Ezequiel Tovar y Andy Pages hacen los ajustes en la caja de bateo

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Batear nunca había sido tan difícil. Ezequiel Tovar y Andy Pages explican los ajustes necesario para enfrentar el alto nivel de pitcheo en la liga.

Ezequiel Tovar - Colorado Rockies.

15 de junio de 2024: Los Rockies de Colorado se enfrentan a los Piratas de Pittsburgh en el Coors Field de Denver, Colorado. (Foto de Kyle Cooper)

Por José Manuel Pérez / @MQ27Outs

Denver, Colorado.– Batear nunca había sido tan difícil. 

La ofensiva ha llegado a mínimos históricos en casi cualquier métrica que nos pueda venir a la mente. 

Lanzadores que llegan a las 100 MPH consistentemente con quebrados casi imbateables. Abridores que cuentan con más de 6 envíos diferentes en el repertorio, incluídos 3 tipos de rectas y 2 clases de sliders. Scouting Reports cada vez más especializados que no sólo enseñan las debilidades y fortalezas de cada toletero sino que también muestran el posicionamiento defensivo ideal según la tendencia de sus bolas bateadas.

Ante todo eso los bateadores han tenido que enfrentarse en estos últimos años y para los peloteros jóvenes, aquellos haciendo la transición a las grandes ligas, el reto puede ser todavía más intimidante. La distancia entre la calidad del béisbol de MLB y de las Ligas Menores es la más grande que se recuerde y así, jugadores que destacan en el sistema de sucursales tienen serias dificultades en sus primeros pasos en el equipo grande, lo vimos con el prospecto número 1 del deporte, Jackson Holliday y también con otras antiguas primeras selecciones del draft de regla 4 como Henry Davis.

No cabe duda que dos de los peloteros jóvenes de más impacto en esta primera mitad de campaña han sido Andy Pages, el cubano jardinero central de 23 años de los Dodgers de Los Angeles, y Ezequiel Tovar, el campocorto venezolano de 22 que juega para los Rockies de Colorado. 

Para ninguno de los dos ha sido sencillo, “Es el mejor béisbol del mundo, es lo más difícil que hay”, nos decía Pagés. “Hay que intentar hacer el ajuste contra estos pitchers, pitchers de grandes ligas y no es nada fácil”, agregaba Ezequiel Tovar. Sin embargo, en las últimas semanas han venido modificando algunos aspectos de su mecánica para poder ser más competitivos en el plato y complicar la vida de sus rivales.

Y con ambos pudimos conversar sobre esos cambios.

Andy Pages 

Proyectado como un bateador de poder y futuro defensor de todos los días en las esquinas de los jardines hasta hace apenas dos años, Pages hizo una transformación física notable, se quitó más de 25 libras (aproximadamente 11 kilos) entrando a la temporada 2023 y esa pérdida de peso no sólo no afectó su fuerza como muchos temían, sino que lo convirtió en un pelotero mucho más atlético, más flexible, más dinámico y le permitió alcanzar uno de sus principales objetivos personales; subir a grandes ligas como un Centerfield titular.

“Eso me ayudó en todo. Me siento mejor físicamente y me ha permitido, sin darme cuenta, alcanzar resultados muy positivos para mí”, nos explicaba Andy. “[En la ofensiva] me mantiene más suelto, más flexible y [en la defensiva], yo sabía que para poder jugar en el Center, la posición que más me gusta, tenía que hacer ese cambio”.

Después de batear .371 AVG/.452 OBP /.694 SLG en 15 juegos de 2024 en la sucursal AAA de la organización, el cubano fue llamado al equipo grande como jardinero central a mediados de abril y desde entonces ha abierto en 42 de los 45 juegos que ha disputado, y aunque en el global los resultados lo muestran como un bateador arriba del promedio, los resultados han sido disparejos.

Este tiempo arriba podríamos dividirlo en 3 etapas. Un abril donde irrumpe como uno de los mejores peloteros jóvenes de todo el béisbol, un mayo donde algunos pudieron haber perdido la paciencia y un junio en el que los resultados parecen haberse estabilizado y se acercan más a lo que se espera de Pages como bateador.

“Al principio, [los lanzadores] no estaban enfocados en mí pero luego llegó el momento en que sí debían hacerlo, cambiaron el plan y les funcionó, así que yo tuve que adaptarme. Ahora me tocaba cambiar a mí”, nos decía Andy.

