El mundo del béisbol llora la muerte de Armando Talavera

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Jugadores, cronistas y los Yankees de Nueva York rinden homenaje a un gran comunicador y mejor persona

Armando Talavera.

Armando Talavera. Foto: YES Network.

Por René Rincón / @renerincon

Nueva York, USA.– Nueva York es una ciudad difícil de conquistar, pero Armando Talavera lo hizo con clase y distinción. En el mundo del béisbol, Armando se ganó un lugar especial tanto en el Yankee Stadium como en el viejo Shea Stadium. Conocido por su trabajo como productor y narrador de las transmisiones de béisbol para Venezuela y por su función de cronista de los Mets y Yankees, y por su presencia que  era sumamente placentera. Como diría Frank Sinatra: «If I can make it there, I’ll make it anywhere», y Armando no solo lo logró, sino que se convirtió en una figura respetada y admirada por todos, desde jugadores hasta narradores y fanáticos.

Armando Talavera, quien falleció el pasado sábado 25 de mayo a los 81 años de edad, dejó un legado que va más allá de su talento y destreza profesional. Su humildad, amabilidad y su inquebrantable deseo de ayudar a los demás, junto con una sonrisa tan grande como un jonrón de Joe DiMaggio, lo convirtieron en una persona querida en los estadios y más allá. Armando dejó una huella imborrable en todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo. Su vida y carrera son un testimonio de que, en Nueva York, con dedicación y un corazón generoso, se puede realmente conquistar el mundo.

El Extrabase rinde un merecido tributo a la carrera profesional de Armando y otro a su persona, por darnos tanto, por enseñarnos a ser positivos, a apoyar a todos los que estén a nuestro alrededor, a sonreír. Gracias, Armandito, sabemos que esto es poco, pero va de nuestros corazones para ti y tu familia.

A continuación, una serie de testimonios de entes como los Yankees de Nueva York, quienes emitieron un comunicado oficial exclusivo para El Extrabase, de cronistas como Jaime Jarrín, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, de Ernesto Jerez, voz oficial de ESPN Deportes, y de jugadores como Oswaldo Guillén, Bob Abreu, Edgardo Alfonzo, quienes no dudaron en resaltar la grandeza de Armando Talavera.

Jaime Jarrín – Cronista, exaltado al Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown 

Como era de esperarse, me causó muchísima tristeza el enterarme del fallecimiento, prematuro, por cierto, de un gran compañero de trabajo como fue Armando Talavera. Tuve el placer de conocer a Armando cuando llegaba yo al desaparecido Shea Stadium de Nueva York para transmitir los Juegos de los Dodgers de los Ángeles. Allí Armando era el productor e ingeniero de las transmisiones de Juan Vené. Desde entonces establecí una amistad bastante estrecha, muy fructífera, por cierto, con Armando. Él estuvo conmigo incontables años, desde cuando empecé a transmitir series mundiales y juegos de postemporada bajo el tutelaje de CBS. Armando era entonces el productor de las transmisiones de postemporada y de series mundiales, particularmente para CBS. Luego, después, los derechos pasaron a manos de Cadena Latina, de Caracol, y finalmente de ESPN. Guardo muy gratos recuerdos de los trabajos que hacíamos de postemporada bajo la dirección de Armando Talavera. Armando era un productor extraordinario y yo apreciaba mucho su ayuda, porque era una persona con un carácter maravilloso. No recuerdo haberle visto enojado, molesto o cosas por el estilo.

Uno de los pasajes más inolvidables de mi trabajo con Armando como productor fue la Serie Mundial de 1989, cuando el famoso terremoto de San Francisco interrumpió el evento. En esa transmisión, la noche del terremoto, ocurrió algo muy peculiar, muy especial. Nosotros fuimos los únicos que no dejamos de transmitir durante el terremoto. ¿Por qué? Porque Armando estaba en el teléfono conectado con el ingeniero en Nueva York. Ocurrió el terremoto, y por teléfono el ingeniero en Nueva York le dice a Armando, “se fue la transmisión, se fue la transmisión”, y Armando lógicamente se dio cuenta que la razón era el terremoto. Pero como estaba en el teléfono le dijo, “conecta esta llamada al aire, pon esta llamada al aire”. Y así fue como la transmisión continuó a través de la guía telefónica, por la inteligencia y la experiencia que tenía como productor Armando Talavera. Permanecimos en el aire, la serie mundial se interrumpió durante varios días, estuvimos aislados en San Francisco, y ahí salió a flote el compañerismo maravilloso de Armando. Él como productor de las transmisiones, se preocupaba muchísimo del bienestar de todos aquellos que estábamos envueltos en las transmisiones. 

