Ehire Adrianza cumple 10 años de servicio en MLB

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El oriundo de Guarenas alcanza una de las metas más importantes para cualquier pelotero.

Ehire Adrianza - Los Angeles Angels

Ehire Adrianza - Los Angeles Angels.

Por Daniel Álvarez / @DanielAlvarezEE

Miami, FL.– Menos del 10% de los peloteros que pasan por las Grandes Ligas acumulan 10 años de servicio. Ehire Adrianza llegó a esta cifra este viernes 31 de mayo. Es un logro que va más allá de lo que representa económicamente a futuro. Habla sobre la perseverancia, resiliencia, sacrificio y en su caso, mucha paciencia. 

No es fácil ser un utility a ese nivel. La preparación es diaria, así como en cualquier otra posición, pero requiere que el jugador esté listo para cualquier circunstancia. Puede pasar días sin tomar un turno y luego salir a enfrentar al mejor relevista. En un inning puede cubrir una posición y al siguiente otra. No existe una estabilidad, por lo que mentalmente también hay desgaste. Y por último, pero no menos importante, es un una etiqueta que cuesta quitarse. 

Sin embargo, absolutamente todos los equipos necesitan de uno para poder tener éxito. Ehire Adrianza ha sido un ganador y su aporte ha sido fundamental para alcanzar postemporadas y Series Mundiales. Suma dos anillos en su palmarés, uno con San Francisco y otro con Atlanta. Es un ganador, demostrado en las mayores y también en Venezuela y el Caribe, donde también ha alzado trofeos. 

Con altos y bajos e incluso una vez en la que pensó en el retiro, el oriundo de Guarenas alcanza hoy uno de los logros más significativos para cualquier pelotero. 

Su recorrido en el mejor béisbol del mundo comenzó un 8 de septiembre de 2013, una fecha especial para los venezolanos ya que se celebra el día de la Virgen del Valle. Debutó como corredor emergente en el undécimo inning ante los Cascabeles de Arizona y anotó la carrera ganadora producto de un batazo de Ángel Pagán. 

Debut de Ehire Adrianza (Video: MLB.com)

El camino de Ehire Adrianza

Las altas son fáciles de reconocer. La llegada a las mayores, los primeros hits, los anillos de Serie Mundial o cualquier highlight que vemos reseñado después de un juego. Esa es la parte que todos ven, pero afuera del terreno hay situaciones cotidianas que ocupan tiempo en la mente del jugador. Ehire Adrianza no ha escapado de eso.

En 2012, ya con un año y medio en el roster de 40, el de Guarenas aún no había debutado en las mayores. Estaba en la sucursal AA y su primera hija estaba por nacer. Sabía que su rendimiento no era el esperado y temía su situación. «Creo que es la baja más fuerte que he tenido en mi carrera. Estaba bateando .180 y tenía mucha presión encima de mi. No sabía cómo era el ser papá y era un reto bastante difícil a los 22 años. Yo pensé en retirarme, porque fue bastante duro», mencionó.

«Mi hija fue mi gran motivación. Era primera vez que pasaba por algo así. Pensé mucho en mi hija y pensé que en un futuro lejano no le quería decir que su papá fue un cobarde que se rindió porque las cosas no estaban saliendo como él pensaba. Esa fue mi gran motivación», confesó.

Después de la pausa del Juego de Estrellas en Doble-A, todo empezó a salir mejor para el infielder venezolano. Una temporada más tarde, Ehire Adrianza recibió el llamado a Grandes Ligas. En su primera semana en las mayores conectó jonrón ante Andy Pettitte en lo que fue su última apertura en Yankee Stadium.

Un comienzo de aprendizajes para Ehire Adrianza

«Aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer», dice el de Guarenas al hablar sobre su llamado al equipo grande. «No podía creerlo, es una emoción indescriptible. Sigo diciendo que aún estoy viviendo el sueño. Es por lo que luchas toda tu vida», agregó.

Los Gigantes venían de ganar la Serie Mundial el año anterior frente a los Tigres de Detroit. Había grandes figuras como Buster Posey, Pablo Sandoval, Madison Bumgarner, Marco Scutaro, entre otros. Peloteros que influyeron en los primeros años de su carrera y que Adrianza los veía como grandes súper estrellas. «Yo los veía en el Play Station cuando jugaba con ellos. Qué me iba a imaginar yo que iba a compartir clubhouse con ellos», dijo entre risas.

El manager Bruce Bochy lo llamó para que entrara a correr de emergente y le hizo solo una petición: que no lo sorprendieran en primera base.

«Recuerdo que ni sabía lo que estaba haciendo. Salí a correr con lentes de sol puestos. Ver a un novato en esa época haciendo eso era poco usual, se veía como mucho ‘flow’ o ‘perreo’. Gregor Blanco tocó la bola, llegué a segunda base y luego anoté con el batazo de Ángel Pagán», revive el momento con mucha emoción.

«Tuve un crecimiento exponencial si se puede decir así, porque no era una presión, pero sí sabía que era un novato suplente de todas esas estrellas. Sabía que era una gran responsabilidad. Gracias a Dios tuve a Gregor Blanco y Ángel Pagán que fueron mis mentores. Me llenaron de información positivamente y se me hizo un poco más fácil. Teníamos un coaching staff de lujo que me dio confianza», dijo Adrianza sobre el apoyo recibido al momento de su llegada.

Primer hit en MLB de Ehire Adrianza.