Antes de continuar con el análisis creo que es importante revisar otra métrica relevante en la ruta del bate durante el swing, esta es conocida como Vertical Bat Angle (VBA) o Ángulo Vertical del Bate.

El Vertical Bat Angle es el ángulo del bate respecto a una línea horizontal al momento del impacto con la pelota. Es medido en grados e indica la localización del mazo respecto a la posición de las manos o del “knob”. Un swing con 0 grados de VBA es uno que va totalmente paralelo al suelo y entre más negativo sea ese ángulo, más inclinado es la ruta de ese swing.

En la siguiente imagen de la página de Youtube de Cressey Sports Performance, la compañía dedicada al Acondicionamiento Físico de atletas de alto rendimiento y la cual dirige Eric Cressey, actual Director de Salud y Acondicionamiento de los Yankees, se muestran dos diferentes tipos de swing: uno con un ángulo más negativo (más inclinado) y otro más cercano al cero (más plano).

El ángulo del bate también depende de la localización del envío. Con un pitcheo adentro y pegado, el VBA tiende a ser más negativo que con uno alto y afuera, donde el mismo bateador puede cambiar a uno más plano para intentar alcanzar el lanzamiento.

Dicho esto, tal vez sea intuitivo saber que bateadores con swings más “negativos” tengan mayor capacidad para conectar bolas en la parte baja con bastante fuerza y con ángulos de salida ideales, lo que conocemos como Barrels, pero que al mismo tiempo tengan más dificultades para cubrir ofrecimientos altos y afuera.

Evidentemente, este tipo de información puede ayudar a preparar scouting reports para el lanzador sobre cómo, cuándo y dónde atacar al bateador o para armar lineups que maximicen la ventaja en la ofensiva pues, por ejemplo, el equipo puede alinear a bateadores con swings más planos ante lanzadores que utilicen rectas de 4 costuras en la parte alta y usar a bateadores con swings más inclinados cuando enfrenten a iniciadores que dependan de sinkers, cambios o quebrados adentro y a la altura de la rodilla.

Ahora sí, volvemos a Pages. El cubano tiene manos muy rápidas y un swing bien potente que promedia las 73 MPH (percentil 70) pero que puede alcanzar las 85 MPH siendo que el promedio de la liga es 71.4 MPH. Además la ruta de su bate es bastante inclinada, es prácticamente un swing diagonal. 

El portal SwingGraphs, hasta ahora el único sitio web que tiene este tipo de información disponible para sus usuarios, dice que su Vertical Bat Angle es de 43 grados, casi 12 grados más inclinado que el promedio de la liga, 32, y eso como ya explicamos tiene repercusiones en sus resultados y en los planes de juego que arman los contrarios contra él.

Para visualizar más fácil qué significa ese valor, comparemos su swing con el de otro bateador con un swing bastante más plano, Juan Soto.

El swing de Juan Soto es de 25.5 de VBA en los últimos 3 años, casi 20 grados menos que el joven cubano (43). A diferencia de Pages, Soto tiene más dificultades para levantar envíos en la parte baja, sin embargo, es más complicado pasar al dominicano con rectas en la parte alta, de hecho, ese es la zona “caliente” de la estrella de los Yankees, en donde infringe el mayor daño.

Por las características de su swing, Pages genera la mayoría de sus contactos fuertes y “Barrels” ante pitcheos ubicados del medio para abajo. Si dividimos sus números en 2024 entre pitcheos arriba de la zona (arriba de 2.5 pies de altura respecto al suelo) y abajo de la zona, esto es lo que nos queda: 

La diferencia es notable. Casi podríamos decir que es un All-Star contra pitcheos por debajo del cinturón y un jugador de banca cuando le lanzan a las letras, pero esto los lanzadores, o no lo sabían, o no respetaron el daño que el cubano podía causar y le tiraban sin cuidado.

En abril, recibía rectas de cuatro costuras y sinkers en más de 60% de las veces y una buena parte de ellos del medio hacia adentro y abajo, donde le gusta. Ya en Mayo, estas bolas rápidas cayeron del arsenal de los lanzadores y empezó a ver más sliders afuera y rectas de cuatro costuras del medio para arriba, y pues siendo un bateador tan agresivo aún no había desarrollado la paciencia requerida para dejar pasar pitcheos que lo lastimaran.

Los lanzadores ajustaron, ahora le tocaba a él. 

