¿Venezuela ha dejado de ser la cuna de los mejores torpederos?

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Venezuela ha contado con una gran cantidad de Short Stops estelares, desde «Chico» Carrasquel, hasta las nuevas generaciones.

Omar Vizquel - Venezuela

Por Oslando Muñoz / @oslandomr

Maracaibo, Venezuela.– Al momento de escribir este artículo, un total de 479 peloteros nacidos en Venezuela han jugado en las Grandes Ligas, cifra que demuestra, sin atenuantes, que el béisbol sigue siendo el deporte favorito de los venezolanos, con una lista indiscutible de ídolos para quienes crecimos cuando eran muy pocos los peloteros criollos en llegar y establecerse en el llamado Big Show.

Nosotros, que nacimos en los sesenta, jugamos béisbol con la ilusión de llegar a emular lo hecho por Alfonso «Chico» Carrasquel, el primer latinoamericano en ganar la votación a juego de estrellas como campocorto de los Medias Blancas de Chicago; a Luis Aparicio, por su magia con el guante y velocidad en sus piernas y también por el halo de misticismo que generaba su figura dentro y fuera del terreno y entrando en la década del setenta, al mismo tiempo que Aparicio se retiraba en 1974, otro campocorto, David Concepción se convirtió en figura prominente de Venezuela en las mayores e ídolo de otra generación. 

Fue tanto el impacto de Carrasquel, Aparicio y Concepción, cada uno en su época desde 1950 en adelante, que a nuestro país se le reconocía por ser una potencia mundial petrolera, tener a los mejores campocortos y a las mujeres más bellas. 

Sería injusto no señalar que, aparte del béisbol, hubo otros ídolos deportivos como los púgiles Ramoncito Arias y Carlos » Morocho» Hernández; César Girón en la tauromaquia, quien junto a su hermano Curro Girón, eran de los mejores toreros en el mundo, y en el hipismo a Gustavo Avila, probablemente el mejor jinete venezolano de la historia, ganador de dos de las tres carreras de la Triple Corona del hipismo estadounidense con el recordado Cañonero en 1971.

Enzo Hernández fue otro shortstop muy destacado por su parecido a Luis Aparicio y, pese a su débil ofensiva, durante siete años se  adueñó de la posición seis de los Padres de San Diego. Una lesión en la columna vertebral aceleró su salida de las mayores y su retiro causó frustración a quienes lo admiramos por ser dueño de un estilo muy elegante y sobrio.

Sorpresiva y tristemente, Enzo Hernández se suicidó en 2013 por causas desconocidas, aunque nunca superó las consecuencias del dolor lumbar que lo aquejaba hasta el final de su vida. 

David Concepción, injustamente aún sin ser entronizado al Salón de la Fama, brilló 18 años con los Rojos de Cincinnati, la mayor parte como torpedero ganando cinco guantes de oro y nueve juegos de estrellas ,solo por detrás del inmortal Aparicio, quien acumuló 9 guantes de oro y 13 participaciones en el Clásico de Julio. 

Cuando el aragueño se retiró en 1988, ya había emergido otro campocorto que prolongará la distinción de nuestro país en esa posición. Oswaldo Guillén debutó en 1985 y lo hizo por la puerta grande al ganar el premio del Novato del Año y durante 14 temporadas permaneció en las praderas cortas de los Medias Blancas, con tres juegos de estrellas y un guante de oro en su currículum. 

En 1989, de manera inesperada, Omar Vizquel se estrenó con los Marineros de Seattle, lo cual marcó el inicio de una carrera digna de ser elegido al Salón de la Fama, tras ganar 11 Guantes de Oro y dejar, entre otros registros, el mejor promedio de fildeo de por vida en su posición.

Recordemos que el caraqueño llegó a los entrenamientos primaverales de ese año para ser observado sin la certeza de comenzar la campaña con el equipo grande. La idea de la gerencia era observar su desenvolvimiento en el más alto nivel, después de brillar en ligas menores tras ser firmado por el scout cubano Orlando «Marty» Martínez.

Para entonces, el  titular era el boricua Rey Quiñonez, quien por un problema de adicción a las drogas no se presentó al spring training y ante la madurez mostrada por Vizquel, la gerencia se atrevió a colocarlo en el line up desde el primer día y a partir de allí comenzó a construir una carrera legendaria que duró 24 años, la mayor parte como uno de los mejores exponentes del juego. 

Hay que estar en el lugar adecuado, en el momento apropiado y eso fue lo que, por fortuna, le sucedió al venezolano. Posteriormente, aparecieron  otros paracortos que dejaron huella, sin el brillo ni la calidad de los antes mencionados. 

Podríamos mencionar a César Isturiz, ganador de un guante de oro al igual que Alcides Escobar, con otro guante dorado y Elvis Andrus, quien superó la barrera de 2 mil hits en su trayectoria y tiene el privilegio de haber devengado la suma de 137 millones de dólares en 15 años de carrera, con solo dos convocatorias, ambas de suplente, al juego de estrellas. Así es el negocio del béisbol.