Recuerdo el Juego de Estrellas de 1992 en San Diego. Como el Juego de Estrellas era en San Diego, decidieron venir varios de los altos ejecutivos de CBS al Juego de San Diego. Entonces se me ocurrió a mí hacer una recepción aquí en mi casa, en San Marino, California, e invitar a todos los que venían de Nueva York al Juego de Estrellas, y eran como, más o menos diría yo, unos 12 ejecutivos de CBS, personas muy importantes, y pues en total éramos como unas 20 personas, y Armando era abstemio en lo que a licor respecta, nunca tomaba licor, era un aficionado acérrimo de la Coca-Cola. Yo le aconsejaba que dejara de tomar tanta Coca-Cola, pero él estaba pues en verdad sumido en la afición de la Coca-Cola. Pero en esa noche le obliga a tomar un shot de tequila. ¿Por qué? Porque vino también enfermo con una gripe espantosa, Billy Berroa, otra persona abstemia, nunca tomó una gota de licor, y yo le dije a Billy Berroa, mira, la única forma de que te deshagas de esa gripe es un buen shot de tequila. Y no quería, no quería, y entonces Armando tuvo que sacrificarse y aceptar un trago de tequila para así impulsar a que Billy Berroa aceptara. Y fue como un milagro, se tomó el shot y se le desapareció completamente esa gripe y pudo trabajar sin problema alguno el Juego de Estrellas de San Diego.

Tantas cosas que experimenté mientras Armando trabajaba conmigo durante las transmisiones. Un gesto maravilloso de él fue cuando llegué al Salón de la Fama de Cooperstown. Fue una de las primeras personas que se puso en contacto conmigo para felicitarme por mi ingreso al Salón de la Fama en Cooperstown. Lógicamente, él lo sentía muy de cerca porque teníamos una amistad muy estrecha, muy cercana, y estaba feliz de que yo llegara al Salón de la Fama. Hizo el viaje desde Nueva York a Cooperstown sin que tuviera una invitación directa, pero él tenía la obligación moral de estar conmigo en esa ceremonia tan especial y única, la ceremonia de la ascensión al Salón de la Fama de Cooperstown. Pues en verdad que me dolió mucho el fallecimiento de Armando, porque si bien no me sorprendió, por cuanto él tuvo el problema de no cuidarse de su salud durante los años que yo le conocí. No comía como era debido, comía a destiempo, no seleccionaba los alimentos debidos. Él sufría de diabetes y de otras complicaciones, y entiendo yo que últimamente sufrió bastante al respecto, y por eso no me sorprendí en sí el fallecimiento, pero sí me dolió muchísimo, porque yo estimaba en alto grado a Armando Talavera. Para su esposa linda, para sus hijos, vaya un abrazo fraternal desde California, dándoles el más sentido pésame. El béisbol indiscutiblemente perdió un elemento valiosísimo en lo que respecta a transmisiones de radio y televisión. Descanse en paz mi querido Armando Talavera 

Oswaldo Guillen – ex jugador, manager Campeón de Serie Mundial 

“Armandito, fuiste un ícono de nosotros en todos los medios, especialmente en la ciudad de Nueva York, lamentablemente no pude estar contigo, pero para mi eres lo máximo, no porque te fuiste, porque cada vez que la gente se va, piensan en esa persona. Te adoro, te amo todavía, mis respetos. Lo máximo cuando uno llegaba a Nueva York eras tu, mi gordo querido. Repito, eres un ícono latinoamericano, un hombre que nunca dijo que no a nada, y que siempre deseó el bien para todos nosotros, para toda su gente. Armandito, “you are the men brother”, te quiero, te admiro, gordo eres lo maximo pana, y Dios sabe que es así, Dios sabe lo que estoy diciendo. 

Ernesto Jerez – Narrador de ESPN

Armando significó un pionero para todos los que nos dedicamos a esta profesión. Siempre te recibía como uno más del equipo y siempre con una sonrisa contagiosa. Te preguntaba por la familia y era de una forma sincera y así uno lo sentía. Era de esas personas que te dedicabas a escuchar porque solo podías aprender de sus experiencias. Recuerdo cuando me dijo que se iba a vivir en República Dominicana por lo mucho que le gustaba mi país. Un trabajador incansable, madrugaba para manejar hasta Connecticut a hacer su programa de radio en ESPNDeportes. Yo lo defino como un gigante de la radio sin importar el idioma. Gran profesional, gran persona. Lamento mucho su partida. Mi más sentido pésame para toda su familia. Gracias Armando!!!

Jason Zillo – Vicepresidente de Comunicaciones y Relaciones con los Medios de los Yankees de Nueva York

Es muy triste escuchar lo de Armando. Era un hombre tan bueno. Tengo tan buenos recuerdos de él y de todo el tiempo que pasé con él a lo largo de los años.Armando fue un pionero más grande que la vida en la comunidad de la radiodifusión. Durante toda su carrera, ayudó a acercar a las comunidades de fanáticos latinos a los deportes que amaban a través de su pasión por su oficio. Armando fue una presencia constante en el Yankee Stadium y se hizo amigo de todos con los que se encontraba. Tanto compañeros como jugadores gravitaban hacia su presencia imponente y su naturaleza cálida y gregaria. Armando irradiaba amor por lo que hacía y se convirtió en un gigante en su profesión. Pero el mayor regalo que pudo habernos dejado fue la forma carismática en que se conectaba con todas las personas, y la clase y dignidad con la que se condujo durante toda su vida. Nuestras más profundas condolencias a la familia Talavera.

