Lesiones de codo: ¿Es todo culpa del reloj?

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Planteamos una hipótesis en busca de conocer posibles causas

Spencer Strider, de los Bravos de Atlanta, lanzando durante la temporada 2023. (Foto: Rich Schultz/Getty Images)

Spencer Strider, de los Bravos de Atlanta, lanzando durante la temporada 2023. (Foto: Rich Schultz/Getty Images)

Por Carlos Moreta y José Manuel Pérez

A no ser que vivas debajo de una roca, probablemente te has enterado de la ola de lesiones o molestias de codo que afectan a los lanzadores de las Grandes Ligas. Para muchos, esta situación toma nombre de ‘’epidemia’’, y es un tema común en las páginas de noticias dado a quienes impacta.

En las últimas tres campañas hemos visto a talentos con la estirpe de Gerrit Cole, Spencer Strider, Sandy Alcántara, Jacob deGrom, Shane McClanahan o Shane Bieber pausar sus actividades relativas al béisbol producto de las dolencias, lo cual se traduce en cirugías tipo Tommy John en la mayoría de casos.

Además de las noticias sobre peloteros lesionados, el asunto acaparó la atención luego de disidencias en las posiciones de la Asociación de Jugadores (MLBPA, por sus siglas en inglés) y la Liga respecto a las causas del problema, todo a raíz de un comunicado que hiciera la unión externando su preocupación en caso de la posibilidad que las molestias guarden relación con el establecimiento del reloj de pitcheo integrado en 2023.

“La falta de disposición de la liga hasta hoy para reconocer o estudiar los efectos de estos profundos cambios es una amenaza sin precedentes para nuestro juego y su recurso más valioso: los jugadores’’, escribió Tony Clark, director ejecutivo de la MLBPA.

A partir de estas declaraciones se produce el pronunciamiento y defensa de la MLB, que lleva la conversación hacia otro extremo, manifestando que: ‘’esta afirmación [de MLBPA] ignora la evidencia empírica y la tendencia a largo plazo mucho más significativa, durante varias décadas, de aumento de velocidad y rotación que están altamente correlacionados con las lesiones en el brazo’’.

Es evidente que no existe consenso entre las partes y tampoco un estudio científico que pueda explicar en abundancia, dando como resultado inevitable a la especulación. Conociendo eso, realizamos una recopilación de tópicos a modo de hipótesis.

Responsabilidad de la velocidad

Para hablar de la salud de los lanzadores, la responsabilidad que tiene la velocidad de los pitcheos no debe quedar exenta. En su esfuerzo por ser competitivos, estos han comprendido las ventajas que les asignan los envíos “cuanto más duro mejor”, aunque se experimenta una desafortunada relación con las lesiones.

Ofensiva frente a grupos de velocidad de rectas, 2023.

Apreciamos en la tabla que la ofensiva es menor a mayor velocidad de las bolas rápidas, a la vez que el gráfico siguiente, elaborado por la página Brooks Gate, dicta que el número de cirugías de tipo Tommy John crece “casi” al ritmo que la potencia de las rectas.

Relación de cirugías realizadas con aumentos de la velocidad. Fuente: Brooks Gate.

Sin embargo, no sólo hallamos que el promedio de la velocidad se dirige al aumento, más bien, que los serpentineros buscan la consistencia y repetición. Por ejemplo, las rectas “apenas” avanzaron una milla por hora de 2018 a 2023 (93.2 Vs 94.2 mph), pero resultó que en el primero de estos años sólo el 26.3 por ciento viajó a más de 95 mph (66,433 de 252,286); mientras que en el segundo fue el 38 por ciento (87,687 de 230,916). 

Una explicación ilustrativa la encontramos en la curva de distribución de ambas temporadas, haciendo la lectura que los lanzadores ahora no sólo lanzan más rápido que hace seis campañas, sino que lanzan consistentemente más rápido. Ahí encontramos la clave: han decidido no bajar la marcha y esforzarse en repetir el dígito promedio en mayor cantidad de oportunidades.

Curva de distribución de rectas según su velocidad, comparando el 2018 y 2023.

De manera que los brazos quedan expuestos en procura de ser consistentes, lo que implica un mayor esfuerzo físico. Incluso, podríamos hablar que se agrava porque el reloj les exige una reposición “inmediata” tras cada pitcheo, al tiempo en que eligen repetir la velocidad como nunca.

Fuera del terreno

Una vez se reúnan las piezas para estudiar la situación, una que debe tomar importancia es qué pasa fuera del terreno con los jugadores, especialmente en el tiempo muerto. Así se buscará dar seguimiento a la cotidianidad del lanzador y observar comportamientos que pongan en riesgo su salud.

Por igual, los entrenamientos individuales requieren supervisión. Conocer el volumen de los mismos y sus exigencias; si existe algún momento donde se reduzca la intensidad o el caso que haya lanzadores que mantengan el ritmo en todas las circunstancias.

Por supuesto, es innegable que para muchos peloteros resultó incómodo acostumbrarse al reloj, quienes se mostraron en desacuerdo a la última modificación de reducir los lances con bases ocupadas de 20 a 18 segundos. Ya sea para despejar dudas y comprobar que esto no implica ningún daño, no puede quedar sin ser estudiado.

Las estadísticas de este artículo provienen de Baseball Savant, apoyadas en gráficos elaborados por José Manuel Pérez. También se usó información de Brooks Gate.

Sigue la cobertura en El Extrabase

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