Dos hijos, dos anillos para Ehire Adrianza

Como mencionó antes, la paternidad ha sido uno de los retos más importantes para Ehire Adrianza. El nacimiento de su hija Ehimar fue su gran motivación en 2012. Dos temporadas más tarde ganó su primera Serie Mundial con los Gigantes de San Francisco. Aún era un pelotero joven que buscaba ganarse un puesto. Lamentablemente una lesión lo privó de ver más acción luego de la baja de Marco Scutaro. Joe Panik terminó siendo el segunda base titular para ese entonces, pero eso no le resta mérito a lo aportado por el mirandino.

Siete años después volvió al «Clásico de Otoño», pero esta vez cn el uniforme de los Bravos de Atlanta. En ese 2021 jugó en los jardines y todas las posiciones del infield. El mismo rol de utility que desempeñó en San Francisco y Minnesota. Los Bravos perdieron a Ronald Acuña Jr. por una lesión de rodilla y a Marcell Ozuna por una suspensión. Adrianza recibió varias oportunidades y se ganó a pulso su puesto en el roster activo.

El único momento en el que salió fue antes del sexto juego de la serie ante los Astros de Houston y por una importante razón: el nacimiento de Derek, su segundo hijo.

Foto: Ehire Adrianza / Instagram (@ehire13)

«Recibí muchas críticas en ese momento. Mucha gente no tomó en cuenta que me perdí el nacimiento de mi hija cuando estaba en ligas menores. Ya yo sabía lo que era ganar una Serie Mundial, pero no el ver nacer a un hijo. Es por eso que no me lo iba a perder por nada del mundo. Eso fue lo que pasó», contó acerca del momento en el que salió del roster el día en el que los Bravos se coronaron.

Su padre, su gran coach

Ehire Adrianza Sr. — conocido también como «El Caballo» — fue el primer su primer entrenador. Alguien que ha sido un gran mentor y apoyo a lo largo de su carrera. «Su impacto deportivamente en mí lo ha tenido desde los cuatro años. Vivíamos en Menca de Leoni y bajábamos a una cancha de baloncesto en la que él me daba los rollings con pelotas de tennis, con esas piedras y el tierrero que estabn ahí. De verdad que siempre ha estado ahí, en las buenas y malas. En momentos donde no quiero saber de pelota o en aquellos de gloria como cuando ganamos la Serie Mundial. Fue scout de los Medias Blancas por más de 10 años, así que sabe mucho de pelota. Es un honor llamarlo papá y es un orgullo compartir cada logro con él».

Ehire Adrianza Sr. / Instagram (@ehire13).

«Como padre me siento súper orgulloso. Se me vienen muchas cosas a la mente. No es un día que me imaginé que iba a llegar, así que es algo muy especial. Ehire ha tenido una carrera con muchas altas y bajas, pero siempre se ha mantenido humilde y trabajador. Cada vez que alguien sabía que yo era su papá, siempre me felicitaron por las cosas buenas que hace. Siempre ha sido un gran profesional», dijo su padre en una entrevista a El Extrabase por vía telefónica.

«Lo único que le digo en momentos difíciles es que seguiremos trabajando, eso es lo único que podemos controlar», dice Adrianza Sr. sobre lo que ha hablado con él cuando las situaciones se han puesto cuesta arriba.

El respeto de la liga

Consultamos a dos de sus compañeros de equipo acerca de lo que piensan de Ehire Adrianza, ahora que consigue este importante logro.

El primero es Miguel Rojas, con quien ha compartido terrenos desde niños en el Estado Miranda en Venezuela. Debutaron casi simultáneamente con los Tiburones de La Guaira y ambos fueron clave para obtener el título de la LVBP en enero.

Miguel Rojas y Ehire Adrianza se saludas durante un juego de Tiburones de La Guaira. LVBP 2023 / 2024.

«Lo primero que te puedo decir con respecto a Ehire y sus 10 años de servicio es lo orgulloso que estoy de él. Sé de primera mano desde hace muchos años el sacrificio que él y su familia han hecho. Más que un compañero de equipo es un amigo que me ha dado el deporte. Sin saber hacia donde íbamos teníamos un sueño muy grande que aún podemos compartir. Para mí es una satisfacción muy grande, es uno de los compañeros que con su profesionalismo y entrega me ha enseñado más dentro y fuera del terreno. Nadie le ha regalado nada. Toda la vida ha luchado por lo que tiene. Tiene la capacidad de adaptarse a jugar varias posiciones y ser útil en equipos que han ganado Series Mundiales y campeonatos en Venezuela. Lo felicito desde aquí, estoy muy orgulloso, espero que disfrute al máximo y que sean muchos años más»

– Miguel Rojas
Ehire Adrianza (Izquierda) y Miguel Rojas (Derecha), representando a la selección del Estado MirandaAño 2001

Otro de los compañeros de equipo que contactamos fue a Luis Arráez, quien compartió con él en los Mellizos de Minnesota. Cuando «La Regadera» debutó en 2019, Adrianza ya estaba establecido con el equipo grande y sirvió como mentor para el yaracuyano.

«Adrianza es un tremendo compañero de equipo. Es ejemplo para mucho peloteros jóvenes, ya que es un tipo que siempre trabaja. Es un jugador que respeta el juego. ¡Felicidades vieja por tus 10 años en Grandes Ligas! ¡Muchas bendiciones!», dijo Arráez.

Luis Arráez y Ehire Adrianza – Minnesota Twins – 2019.

Testimonios que coinciden con el pensamiento general sobre lo que ha sido su carrera, dentro y fuera del terreno.

Estos 10 años representan mucho más que lo económico. Simbolizan a un pelotero entregado, respetuoso que ha obtenido todo dando su máximo esfuerzo. Ha donde ha ido ha ganado y eso es algo que nadie le puede quitar.

Actualmente está en su duodécimo año en las mayores, con las mismas ilusiones y la misma capacidad de jugar en donde lo ponga el manager.

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