Melvin Mora – ex jugador de Grandes Ligas 

Wow, lamento mucho que Armandito haya fallecido. Armandito Talavera, es una persona que siempre vivirá en nosotros. Alguien que prácticamente ha criado a uno y ha reconocido el talento de todos los venezolanos. Estoy  conmovido, me siento triste por la partida de un gran periodista, la partida de un gran ser humano. Creo que todas las personas deberían ser como Armandito. Que descanse en paz. Armandito, padre, fue un placer conocerte. Que Dios te bendiga. Amén.

Bob Abreu  – ex jugador de Grandes Ligas 

Armando y nosotros siempre hablábamos de pelotas de su historia de la pelota y obviamente como venezolanos, estábamos pendiente de la comida venezolana. Y efectivamente, Armando me llevaba a veces arepas al estadio, a mi clubhouse y me decía ‘Oye, venga, pa’ que des palo’ , Eran unas arepitas con diablito, otras con jamón y queso, de verdad  buenísimas. La muerte de Armando es fuerte porque fue un ícono del béisbol, una persona entregada por  muchos años a comunicar todo lo referente al béisbol, al sistema de juego, a la historia, daba mucho conocimiento, ilustraba al fanático.

Álvaro Espinoza – ex jugador de Grandes Ligas 

Mira, estoy muy triste por la pérdida de mi gran amigo, Armandito, como solía llamarlo. Armandito el gordito. Mira, Armando fue de gran ayuda para mí cuando llegué a los Yankees. No solo como periodista, sino como un gran amigo y profesional. Me tomó de la mano y me enseñó mucho sobre la ciudad de Nueva York, sobre cómo tratar a los periodistas, y eso fue de gran ayuda para mí. Armando era una persona extraordinaria. No solo conmigo, sino con todos los latinoamericanos, todos los hispanohablantes. Armando era único y un verdadero profesional.

Wow, no tengo palabras, mira. La partida de Armandito, duele tanto porque él era un amigo para todos. Él ayudaba a todo latinoamericano que llegaba a Nueva York, especialmente a los venezolanos. Él  era un amigo así tú no lo conocieras, él se presentaba y se ponía la orden para todo. Me acuerdo de que cuando  los Yankees hacían un acto al que yo tenía que asistir, él siempre  iba conmigo. Él también  me ayudaba mucho en los actos benéficos, en las  entregas a los hospitales. Recuerdo una vez que me estaban honrando en un acto, y  él fue quien me entregó la placa. Justo hoy que me entrevistas le estaba  diciendo a mi esposa, ‘mira, él fue el que me entregó la placa, esa que está guindada allá en la oficina’. En verdad lo sentimos mucho. Al mundo del béisbol le va a hacer falta Armando Talavera. 

Edgardo Alfonzo – ex jugador de Grandes Ligas 

Armando fue el primero que me recibió allá en Nueva York, cuando él estaba con Radio Wado en las transmisiones de los Mets. Él y Juan Alicea, imagínate. Tantas cosas de Armandito, él fue un tipo que me enseñó mucho en la cultura de la ciudad de Nueva York, cuando empecé con los Mets. La anécdota que más recuerdo de haber compartido con Armandito fue cuando a él y a mi nos toco hacer un comercial de la aerolínea Delta Airlines en Radio Wado, él era quien me hacía las preguntas y a mi me parecio muy profesional porque yo no tenía experiencia de haber hecho algo en la radio, así que él me estaba guiando haciéndome las preguntas, me decía, “Edgardito, esto es así, habla duro, para que se escuche la vaina, articúlalo, haz todo normal”. Imagínate, son cosas que hoy en día me han ayudado mucho. Esto también me lo ha dicho Dámaso Blanco. Después Armando se fue a transmitir con  los Yankees, pero siguió siempre en contacto. Que pesar que no pudimos despedirnos. 

Dámaso Blanco   – ex jugador de Grandes Ligas, comunicador 

Cuando yo me inicié, fue Armando Talavera quien me llevó a Nueva York, era la época cuando comenzaban esas actividades y él sabía quién era yo. Supongo que él había visto algunas de las cosas que yo había hecho en Venezuela, quizá en VTV. Él me escuchó haciendo entrevistas y obviamente sabía de mi asociación con el béisbol, creo que por esos motivos me llamó para que transmitiera. Esa llamada significó mucho porque luego trabajé dos años con MLB e hice los eventos elites como las Series Mundiales y los Juegos de Estrellas. Armando fue un tipo muy agradable, familiar, vivía en Nueva York, era mano derecha de Juan Vené, hacía programas en los que invitaba a peloteros y en esa época no éramos muchos. Armando fue siempre amable y sonriente, un gran profesional y entrañable amigo. Que descanse en paz.

Ramón Corro, comunicador de extensa trayectoria en radio y tv. 

