista no necesariamente debe estar atado a la novena u octava entrada.
Y como los scouts de Tampa pudieron darse cuenta de las fortalezas que acompañaban al venezolano, a pesar de no haber jugado un béisbol de fundamentos en su adolescencia, esta vez los Phillies dan el atrevido paso de depositar responsabilidades sobre él, aunque no concuerde con el prototipo histórico.
Por supuesto, los resultados han estado junto a la posición del equipo y ofrecen respaldo a la decisión de tener en Alvarado un “paño de lágrimas” para paliar cualquier circunstancia, en lugar de tenerle un puesto fijo.
La temporada le sonrió
La temporada regular fue algo que le sonrió, puesto que el orgullo de Caja Seca mantuvo registros estelares como indican los 64 bateadores retirados por la vía del ponche en 41.1 episodios, seguidamente de una efectividad grandiosa, con 1.74.
Desde luego, este éxito está atado con la explosividad de su repertorio. Haciendo de un sinker con 98.7 millas por hora su lanzamiento principal, Alvarado limitó el bateo opositor a un promedio de .210 cuando usó el envío; mientras que con el cutter, el arma disuasiva suya, hizo que el 44.5 por ciento de los swings hayan sido a la brisa.
Espera de dividendos
Ahora corre el calendario de la postemporada, así que los Phillies esperarán dividendos en lo que han asumido como la reinvención a las labores de un relevista.
Después de estar presente en cuatro juegos de los actuales playoffs, incluyendo tres durante la Serie Divisional que les permitió a Philadelphia alzarse sobre los Bravos de Atlanta, el zurdo completa una actuación donde ha cedido par de boletos e igual número de hits, además de repetir la marca de cuatro en los ponches.
Ha tenido participación a inicios de la sexta entrada o a partir de dos outs en la séptima, manteniendo su condición de lanzar en una aleatoriedad de circunstancia basado en lo difícil que pueden ser sus pitcheos encarando a bateadores de su misma mano o derechos.
A pesar de lucir bien en general, la labor en espacio más reciente de Alvarado (12 de octubre) no deja el mejor sabor de bocas tras ceder los únicos dos boletos de toda la postemporada en una entrada, cosa que deberá ser corregida, conociendo la importancia que tendrá una vez los Phillies inauguren la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Diamondbacks de Arizona el próximo lunes.
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