Tiburones: unidos y entregados

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Los Tiburones de La Guaira tuvieron una noche mágica este miércoles por la noche en el juego ante Nicaragua.

Tiburones de La Guaira - Serie del Caribe.

Tiburones de La Guaira celebra en el montículo el juego sin hits ni carreras de Ángel Padrón ante Nicaragua. Miércoles 7 de febrero de 2024. loanDepot park, Miami, FL. Foto: Francis Yatani Diamond / El Extrabase.

Por Mari Montes / @porlagoma

Miami, FL.–Reza un dicho popular que “Lo que está para ti ni que te quites, lo que no es para ti ni que te pongas”. El martes en la noche, interrogado sobre quien sería el abridor de Tiburones ante la selección de Nicaragua, Oswaldo Guillén dijo que aun no lo tenía definido.

El miércoles temprano se supo la decisión de subir a la lomita a Ángel Padrón, se lo anunció el manager Oswaldo Guillén poco antes del mediodía.

El plan inicial era que se mantuviera por tres o cuatro innings y después trabajaran los hombres el bullpen. El plan del béisbol era otro.

Aun cuando Nicaragua fue el equipo más débil del torneo, en la pelota no se pueden dar por descontadas las victorias. Se han escrito innnumerables reseñas de juegos en los que un equipo “pequeño” le da una zancadilla a un favorito. Había que hacer todos los outs.

El tercer inning comenzó con un error de apreciación arbitral. El jardinero Franklin Barreto recibió un pelotazo en la mano derecha, pero el principal decretó foul. Por causa de la inflamación que presentó de inmediato, la decisión de los técnicos fue sacar al “Kaki”, por prevención.

El manager Guillén tenía dos opciones en su versátil banca: Alexi Amarista y Ramón Flores, les dijo que jugaran un “pare o none” para determinar quién sería el emergente, se decidió por Flores, quien terminó de consumir el turno iniciado por Barreto en el tercer inning.

Luis Torrens tampoco estuvo en el lineup, así que Padrón hizo batería con Francisco Arcia.

Podríamos decir que tres hombres “inesperados” fueron fundamentales en el logro de la hazaña de un juego sin hits ni carreras, lo que ha ocurrido solo dos veces en Series del Caribe, en 1952 y la noche de este miércoles 7 de febrero de 2024.

Flores inauguró la pizarra impulsando dos carreras; el que entró como emergente ante una situación fortuita, respondió en su siguiente oportunidad al bate, en el cuarto inning.

Con esa ventaja y sin haber permitido hits a los nicaragüenses, Ángel Padrón seguía en la lomita, escribiendo su propia página en la historia del clásico caribeño. Era temprano, la buena noticia era que un inning más en el morrito era un pitcher menos del bullpen.

Es un lugar común hablar de “magia” cuando se está confeccionando un joya como un No Hit No Run. La magia que permite el entendimiento perfecto entre un lanzador y su catcher. La verdad es que Padrón trabajó la mayor cantidad de juegos durante la temporada, con Arcia, así que entenderse es rutina para ellos.

No es posible hilvanar un juego como este sin la sintonía con el receptor y sin una defensa impecable.

La primera gran jugada la hizo Wilfredo Tovar, capturando una línea de Elián Miranda, primer bateador del sexto capítulo.

Una de las cosas emocionantes de anotar un juego como este, ocurre al resumir cada episodio: cero hits, cero carreras, cero error, nadie quedó en base, número de ponches o boletos.

El último out de la séptima entrada fue una jugada de feria de de Ramón Flores, una línea sólida que parecía iba a picar, pero que terminó en el guante del jardinero central.

La perfección terminó en el octavo inning con base por bolas a Raudy Read, comenzando el episodio. La amenaza terminó casi de inmediato con doble play y rodado por tercera. En el cierre, ya con 4 carreras en la pizarra, los Tiburones desplegaron una ofensiva despiadada que sumó 5 anotaciones. Casi se aplica la regla de misericordia, que se usa cuando un equipo tiene ventaja de 10 rayitas, después del quinto inning.

El anotador Gil Reyes, explicó a El Extrabase que al estar en las condiciones del torneo la regla del K’O, el NoNo habría sido válido.

A esta hora la discusión sería interminable, así que lo mejor que sucedió, como dijo después el serpentinero, fue lo que pasó. Que sacó los 27 outs sin permitir imparables ni carreras y apenas cedió una base por bolas.

Un «no-hitter» tiene de todo: el dominio del lanzador, la compenetración con el catcher y la buena actuación de la defensa.

Hay jugadas, como esa de Flores, que hacen que los espectadores pensemos que la proeza será posible, es cuando se habla de “magia”, pero para ser justos, en realidad no es cosa del azar o de un hechizo.

La suerte favorece a quienes hacen bien las cosas y la “magia” aparece cuando un equipo juega unido y entregado, como estos Tiburones.

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