Elly de la Cruz: un juguete que falta armar

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Analizamos los apartados que el dominicano necesita fortalecer

7 de junio de 2023: Elly De La Cruz (#44) de los Rojos de Cincinnati, apunta hacia su dugout, luego de conectar cuadrangular en el segundo episodio ante los envíos de Noah Syndergaard de los Dodgers de Los Ángeles en el Great American Ball Park de Cincinnati, Ohio. (Foto: Katie Stratman/Reuters)

Carlos Moreta / @CarlosMoreta01

Si lo llevaras a una pista de chevron para correr en línea recta con los zapatos adecuados, seguro que haría marcas dignas de un atleta de los 100 metros.

Si la ocasión es propicia de un lanzador de jabalinas, la musculatura y fortaleza de sus batazos dicen que pudiese adaptarse. En fin, las condiciones de Elly de la Cruz se proyectan en otros deportes más allá del béisbol.

Fue divertido ver sus corridas de 30.5 pies por segundos, lo que le permitió 35 robos a la brevedad de 98 partidos en Grandes Ligas. O que hiciera tiros con una velocidad de 96 millas por hora en el infield, seguido de conectar un jonrón que salió de su madero a 119.2 mph.

Sin dudas, posee habilidades dotadas: corre, lanza y batea con potencia, aunque no quiere decir que falten cosas por pulir. Haciendo uso de las figuras retóricas, él fue un gran regalo que nos dio el 2023, pero todavía quedan piezas para que el juguete funcione correctamente.

Desde el realismo, citamos apartados específicos que podrían conducir a una mayor producción para De la Cruz. Si bien dejó claro que pertenece a la ‘Gran Carpa’, no le será sostenible continuar con un OPS+ de 89.

Lanzamientos altos

El dominicano tiene una estatura de 6 pies con 5 pulgadas, por lo que debe acomodarse a una zona de strikes distinta a lo contemplado generalmente. Ahora, sin importar su tamaño, requiere aprender de cuáles lanzamientos pasar, sobre todo cuando se tope con envíos altos.

Enfrentó 211 bolas rápidas altas y afuera del cuadrante en la temporada, significando el 12 por ciento de todos los pitcheos que vio, pero sólo consiguió cuatro hits; mientras que abanicó 22 veces y otras 12 fue ponchado.

Es un mal negocio insistir en alcanzar dichos lances, pero cambiando esto podría aumentar los boletos gratis. Efecto dominó.

Roletazos insoportables

La ofensiva del ambidextro fue débil por su perfil bolas bateadas, pues convirtió el 54 por ciento de estas en roletazos. Acontece que apenas tuvo un promedio de bateo de .244 cuando rodó la pelota.

En ese sentido, se muestra que la sincronización de sus swings debe variar. Los rodados nacen porque estuvo haciendo contacto en un ángulo de 3.6 grados, lo cual deja poca oportunidad de obtener poder y alcanzar grandes distancias.

Los afanes con miras a una nueva zafra deben incluir avances en ese sentido.

Dificultades en defensa

El quisqueyano vio concentrado la mayor parte de su accionar como defensor de las paradas cortas (591 innings), una posición en la que puede sobrevivir luego de registrar +1 ‘out sobre el promedio’. No obstante, sufrió dificultades en tanto realizaba jugadas cargado a la raya de la antesala (-2 OAA).

Ya es un jugador de desplazamientos rápidos gracias a lo mucho que involucra sus piernas, así que es cuestión de ajustar.

Elly De la Cruz rompió el hielo ganándose un espacio en las Mayores, lo siguiente será añadidura y la búsqueda de potencializar sus herramientas.

Referencias:

  • Baseball Savant
  • Baseball-Reference

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