Josh Gibson es ahora el nuevo rey emérito del promedio

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‘Trucutrú’ Gibson fue una leyenda del béisbol Negro que ahora tendrá su sitial de honor entre las estadísticas oficiales de Grandes Ligas

Josh Gibson, estrella del béisbol negro, posando con el uniforme de Crawford Colored Giants. (Foto: Underground Groundbreakers)

Josh Gibson, estrella del béisbol negro, posando con el uniforme de Crawford Colored Giants. (Foto: Underground Groundbreakers)

Jesús David Castellano / @_JDCastellano

«Hay un receptor que a cualquier club de Grandes Ligas le encantaría. Su nombre es Gibson… Puede hacer de todo», dijo una vez Walter Johnson; el lanzador legendario, sobre Josh Gibson, un nombre que verán muy frecuentemente en la página de estadísticas oficiales de MLB, luego del reporte donde se anuncia la incorporación de los numeritos a la base de datos de la máxima industria del béisbol tres años después que adquirieran estatus de Grandes Ligas.

Aquella frase de Johnson sobre el famoso ‘Trucutrú’ o ‘Babe Ruth Negro’ terminaba de la siguiente manera: «Lástima que ese Gibson sea un tipo de color».

Josh Gibson no llegó al máximo nivel por una injusticia histórica, que si bien no puede cambiarse, el béisbol la podía enmendar de otras maneras y esta es una. MLB dio este martes un paso más, y quizás el definitivo, para darle el lugar que le corresponde al béisbol de las Ligas Negras, pioneras en muchos sentidos y que básicamente representan un capítulo dorado de la rica historia de este deporte.

El sólo nombre de Josh Gibson representa un verdadero mito, pero también una leyenda de probablemente el mejor jugador que haya pasado por la pelota de color.

Gibson nació; de acuerdo a Baseball-Reference, el 21 de diciembre de 1911 en Buena Vista, Georgia, sus padres eran Mark Gibson y Nancy Woodlock. Su nombre – Joshua – lo recibió en honor a uno de los abuelos de Mark y es casi seguro que era el mayor de tres hermanos. Jerry (que lanzó brevemente para los Tigres de Cincinnati – tres años menor) y Annie (Gibson) Mahaffey, seis años menor.

De gran fuerza y peso para el trabajo

Cabe destacar que, a los 15 años abandonó la escuela para trabajar en una planta de fabricación de frenos de aire en Pittsburgh, Pennsylvania, y así ayudar a mantener a la familia. Según las reseñas, su altura y peso le permitían trabajar con adultos y realizar labores pesadas, algo de eso definió parte del poder que lo caracterizó en el béisbol y como leyenda de las Ligas Negras.

Ahora bien, Josh Gibson jugó en 1929 y 1930 para el conjunto semiprofesional Crawford Colored Giants ganando unos pocos dólares por partido y viendo acción frente a cinco mil o más espectadores. Es así como la noticia de su poder llegó a oidos de los Homestead Grays y Judy Johnson; jugador de ese equipo y amigo de Gibson. «Nunca lo había visto jugar, pero habíamos oído mucho sobre él. Cada vez que mirabas el periódico veías dónde golpeó una pelota a 400 pies, 500 pies», dijo Johnson.

Una lesión de uno de los receptores de los «Grises» propició que Gibson debutara y así comenzó su historia en las Ligas Negras.

Gibson ganó 11 títulos de cuadrangulares, también se adueñó de campeonatos de bateo, dobles, triples, carreras impulsadas y Slugging. Para colmo, ganó dos triples coronas de bateo (1936 y 1937), siendo uno de apenas cuatro peloteros que la ha ganado en más de una ocasión. Ellos son Oscar Charleston (que la ganó tres veces), Rogers Hornsby y Ted Williams.

Su estatus legendario se lo ganó a pulso

Cuenta John Holway en su Libro Completo de las Ligas Negras que Josh Gibson estableció su estatus legendario en una serie de postemporada de 1930 contra los New York Lincoln Giants.

