Mel Rojas Jr., el hombre ideal para béisbol invernal
Inyectando poder de extrabases y selectividad, el veterano está ardiendo con el madero en la LIDOM.

Por Carlos Moreta / @CarlosMoreta01
– ¡Miren, allá en el cielo!
– ¡Es un ave!
– ¡Es un avión!
– No, ¡es Súper Mel!
Han notado una posible equivocación en la adaptación del diálogo de un famoso cómic, aunque eso fue intencional. Si alguien viene ganándose su apodo de “súper”, es justamente Mel Rojas Jr., quien toma la capa y hace de guía para la ofensiva de los Tigres del Licey en el torneo de la Lidom.
Tuvo una actuación heroica el viernes, encarando un lanzamiento pegado para depositar la pelota fuera del parque y anotar su quinto cuadrangular de la estación. Fue un contacto demoledor como bateador derecho, que suele ser la condición en la que tiene más huecos por su capacidad de ambidiestro.
Rojas empató a Franmil Reyes dentro del liderato de cuadrangulares en la serie regular, si bien tiene a su favor que alcanzó la marca en 16 turnos oficiales menos. Por otro lado, un apartado que comanda en solitario es el OPS de jugadores calificados (1.085).
Está separado por un vuelacercas de unirse a su total personal de seis logrados en la temporada de 2015. O, por igual, alzarse como el único “tigre” en poseer la cantidad desde Juan Francisco (2017).
Y la cifra de OPS tiene mucho que ver en otros registros: sus cinco dobles o un triple; es decir, reúne 11 extrabases en los 21 encuentros de participación. Eso es buenísimo, utilizando palabras superlativas ya que lo merece.
Los poderes de “Súper Mel” no están reducidos en la fuerza, agregando a su paquete de herramientas una envidiable noción desde la caja de bateo. Hace el trabajo para pescar el mejor de los pitcheos.
No todos los hombres de la “tanda de poder” tienen la garantía de superar los ponches (16) por las bases por bolas (20), lo que convierte a Rojas en alguien más difícil y, desde luego, aumenta las posibilidades de ir a las almohadillas en beneficio de su equipo.
A modo de ejemplificar lo dificultoso de parar al jardinero en su estado actual, tenemos que comparte la mayor suma de boletos intencionales con Vidal Brújan (dos). Y, ciertamente, está siendo frecuente verlo en la cima de las columnas ofensivas.
Dicho todo lo anterior, hay que agarrarlo con trapitos para no quemarse.
Mel Rojas Jr, muro de contención
Por supuesto, las atribuciones que hace Rojas no suceden en un único lado del terreno. También realiza labores de contención tras 167 innings defendidos sin errores, de acuerdo a la anotación oficial.
¡Y que no acabe la fiesta!, considerando que la mayor parte de este trabajo proviene de su tiempo en una posición de cierta exigencia como es el jardín izquierdo (con 14 juegos allí).
Rojas estuvo participando en el verano dentro de la Liga Mexicana de Béisbol, añadiendo a su expediente la opción de estar disponible en todo el año con capacidades élites para el nivel. Además, su rendimiento viene atado de las tendencias de carrera, así que puede soportar esta versión de sus 33 años de edad.
Atributo preciado
La disponibilidad es preciada por las organizaciones de invierno, lo cual se masifica con la polivalencia de Rojas. Puede ser el “slugger” de la alineación, seguido del tipo con mayor disciplina para distinguir las bolas de los strikes. Que encima aporte con el guante, pues merece el salario.
El término “ideal” es un adjetivo repetido en el diario vivir: el trabajo ideal, la pareja ideal… en todos los casos reflejando subjetividad y gustos. Pero en el béisbol de invierno de la República Dominicana, consiguiendo la visión de las estadísticas y ponderaciones particulares, los caminos conducen a que Mel Rojas Jr. es el hombre ideal.
Póngale la capa y que el “súper” haga lo suyo.
Referencias:
• Winter Ball Data