A Armando lo conocí en los años 71, 72, cuando yo comenzaba a trabajar con Juan Vené en su empresa “Anuncios Juan Vené» en el edificio Titania de San Bernardino, ahí tenía su agencia de publicidad. En los años 70, 71, 71 Juan Vené fue a los Estados Unidos a transmitir dos o tres jueguitos, y allí conoció a Armando Talavera y me lo presentó por teléfono. Armandito se encargaba de la oficina de Nueva York, y yo me encargaba de la oficina de Caracas. Fue donde nació la amistad de Armandito y la mía, que fue una amistad, hasta el último día.

Armandito era muy bonchón, muy faramallero, muy estilo Ramón Corro, igualito. Tanto así que en diciembre nosotros formábamos dos equipos de softbol. Él armaba uno de Catia y yo uno del este de Caracas. Y los llamábamos los tierruos de Armando y los sifrinos de Ramón. Hacíamos tres juegos, con uniforme,  dos juegos los sábados y uno el domingo y después rematábamos con una parrillita en el campo de juego. Iba toda la familia, era algo muy bonito, fue una tradición por muchos años. Los tierruos de Armando y los sifrinos de Ramón.

En  una serie mundial, la de Lester Straker con Minnesota, estábamos el narrador colombiano Edgar Perea, apodado “el junior de Barranquilla», Billy Berroa, Armando Talavera, Beto Villa, el “elevadito» González y Armando Talavera. Terminó el juego, y nos fuimos, pero hacía un frío horrible, horrible y yo no estaba acostumbrado a esas temperaturas. Nos fuimos caminando desde la estación de metro al hotel. Y yo iba caminando muriéndome, todos ellos con su abrigo y con su bufanda, y yo iba solamente con un pañuelito en el cuello, y un saco de cuadritos,  como los que usaba Carlos  Andrés Pérez, y me iba congelando. Al doblar una esquina y honestamente pensé ‘ voy a agarrar ese trapito, por lo menos para taparme las manos’,y cuando lo agarré, era un guantín, que se le había caído  a alguien. Ellos comenzaron a reírse y burlarse, me vacilaban, me decían ‘vamos a seguir caminando, que de repente va a aparecer el otro’. Y yo continuaba muriéndome de frío. Brr, brr,.  brr, brr, brr. Al doblar, más adelante, veo la vista y veo otro trapito negro. Y juró, entre mí decía,Dios mío, ojalá que sea el guante. Armando Talavera me decía, ‘si consigues el otro guante, coronas, tú te imaginas, Ramón corro con dos guantes en esta Serie Mundial tan fría’. Me agaché, cogí el guante, el trapo, y era otro guante. Cuando lo cogí empezaron a vacilarme y esa burla duró toda la Serie Mundial.

En otra Serie Mundial narraba Hideo Nomo para Japón, Joe Morgan también estaba transmitiendo y cuando lo vi, le dije a Jesús Franco y Armando Talavera, le digo, mira, yo quiero una foto con Joe Morgan. Yo no hablo nada de inglés, pero dije ¡Joe Morgan, photo, please! Joe Morgan sonrió y dio el okey.  Vino y me abrazó pero del otro lado se acercó un catire grandote, que tenía un saco y un sombrerote ,y se puso del otro lado para posar en la misma foto. Yo le dije a Franco  Franco, hazme la foto, pero trata de que no salga el catire este, porque yo quiero dársela a mis amigos en la torre de la prensa, para que saquen la foto con Joe Morgan y conmigo. Franco cuadró y ¡pam! sacó la foto. Luego en la ceremonia de presentación llamaron a todos los peloteros insignia, entre ellos a Pete Rose, fue un acto espectacular, y cuando vi que llamaron al catire del sombrerote, Talavera me dijo: (imitando su voz) , Corrito, ven acá papá, mira a quién sacaste de la foto, a Nolan Ryan. Y esa fue una historia que cada vez que yo ponía una cómica en la transmisión, me decían, por eso fue que sacaste a Nolan Ryan de la fotografía, ridículo.

Hoy lamentamos su partida, primero porque él nunca decía no, a nada, él era un tipo muy cortés, muy agradable, muy amable, él te resolvía tus problemas sin interés, por eso siempre será recordado por siempre” 

Enrique Rojas – Periodista ESPNDeportes

Armando Talavera. ¡Wow! Él siempre andaba con sus anillos de campeón. Cuando los Yankees ganaron en el 2009, a Armando Talavera le dieron ese anillo, que es posiblemente uno de los más lujosos que hayan hecho los Yankees, porque fue el último, no porque ellos sabían que era el último, sino porque fue más en estos tiempos modernos, y porque habían esperado bastante desde su último título, que había sido despidiendo la década anterior y comenzando el tercer milenio, en el 2000, la serie del subway. Bueno, hermano, y en una serie mundial de esa, a Armando Talavera se le perdió el anillo. Estábamos en un bar, en el hotel, en una cobertura de una Serie Mundial o de un Juego de Estrellas, no recuerdo, creo que fue en Kansas City, y Armando Talavera botó el anillo en un restaurante. Un anillo que costaba como 35 mil dólares. Y eso fue un corredero, una vaina, y finalmente alguien lo encontró, y tú sabes, como es Estados Unidos, alguien guardó eso. Pero eso fue un corredero, cuando se perdió el anillo de Armando. Él tenía varios, pero siempre andaba con el último que ganaron los Yankees. 