«En el segundo juego conectó la primera bola para superar la valla del jardín central de 457 pies en Forbes Field y triplicó en un juego que quedó 17-16. Añadió otro jonrón dos días después, el 27 de septiembre en el Yankee Stadium, cuando conectó un batazo que, según Judy Johnson, se fue por el techo. Otros cuestionaron que la pelota en realidad pasara por encima del techo del Yankee Stadium, pero hecho o no, debe haber viajado unos 505 pies». En la serie bateó .368 y durante esa zafra dejó promedio de .333 como careta regular de los Grays.

De manera «oficial», Josh Gibson conectó 107 jonrones (166 según Baseball-Reference) y bateó .373; promedio que ahora será el más alto en los registros de todos los tiempos en Grandes Ligas, y jugó demasiados juegos de estrellas como para poder contarlos, solo nueve en la Liga Nacional Negra. Se cree que haya conectado cerca de 900 estacazos sumando todos los escenarios en los que participó, cifra que no puede corroborarse.

Fue campeón bate en tres ocasiones, líder en Slugging y OPS en nueve oportunidades, encabezó dos veces a la L.N.N. en dobles y triples, además de despuntar cinco años como máximo anotador de carreras.

Historiadores lo catalogaron como mártir

No obstante, algunos medios de comunición e historiadores de ese entonces catalogaron a ‘Trucutrú’ como un mártir del béisbol segregado y que murió con el «corazón roto» por no poder jugar en Grandes Ligas. Sin embargo, su hijo Josh Jr. indicaba que esas afirmaciones estaban lejos de la realidad: «Cuando escucho eso de que mi padre murió con el corazón roto, me molesta. Porque ese no era mi padre. Fue el último tipo que pensó sobre algo sobre lo que no podía hacer».

A Josh Gibson le diagnosticaron un tumor cerebral, pero siguió jugando; poniendo grandes números, llevando multitudes de personas a los estadios. De hecho, se informa que conectó más jonrones en Griffith Stadium (hogar de los Senadores de Washington) en 1943 que toda la Liga Americana ese año. Afirmaban que tenía problemas de alcohol y marihuana, que eso había mermado sus habilidades; decían que no podía ponerse de cuclillas detrás del plato, pero dejó claro que seguía siendo el mejor paleador negro del deporte.

Finalmente murió el 20 de enero de 1947 de un derrame cerebral a los 35 años, su sepelio se llevó a cabo en la iglesia Macedonia Baptist donde se había casado 20 años antes con Helen Mason. Según relatos, la gente hizo una fila de más de media milla para presentar sus respetos a un hombre que dominó el béisbol negro durante 17 años. Su muerte fue tres meses antes del debut de Jackie Robinson con los Dodgers de Brooklyn.

Su grandeza llegó hasta Latinoamérica

La carrera de Josh Gibson no solo se limitó a las Ligas Negras, también jugó pelota invernal en Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, bateando mucho más de .300 en todos esos países. Incluso es miembro del Salón de la Fama de México, nación en la que pegó 33 vuelacercas en una campaña (1941), rompiendo un récord de 12 de Cool Papa Bell. También jugó en Venezuela, remontándose su estadía a la época antes de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, militando y siendo gloria primero de Águilas del Concordia y luego de Centauros de Maracaibo.

Su exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown en 1972 fue histórica. Fue parte de la primera clase de ex estrellas de las Ligas Negras en ser elevadas al grado de inmortales. La placa de Gibson le acredita con «casi 800 cuadrangulares» en una carrera de 17 años, pero el testimonio de sus compañeros es lo que define y resalta su grandeza.

«Jugué con Willie Mays y contra Hank Aaron. Eran jugadores tremendos, pero no eran Josh Gibson», dijo Monte Irvin, que alguna vez también agregó que: «Tenía un ojo como el de Ted Williams y poder como el de Babe Ruth. Bateó hacia todos los campos».

Referencias consultadas

  • SABR BioProject
  • Baseball-Reference
  • BR Bullpen

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