Albert Suárez y la fortaleza que lo llevó de regreso a Grandes Ligas

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Albert Suárez regresó a Grandes Ligas luego de siete años de ausencia. Analizamos la fortaleza que lo llevó de vuelta a las mayores.

Albert Suárez - Orioles

Por José Manuel Pérez / @MQ27Outs

Denver, Colorado.– Después de siete largos años en los que pasó temporadas en Japón y Corea hasta regresar a la Liga Invernal de Venezuela en 2023, el lanzador de 34 años de edad, Albert Suárez, realizó otra apertura en el béisbol de Grandes Ligas y el resultado no pudo ser mejor. 5.2 innings sin permitir carreras.

Suárez fue dejado libre en Corea tras sufrir una lesión de pantorrilla que lo mantuvo alejado del terreno y luego de una destacada campaña en la LVBP, los Orioles lo firmaron en un contrato de liga menor con invitación al campo de entrenamiento. 

A pesar de un interesante Spring Training donde llamó la atención de analistas y scouts de la organización, Suárez inició la temporada en las menores, sin embargo, eso no fue por mucho tiempo pues una lesión de Tyler Wells le abrió una oportunidad para esta apertura y no la desaprovechó. 

Fueron 14 swings en blanco, 11 de ellos con una recta que promedió 96 MPH y que tocó las 98. 2 millas por hora, más rápida que lo alcanzado con el pitcheo cuando era 7 años más joven.

Lo verdaderamente notable de esta salida no fue tanto lo logrado sino la simplicidad con que lo hizo. Una receta de rectas de 4-costuras y cortadas (cutters), con un comando excepcional y una tranquilidad como la de alguien que no estuviera luchando por mantenerse en un roster de 26 de las mayores.

La recta de 4 costuras la soltó en más del 60% de las veces y ya de inmediato, en sus primeros dos envíos ante Edouard Julien, se notó que no se comportaba como una recta común sino que era un lanzamiento atípico, no sólo por la velocidad que mencionamos, igual por el movimiento que podía crear.

Y aquí vamos con algunos términos de scouting combinado con analítica que intentaré explicar de la forma más simple posible para entender de lo que habla el tuit (o post) de Alex Fast.

Aunque sea la característica más importante, la calidad de una recta no sólo se determina por su velocidad, también por su movimiento, y ese movimiento viene dado por el desplazamiento tanto horizontal como vertical, medido en pulgadas, generada por la rotación (spin rate) de ese pitcheo en relación a la trayectoria esperada.

“Ride” o “Elevación” es medido por el movimiento vertical de ese envío. En rectas de 4-costuras, ese es uno de los atributos más buscados por los equipos, no sólo ahora, más bien siempre pero antes no había cómo medirlo. 

Una recta promedio tiene unas 15.7 pulgadas de elevación vertical, le batean .260 y genera 22.2% de swings en blanco sobre swings realizados (Whiff%), y cada pulgada de elevación representa peores resultados ofensivos y más abanicados, aunque la posibilidad de conectar jonrones sea mayor. 

En la tabla: Rojo significa mejores resultados ofensivos, Azul peores.

Por otro lado tenemos lo que se conoce como “run” que no es más que el desplazamiento horizontal del envío hacia el lado del brazo del pitcher. Tener más o menos movimiento horizontal no es tan trascendental como tener más o menos “ride”, pero ayuda, especialmente, si se combina con un movimiento vertical arriba del promedio. 

Y por último, tenemos el “cut” o “corte” que es lo contrario del “run”, un movimiento horizontal hacia el lado del guante del lanzador. Piensen en Mariano Rivera y en el arma que lo llevó al Salón de la Fama.

Luego de tanta explicación, volvemos a Albert Suárez y el post de Alex Fast. 

Suárez no sólo tiene una recta de 96 MPH sino que esta se mueve de derecha a izquierda (vista desde el bateador) 3 pulgadas más que el promedio (10.5 pulgadas, 7.5 la liga en 2023), mientras que mantiene una elevación que es 1.2 pulgadas mayor que la bola rápida común (15.7 en 2023 vs 16.9 Suarez). En otras palabras, es una bola rápida fuera del patrón, y esa unicidad es lo separa del resto y lo hace alcanzar el éxito.

Pero más allá de las cualidades de su recta, tiene algo que posiblemente sea todavía más importante; su ubicación. La apunta en la parte alta de la zona, en áreas donde se consiguen la mayoría de strikes tirándole (whiff) y lo hace consistentemente.

En esa tabla se observa cómo los números ofensivos van empeorando entre más alta se ubique la recta respecto al piso (Azul es peor para el bateador, Rojo es mejor). 

Una bola rápida en el medio es castigada por la liga, .295 AVG y 11.3 Barrel% (clasificación de batazos con ángulo y velocidad de salida ideal para cuadrangulares), pero una un poco más arriba, a una altura entre 3 pies y 3.75 pies, produce mejores resultados para el lanzador pues genera casi el doble de swings en blanco que las rectas en el medio y el peor wOBA entre todos las localizaciones verticales.

Dicho esto, la recta de Albert Suárez ayer promedió 3.39 pies con respecto al suelo, precisamente en ese 3er escalón. Observen las siguientes dos gráficas con una línea horizontal en los 3 pies de altura. Suárez golpeó esa área toda la tarde y cuando fallaba, lo hacía mucho más arriba de los 4 pies, donde nadie pudiera castigarlo más que con una bola mala más a la cuenta.

Es por esa combinación de velocidad, movimiento, ubicación y también engaño, porque lo suelta con una acción de brazo en la que no parece hacer mayor esfuerzo, que el envío es tan efectivo y ocasiona esta tasa elevada de strikes abanicados.

La recta fue la estrella de la tarde, la lanzó en más del 60% de las veces y gracias a ella es que obtuvo esos resultados. pero también se apoya de un cutter que, aunque no sea tan “nasty”, juega muy bien con la recta y es super engañoso.

Aparentemente, tiene la capacidad de manipularlo, puede lanzarlo un poco más lento pero con un poco más de quiebre hacia su guante, como si fuera una slider, o un poco más rápido y sin tanto desplazamiento horizontal, más cercano al movimiento de la recta.

Si vemos ese plano cartesiano, cuando se desplaza hacia la izquierda (eje x negativo) el pitcheo se mueve hacia el brazo del lanzador y al lado contrario (eje x positivo), hacia el guante. 

En el caso de Albert Suárez, la recta y el cutter salen de la mano desde el mismo punto y tienen una trayectoria similar por una buena parte, pero cerca de llegar al plato, la recta se eleva y va a las manos del bateador derecho mientras que el cutter cae y se aleja del mazo del bate. Esa “tunelización” lo hace todo sumamente complicado para el bateador.

El cambio, así como la curva, lo lanzó muy poco pero tiene cosas interesantes. Posee una separación de 10 MPH respecto a la recta y se mueve casi 20 pulgadas hacia afuera del bateador zurdo. Veamos cómo va evolucionando su uso con el pasar de la temporada.

Fue una gran actuación de Albert Suárez, no cabe la menor duda. Será su bola rápida la que lo conducirá a alcanzar los resultados que esperan tanto él como el equipo. Es una gran noticia que un jugador de esa edad vuelva al mayor escenario después de tanto tiempo, pero nada de eso fue casualidad. Hay razones para conseguir lo que está consiguiendo.

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