Armando era un ser especial. Siempre afable, amable, colaborador. Olvidándose de su estatus. Armando no le sacaba el status a nadie, no le sacaba la leyenda a nadie, ni lo que había hecho. Él  se ajustaba como si él fuera un empleado más, como si él fuera un carga palos más. Y siempre se preocupaba, por ejemplo, conmigo, yo recuerdo, él decía loco, es que yo no te veo comiendo, entonces él quería, obligado, que yo fuera a desayunar con él para garantizar que él me viera comiendo, que yo sacaba tiempo para comer. Se preocupaba por eso como si fuera una mamá, ni siquiera un papá, ¿qué le importa a los papás si tú te desayunas o no? Ese tipo era una cosa increíble. 

Armando Talavera trabajaba con los Yankees, con los Mets,fue caballo de las grandes cadenas de Nueva York. Le abría la puerta a todo el mundo, trataba de ubicar a la gente en un trabajo. Llevó a Don Billy Berroa, una estrella de la narración dominicana a Nueva York, a trabajar con los Mets, con la cadena que él tenía. Le hizo ganar el mote de Internacional, una de las mejores voces que ha tenido el béisbol de América Latina. No se habría escuchado en Estados Unidos sin Armando Talavera. Pero así muchos, muchos, dominicanos, venezolanos, cubanos, de otras nacionalidades. Armando Talavera estuvo ahí en los grandes momentos, en la transición, desde que el latino fuera ignorado y a veces desdeñado hasta el sitial que alcanzamos después, y él participó en esa parte donde nosotros teníamos una gran incidencia. Armando Talavera merece un lugar especial en la comunicación deportiva de Estados Unidos, en el área latina, especialmente en el béisbol. 

Beto Villa – comunicador, compañero de transmisión de Armando Talavera 

¡Tristeza! Se nos fue uno de los pioneros de la transmisión en español en New York, Armando Talavera. Venezolano como yo, trabajamos juntos por muchos años comenzando en Vené International Productions, luego hicimos llaves en la transmisión de los Yankees en Español. QEPD.

¡Armando Talavera! Una verdadera institución en el mundo de la producción deportiva. En  26 de marzo de 1943, nace en Caracas, Venezuela, en Catia, una barriada amante del béisbol, siendo su equipo predilecto, los Leones del Caracas; mientras que en las Grandes Ligas, simpatiza por los Yankees de Nueva York. Armando comenzó en las transmisiones de béisbol haciendo entrevistas para Latinoamérica en 1972.  Luego, pasó a ser productor técnico del decano, Juan Vené, en transmisiones de Grandes Ligas. A los años asciende a productor de la Vené International Productions, produciendo su primer Juego de Estrellas y Serie Mundial en 1975. A excepción de 1983, ha estado en todas las Series Mundiales y Juegos de Estrellas, con la VIP Network, CBS Network, Cadena Caracol y ESPN Radio. En esa faceta, ha dirigido programas deportivos en el ámbito nacional a través de CBS Network, las finales de la NBA, finales de la NFL y el Súper Bowl, Liga de Fútbol (Soccer) MLS), Copa Mundial, Juegos Olímpicos y la Serie del Caribe del béisbol a través de FOX Sports en Español y Galavisión. En 1988, Armando decide incursionar definitivamente en los micrófonos, y en agosto de ese año comienza como comentarista en la cadena de los Mets, cuya transmisión se inicia por Radio Hit, siendo la voz principal el Internacional Billy Berroa. A los años, los Mets se mudan a Súper KQ.  En marzo de 1995, Armando pasa oficialmente a ser miembro del staff de Radio WADO, cubriendo las noticias deportivas para WADO Reloj y conductor del programa «WADO Deportivo”.  En 1996, es uno de los fundadores del primer sistema (SAP) en Estados Unidos por MSG Network. Desde 1997, ha trabajado en WPAT,  WADO, MSG Network, YES Network y WCBS Network en las transmisiones de los Yankees de Nueva York. Ese año, se gana su primer Premio ACE, como el “Locutor Deportivo del Año”, en reconocimiento a su brillante labor en los micrófonos. También condujo por varios años el programa “Al Despertar”, transmitido nacionalmente por ESPN Radio y por el sistema “SIRIUS” (Sirius Satellite Radio).

Oswaldo “Gago” Olivares – histórico jugador de los Navegantes del Magallanes. 