Para fortuna de Andrus, Texas le otorgó un contrato de ocho años por 115 millones de dólares, reconociendo así su consistencia y madurez en el juego, aunque su desempeño no es comparable  a la de sus predecesores. Miguel Rojas, Ezequiel Tovar , Orlando Arcia y Brayan Rocchio, constituyen los  integrantes del actual contingente nacional en el puesto más emblemático de Venezuela en el mejor béisbol del mundo.

Arcia llegó a los Bravos de Atlanta desde Milwaukee. Su carrera parecía irse por un barranco al perder la titularidad, luego de cuatro campañas en plan estelar con los Cerveceros.

Extrañamente la gerencia de los Bravos trajo a Arcia en un canje que pasó desapercibido como un movimiento más entre equipos. Arcia era una carta que se guardó la gerencia general de Atlanta ante la inminente partida del estelar  Dansby Swanson hacia  la agencia libre. Mantuvo al nacido en El Tigre, estado Anzoátegui , un par de campañas entre ligas menores y suplencia en el equipo grande, hasta que el año pasado le entregó la titularidad con resultados por encima del promedio, tanto que fue el SS de la Liga Nacional, mostrando todo el potencial que lo mantiene fijo entre los mejores de su posición. 

Miguel Rojas, camino a llegar a 10 años de servicio en Grandes Ligas, finalista un par de veces al ganador del guante de oro, premio que le ha sido esquivo, era el capitán y torpedero de los Marlins hasta que lo cambiaron a los  Dodgers de Los Ángeles.

Ahora cumple un rol de suplente ante la modificación de Dave Roberts en asignar a Mookie Betts, quizás el mejor pelotero del béisbol en la actualidad, para asumir el puesto de Rojas.Será difícil para el nativo de Los Teques volver a cumplir un rol diferente a sus casi 35 años y con un contrato garantizado solo hasta 2025.

Brayan Rocchio era un desconocido para la afición venezolana cuando Cleveland lo subió para una breve pasantía el año pasado .Ahora es el titular y hace combinación con Andrés Giménez alrededor del segundo cojín y ha comenzado a llamar la atención por las excepcionales jugadas que realiza.

El enigma es su débil bate que no supera la llamada «línea Mendoza», un mote que quedó en la historia del béisbol mayor  para quienes no superan los .220 de promedio al bate, en referencia al mexicano Mario Mendoza ,quien se mantuvo por nueve temporadas entre Piratas, Marineros y Texas a pesar de promediar solo .218 de average  de por vida.

Finalmente, ha aparecido un jugador que tanto a la ofensiva, pero sobre todo con el guante, podría reeditar que un venezolano obtenga un guante de oro .

Nos referimos al joven Ezequiel Tovar, quien llegó el año pasado a la gran carpa precedido de una exitosa pasantía por las menores y desde su arribo a Colorado, ha superado  las expectativas al batear para 253 en su año de estreno y ser finalista entre los tres mejores para optar al premio de la Rawlings.

Swanson, de Chicago Cubs, superó a Tovar y se llevó el galardón por segundo año consecutivo. No obstante, Tovar ha continuado mostrando que es un jugador élite con el guante y ofensivamente brilla al batear 283 transcurrido el primer tercio de los 162 juegos programados, con un WAR de 1.2 en 30 partidos, con proyección a superar los 4.0 en la métrica más relevante para evaluar el rendimiento de un jugador .

Es cierto que Venezuela fue reconocida durante varias décadas como la cuna de los mejores paracortos y que con la retirada de Omar Vizquel ese predominio se ha diluido.

No obstante, Andrés Giménez, originalmente firmado para ocupar el puesto seis, fue trasladado a la segunda base por los Guardianes de Cleveland y no solo ha ganado consecutivamente el guante dorado sino que ha sumado un guante de platino como el mejor defensor del joven circuito. 

Por ahora, está en las manos de Ezequiel Tovar retomar ese liderazgo perdido y si las lesiones lo permiten, también en Oswald Peraza de los Yanquis de Nueva York, quien perdió la batalla con Anthony Volpe en la disputa por ser el short stop de todos los días , pero la calidad que tiene pudiera permitirle pasar a otra organización o no se descarta que ante la inminente salida de Gleyber Torres en la próxima agencia libre, sea el camarero de los “Bombarderos del Bronx” a partir de 2025.

Alcides Escobar en 2015 fue el último criollo en llevarse un guante de oro, año en que además fue el Más Valioso de la Serie de Campeonato del joven circuito, que concluyó con el título  de la Serie Mundial para Kansas City.

Lejos estamos de aquellos tiempos en los cuales Aparicio acumuló nueve guantes dorados; David Concepcion obtuvo cinco y Omar Vizquel un total de 11, con un dominio sin igual desde 1993 a 2001, que luego completó con dos más cuando firmó con los Gigantes de San Francisco. 

Venezuela dejó de ser una potencia petrolera mundial y nuestras reinas de belleza no han podido repetir las hazañas de Irene Sáez, Maritza Sayalero, Bárbara Palacios ,Alicia Machado, Dayana Mendoza, Estefania Fernández y Maria Gabriela Isler y el dominio de los campocortos también se ha extinguido. 

Ezequiel Tovar, Orlando Arcia y Brayan Rocchio tienen el testigo en sus manos.

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