Cooperstown es mejor
Una sala dedicada a las Ligas Negras embellece la experiencia de visitar el templo de los inmortales del béisbol

Veteranos de béisbol posan para la foto grupal del Clásico Este-Oeste en el Doubleday Field en Cooperstown, New York. (Foto:Milo Stewart Jr./National Baseball Hall of Fame Museum)
Mari Montes / @porlagoma
El Museo Nacional del Béisbol y Salón de la Fama de Cooperstown inauguró el pasado viernes 24 de mayo una nueva sala, “The Souls of the Game”, dedicada a las Ligas Negras y su aporte al béisbol. El jueves, Billy Aaron, viuda de Hank Aaron, develó una estatua de “El Martillo” en tamaño natural, una escultura del reconocido artista William Behrends, llamada “Keep Swinging” (Sigue bateando).

El Museo es más rico ahora, con un espacio que contribuye con excelencia a la divulgación de lo que significó aquel béisbol de la pelota segregada, que exhibía calidad a pesar de las limitaciones, de las desventajas que tenían ante la organización de las Grandes Ligas.
Los jugadores de las Ligas Negras debieron adaptarse, soportar actitudes e incluso leyes que segregaban a los afroamericanos.

Por encima de los obstáculos, las Ligas Negras desarrollaron talentos extraordinarios cuyas hazañas y logros fueron minimizados y en algunos casos invisibilizados, producto del racismo. La pelota negra contribuyó en el crecimiento del deporte que se convirtió en al gran pasatiempo de los Estados Unidos.
En esta sala “The Souls of the Game” (Las almas del juego), encontramos fotografías, audios, objetos, uniformes e implementos deportivos, que cuentan con esmero la historia, el legado de la Negro League y el impacto que sigue teniendo en estos tiempos.

Una de las misiones del Museo es transmitir conocimiento por la historia del beisbol a las nuevas generaciones.
Ahora el museo está más completo
Desde su inauguración en 1939, el Museo del Beisbol y Salón de la Fama de Cooperstown ha hecho un encomiable trabajo por mantener la historia del juego al alcance de todos. Pendientes de cada momento valioso, de objetos como camisas, zapatos, guantines, bates, guantes, pelotas, almohadillas, hojas de anotación oficiales, banderines, fotografías y cualquier cosa que sea memorabilia, para darles su justa dimensión, en las vitrinas de exhibición o en los increíbles archivos que conservan infinidad de elementos históricos.
Desde el inicio del recorrido por el museo comienza el aprendizaje. Apenas en el inicio queda aclarado que en Cooperstown no nació el béisbol y que tampoco hay evidencias de que Abner Doubleday lo haya inventado. El mito surgió por una anécdota contada por un vecino, que hizo creer que había presenciado el primer juego de beisbol, organizado como lo conocemos, cosa que después probaron los historiadores, no sucedió.
Ya era tarde la revelación, cuando la Fundación Clark, con financiamiento de la empresa de máquinas de coser “Singer”, inició la construcción del mítico lugar y el 12 de junio de 1939 abrió sus puertas con la exaltación de los elegidos entre 1936 y 1939.
En 1936, el 29 de enero, la Asociación de Escritores del Beisbol de América y un comité especial, decidieron elegir a los primeros moradores del Salón de la Fama que estaría listo tres años más tarde, en 1939.
La Primera Clase estuvo integrada por: Ty Cobb, Babe Ruth, Honus Wagner, Walter Johnson y Christy Mathewson. Luego los elegidos en 1938: Alexander Cartwright, Pete Alexander y Henry Chadwick y los de 1939: Eddie Collins, Willie Keeler, George Sisler, Al Spalding, Charles Comiskey, Cap Anson, Buck Ewing, Candy Cummings, Charles Radbourn y Lou Gehrig.
Se respira conocimiento en cada rincón
Cada espacio brinda a los visitantes un pedazo de la historia. Son muchos los conocimientos que se adquieren en el recorrido.

Encontramos el béisbol que se juega en Latinoamérica, sus aportes y figuras, consagrados en “Viva baseball”, una sala que realza nuestra pelota.
La participación femenina en el béisbol, el arte, la comunicación, las eras, las leyendas, la comunicación, la biblioteca.
Hay mucho que ver en el Museo, el afán, la dedicación meticulosa que han puesto para preservar la historia y llevar conocimiento de una forma lúdica, creativa, conmovedora.
Al terminar el paseo por la historia de béisbol, estamos listos para entrar en el Salón de la Fama. La galería de los jugadores, managers, ejecutivos y árbitros, de todas las épocas, que tuvieron una trayectoria digna de terminar con una placa en ese recinto majestuoso.
Anoten la dirección : 25, Main Street, Cooperstown, NY, 13326.
Un destino para quienes amamos el béisbol.
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