Armando Talavera fue el manager del equipo “Almacen Deportivo” de Ciudad Tablita, en Catia, y yo jugaba para el equipo La Cañada que era el equipo rival que siempre le ganaba, pero luego el manager de la selección de . Luego él fue mi manager en el primer campeonato nacional de Criollitos de Venezuela, en la selección de Distrito Federal categoría Infantil 12, 12 años, donde nos titulamos campeones (participaron Manuel Sarmiento y Baudilio Diaz),  Cuando firmé en la Rookie League y viajé con Francisco desde St. Petersburg, Florida para jugar en Virginia con los Marion Mets de la Appalachian League, donde nuestro manager era Owen Friend. Viajamos en autobús, paramos en Atlanta y ahí nos invitaron a ver un juego de Grandes Ligas, sin embargo para mi, la verdadera primera vez en un estadio fue cuando Armando nos llevó a ver a los Mets en el Shea Stadium.  A Armando lo apodábamos ‘Colorao’ porque era muy blanco y se ponía rojo con el sol. Era un hombre muy familiar, su papá era un hombre muy alto y manejaba un taxi al aeropuerto y su mamá era la sra Carmen. 

Andri Osorio – periodista, narrador

A la memoria de Armando Talavera. Nuestra camada de los comienzos en las décadas de los años 60 y 70, en los medios de audiovisuales y escritos, nos enorgullece haber compartido con Armando Talavera, quien en sus inicios dio muestras de su talento y conocimientos de la historia beisbolística. Así, en él se presagiaba algo especial que era su futuro. Estaba destinado a una experiencia mayor, la crónica deportiva, para alcanzar la cima donde estaban los grandes que ya laboraban en Estados Unidos de América. Siempre presentes en todos los acontecimientos del baseball, de la Major League Baseball. Recordando entre muchos sus amigos Billy Berroa, Beto Villa, Juan Vené, entre los latinos. Armando Talavera cultivó un sinnúmero de amigos de su generación y extendió sus conocimientos y apoyó a los que se encaminaban en esta especialidad deportiva. Es momento oportuno de recordar a un gran amigo como Ramón Corro, y en años siguientes a René Rincón, José Francisco Rivera y los hermanos Álvarez. Nosotros lo vamos a extrañar pero nunca lo vamos a olvidar. Sus comentarios en Major League Baseball con los Yankees y Mets de Nueva York siempre estarán presentes en los fanáticos. Por cierto, cuando Armando anunció su retiro después de medio siglo en las transmisiones, los seguidores expresaban el saludo de siempre “Hello Armandito”, y muchos se unieron al dolor y llanto por su partida. Los amigos, a pesar de la ausencia física, los lleva uno en el alma. Armando Talavera, compañero, humilde, consejero, colaborador, de un sano e impecable proceder, se erigió como una figura inolvidable de los latinos en Estados Unidos de América, su segunda tierra. Paz en su alma, el reino de Dios lo recibirá en su trono.

Mari Montes – periodista, miembro de la Asociación de escritores de Major League Baseball. 

Conocí a Armando Talavera en la Serie del Caribe de 1995 celebrada en Puerto Rico. Fue la primera vez que conversamos y se puso a la orden, para lo que yo pudiera necesitarlo. No pensé en ese momento que su oferta de amistad sería para siempre. Armando Talavera siempre estuvo cuando necesité su apoyo. En 1998, el canal RCTV producía un programa llamado “Atrévete a soñar”, conducido por los periodistas Nelson Bustamante y María Alejandra Requena, cuyo objetivo era complacer un sueño. 

Mi padre, Pedro Montes, “Nené” Padrón y Nicolás Berbesía, estuvieron en Nueva York en 1949, invitados a conocer los tres estadios de la ciudad (Ebbets Field, Yankee Stadium y Polo Ground). Entre las actividades que tuvieron, estuvo conocer a los Dodgers de Brooklyn. Ese día , mi papá, que hablaba buen inglés gracias a que muchos textos de medicina estaban en ese idioma, pudo sostener una grata conversación con Jackie Robinson y de ello quedó un foto que estaba en la sala de mi casa.

Cuando supe de este programa, les escribí para que juntaran de nuevo a “Los tres mosqueteros”, como los bautizó la prensa venezolana en 1949, y lo llevaran a Nueva York. La producción del programa aceptó mi idea y nos fuimos a Nueva York. Quien sugería el sueño, participaba como “cómplice”, así que yo también fui. 

Antes de llegar a Nueva York, me comuniqué con Armando Talavera para contarle lo que haríamos. De inmediato me dijo que nos apoyaría. Ayudó a los productores a conseguir las credenciales para bajar al terreno, guiándonos en el proceso, conversó con los jugadores y les explicó quiénes eran esos señores con quienes iban a compartir, les mostró la foto de ellos con Jackie Robinson y como detalle inolvidable, consiguió unos pines o prendedores con el logo de los Yankees, del año 1949. Luis Sojo fue uno de los más amables con los tres ex jugadores amateurs que revivieron aquel viaje. Gracias a Armando Talavera, “los tres Mosqueteros” revivieron aquellos días y se sintieron como ex grandes ligas, así fueron tratados gracias a la diligencia y amabilidad de Armando Talavera. Estaré eternamente agradecida con él, no podía encontrar un mejor aliado para producir ese espacio de felicidad. Supongo que Dios lo recibió como uno de sus asistentes.

José Francisco Rivera – periodista, ESPNDeportes

Armando Talavera fue un amigo y maestro.

Tengo una gran anécdota de Armando Talavera, y es del día en el que su anillo de Serie Mundial de los Yankees se le perdió. Resulta que el anillo estaba en la maleta de los equipos de la radio, y esa noche yo me llevé la maleta a mi habitación, ya que tenía programa de radio temprano al día siguiente.

Cuando abrí la maleta cayó el anillo, y apenas terminé el programa se lo llevé a Armando. Le volvió el alma al cuerpo porque ese anillo tenía un enorme valor para él.

Armando abrió muchas puertas en la radio de Nueva York y en español en Estados Unidos. Además cubrió más de 40 series mundiales y fue un hombre muy trabajador. Siempre estuvo pendiente de su trabajo y del de sus compañeros. Movía cielo y tierra para que las cosas salieran como debía ser.

Lo extrañaremos porque fue un gran maestro y amigo. Todos lo recordamos por su don de gente, con su amabilidad y respeto todo el tiempo.

Efrain Ruiz, periodista, cubrió los Yankees en NY, actual productor editorial de MLB. 

Me puse a revisar algunas cosas. Recordaba que nos habíamos escrito en algún momento, busqué en el correo y lo primero que encontré fue un email que yo le mandé con unas notas mías. En el 2007 yo había recién llegado a Nueva York, no conocía a Armando en persona pero obviamente había escuchado su nombre. No recuerdo realmente en qué momento, ni quién nos presentó, pero en ese correo, yo le mandaba unas notas con trabajos míos, porque Armando me había pedido que yo le mandase eso para ver si él me podía ayudar a conseguir un trabajo en ESPN. Creo que eso retrata mucho quién era Armando Talavera. Alguien que era siempre una buena persona por sobre todas las cosas. Además de su carrera como narrador y como hombre de medios, creo que esto pinta a lo que era como persona, tratando de ayudar a un chamo que estaba apenas conociendo. Armando era una persona de buen trato. Recuerdo que nos invitó a mí y a mi esposa a una reunión en su casa, y fuimos allá, a Queens, a una parrilla. Él quería hacerme sentir bienvenido, a una persona que había llegado como inmigrante. Creo que me quedo con eso, con esos dones de buena persona. Lo voy a recordar así, como un señor, un señor en el sentido completo de la palabra.

Domingo ‘Tortuga’ Fuentes – Publicista 

Armando Talavera, «Armandito» para los amigos que querían hacer chanza con su voluminosa figura y su altura de basquetbolista, y «Colorado» para sus vecinos de Ciudad Tablita, en Catia donde nació y se crió, es sin dudas uno de los venezolanos más queridos de la ciudad de los rascacielos: New York.

Creo recordar que alguna vez me dijo que había estudiado agronomía, pero lo cierto es que al llegar a Nueva York se dedicó al mundo de las comunicaciones y al béisbol. Junto con el dominicano Billy Berroa («el Delio Amado León de República Dominicana», según me dijeron al presentarmelo), y los venezolanos Beto Villa y «El Burrito», un Zuliano de cuyo nombre no logro recordar, formaban un clan inseparable que no fallaban un juego en el Yankee Stadium y el Shea Stadium de los Mets, trabajando para Vene International Producción, la empresa que presidía el periodista viajero Jose Rafael Machado, mejor conocido como Juan Vené. 

Y fue trabajando para esa empresa como lo conocí en el verano de 1979. Aprovechando una oferta de la línea aérea venezolana Viasa, viajé un fin de semana a Nueva York, mi primera visita a esa deslumbrante ciudad, que tal como asegura Frank Sinatra «nunca duerme». 

Recuerdo que el paquete incluía  entradas para un juego de los Mets. En esa época yo trabajaba en Radio Capital, en el departamento de prensa, en cuyo noticiero Juan Vené tenía un segmento en la sección deportiva, patrocinado por BASF, los casetes de grabación más populares.

Juan me recibió en Nueva York y lamentó no poder atenderme porque al día siguiente, sábado, partía con su equipo para Filadelfia, para transmitir el que era el juego más importante del día: Filis de Filadelfia con Steve Carlton en la lomita, contra Jim Bibby por los Piratas, luchando por la punta del Este de la Liga Nacional. 

«A menos que quieras ir…», me dijo Juan. Y ante la perspectiva de estar solo en una ciudad desconocida, acepté la invitación que fue el inicio de una amistad muy cercana con ese gordo de oro que siempre fue Armando Talavera. 

Y digo que muy cercana porque el equipo que viajaría por tierra, en carro, hasta Filadelfia lo integraban 5 personas. Yo era el sexto. Así que, para incomodidad de Armando, me tocó ir en el medio, en el asiento delantero, hombro con hombro con Armando que desde ese primer día me mostró su buen humor y su calidad humana. 

Como mi presencia no estaba prevista, me tocó compartir habitación con Armando, lo que nos dió oportunidad de conocernos más en ese primer encuentro. 

No recuerdo nada del juego, solo que habían 52 mil aficionados en el Veteran Stadium que en 10 minutos estaba vacío al finalizar el encuentro. 

Pero a partir de ese viaje, en todas mis visitas a Nueva York me encontraba con Armando. Recuerdo que una vez fui por una semana, y cuando me fue a buscar al aeropuerto (siempre sacaba tiempo para ir a buscarme) me preguntó a qué hotel iba a llegar y cuánto me iba a costar. «Voy para el Summit, a 40$ la noche», le dije. Cómo aún no había pagado, me dijo que cancelara y me llevó a casa de una amiga suya ( ahora mi súper amiga Naskaya Daal), quien me cobraría 100$ por toda la semana y quedaba a disfrutar cuadras de su casa. Así que Armando me buscaba y me llevaba a todos los juegos de los Yankees y los Mets, a la hora que fuera y sin desviarse de su camino. 

En esos años Armando vivía con su esposa Linda (la dominicana más encantadora que he conocido), sus dos hijos Carlos y Adriana, y su mamá Fila Carmen, que me decía Chicharrita en vez de Tortuga. «Si el apartamento fuera más grande te quedarías aquí», me decía siempre. Pero la verdad es que parte del atractivo de ir a Nueva York era también compartir con Naska y su familia, en especial con Lumu (diminutivo de Lumumba, sobrenombre que le pusieron por ser, supuestamente, la negra de la casa). 

Con los años Armando compró una casa de tres pisos con piscina, muy cerca de donde vivía en Queens, y a partir de ese momento el ático me pertenecía cada vez que viajaba por aquellos lares. Ahora el camino era al revés: de casa de Armando iba a visitar a Naska para regresar a dormir junto a la familia Talavera, que ya era parte de mi familia. 

En una de esas oportunidades que me quedé en su casa, acompañé a Armando y a su hijo a un juego amistoso de softbol que tenían contra unos dominicanos. El equipo de Armando era el de la emisora con la cual trabajaba en ese momento, Wado. 

Me puse un mono gris recién comprado y unos zapatos de lona, blancos, caros! Y me dispuse a ver mi juego y a burlarme de Armando que iba a pichar y su hijo Carlos (más alto y más robusto que su papá) iba a jugar tercera. El manager era otro venezolano que le decían Polo, cuyo hijo adolescente también formaba parte del equipo. Para echar el cuento corto, resultó que el equipo de Wado solo tenía 8 jugadores. Y por supuesto, todos me vieron a mi! Intenté negarme alegando que no iba mentalizado para jugar, que no tenía guantes ni ganchos, que los zapatos y el mini eran nuevos, etc. etc. etc..»Te estoy dando alojamiento, comida, transporte y no me vas a salvar el forfait?!». Ese era Armando. Terminé jugando right field y noveno bate en el primer juego, y primer bate y centerfield en el segundo. «Tu juegas pelota?», me preguntó el manager antes del primer juego. «Un poquito», le dije. Y me mandó para el right. ¡Aquellos dominicanos nos dieron dos palizas! Con bola puesta todos los batazos salían entre right y Center, y era uno de esos terrenos que son dos campos, uno enfrente del otro. ¡Cómo corrieron esos dos jardineros!

Hasta que al fin alguien bateó hacia el right y yo hice el out con facilidad. No sé cuánto hace de aquel juego, pero recuerdo que fue en mi mejor momento jugando béisbol. En 8 turnos (entre los dos juegos) di seis hits. Al final, después de las dos palizas que nos dieron, el manager dijo: «Yo si soy pendejo verdad, preguntarle a un venezolano si juega pelota”

Muchas parrillas y hamburguesas compartí con Armando al borde de la piscina de su casa, escuchando cuentos de béisbol y de vida junto con su clan de siempre. Billy, el Burrito y Beto. De cada una de esas reuniones terminaba con dolor de estómago de tanto reírme. 

Varias veces vino Armando a Venezuela en aquellos años, y siempre que nos visitaba nuestro amigo común Ramón Corro organizaba unas caimaneras con sancocho incluído que me permitió conocer a hermanos y amigos de Armando, con quienes aún mantengo contacto, aunque no tanto como quisiera. 

Pero sin dudas, mis mejores recuerdos con Armando fueron cuando decidí asistir a mis primeros spring trainings de MLB! 

Fueron 15 días en una camioneta van, recorriendo los complejos primaverales de los equipos de grandes ligas ubicados en Florida, y encontrándonos en cada parque con jugadores y periodistas venezolanos, en una época en que nuestra representación en las mayores no era tan numerosa como ahora. 

El gordo Ramón Corro y yo partimos de Venezuela, y nos encontramos en Miami con él gordo Armando. Y por qué la insistencia acerca de su gordura? Porque a cuenta de eso, en cada hotel que pedimos una habitación doble con una cama adicional (que era lo más barato) los dos gordos agarraban las camas grandes, y al flaquito la cama plegable adicional.  Hasta que un día me rebelé y dije que si la cuenta la estábamos pagando entre los tres, había que tirarse la cama adicional. Y lo logré!

¡Ni hablar de las comidas! Ahí si es verdad que no tuve chance de ganar. 

Aquel año, después de haber pasado por el complejo de los Bravos en Disney (Orlando) rumbo a los otros complejos, se supo la noticia del cáncer de Andrés Galarraga. 

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