En esos primeros 15 días de su carrera en las mayores fue extremadamente agresivo, no tomó ni una sola base por bolas pero tampoco se ponchó mucho (tan sólo 10 veces en 55 apariciones), sin embargo ya en mayo, los ponches comenzaron a amontonarse, el contacto empezó a desaparecer, casi 36% de sus apariciones terminaba en un abanicado, y consiguió únicamente 4 pasaportes en casi 100 turnos.

“Aquí los coaches y los muchachos de analítica siempre están para ayudarte cuando lo necesites. [La información que obtengo] la he usado para hacer trabajo extra o salir a entrenar más temprano para poder ajustarme”, nos decía Andy en el dugout visitante de Coors Field. “Ahora sé donde [los pitchers] tienen la posibilidad de lanzarme para intentar hacerme daño y he estado trabajando en ello, pero creo que lo que más me ha ayudado es tener un poco más de paciencia y tranquilidad en el plato”

Y es que desde mediados de mayo empezó a ser mucho más disciplinado en el plato, mejorando el reconocimiento de los envíos y en sus decisiones de ir o no ir tras el pitcheo, además aumentando su tasa de contacto, exhibiendo mayor adaptabilidad y control en su swing. Con ello, sus boletos subieron al 10% y los ponches cayeron al 21% en junio.

Hasta el 15 de mayo hacía swing a prácticamente todo lo que estuviera dentro de la zona sin importar que fueran pitcheos a los que no podía hacer daño. A envíos arriba, a lanzamientos abajo y afuera, a todo. Pero desde esa fecha en adelante, sus decisiones se han concentrado en un área bien específica, del centro para abajo donde su swing al encontrarse con un envío en esa región pueda causar una colisión más eficiente  y los resultados han llegado: Mejor calidad en sus contactos y menos swings en blanco (SwStr%). 

Ezequiel Tovar

Cuando conversamos con Ezequiel Tovar por allá en abril, en la primera serie de su equipo esta temporada en casa, nos decía que una de las cosas en las que más estuvo trabajando durante la temporada muerta y el Spring Training era en su disciplina en el plato: “Lo más importante es reconocer mi zona de strike, es donde nos estamos enfocando más”, y aunque el inicio fue prometedor, lamentablemente no ha habido un progreso significativo en esa área. 

Entre bateadores calificados, es el de mayor porcentaje de swings realizados con 62.2% (47.5% es el promedio de la liga), 3 puntos porcentuales más que el año pasado y es el de la segunda mayor tasa de swings a pitcheos fuera de la zona, también con un aumento de 1 punto en relación a 2023.

“Sigo haciendo swings a pitcheos malos, estoy trabajando en eso aún pero últimamente he tenido un poco de mejora”, nos recalcaba Ezequiel la semana pasada en su día de descanso habitual. 

Pero a pesar de este perfil, que no es el ideal para ningún bateador, Tovar está teniendo tal vez las mejores semanas de su carrera y eso se debe a una alteración que podríamos considerar como menor, pero que hasta ahora parece ser trascendental. 

Desde mayo, eliminó la patada alta en su mecánica de bateo y ahora va por un golpe más sutil de la punta del pie izquierdo contra el suelo antes de recibir el lanzamiento.

“No es algo tan nuevo porque es el mismo approach que siempre he tenido con dos strikes. Pero con dos strikes me sentía más corto, más compacto, hacía mejores swings y dije: ¿Por qué no hacerlo desde el principio sin esperar hasta llegar a dos strikes?”

El ajuste llegó el 09 de mayo jugando en casa frente a los Giants, y a partir de allí, lo único que ha hecho es batear. 

De la fecha para acá ha conectado .307 AVG/ .324 OBP/ .570 SLG con un wRC+ de 133 (33% mayor producción que el jugador promedio de la liga). Además su porcentaje de ponches cayó a 23.5% y su tasa de contacto subió a 70%. Antes del cambio estos números eran considerablemente peores: .257/.305/.371, 77 wRC+ (23% por debajo del promedio), K% de 31.6% y contact% de 66%.

“Andy [González] (coach de bateo asistente) y Rolando [Fernández] (vice-presidente de Scouting y desarrollo internacional) también me dijeron que mantuviera mi approach en dos strikes desde el inicio del turno, de esa manera mi swing es más simple, más sencillo y así estoy más temprano en el pitcheo”, continuaba Ezequiel. 

Su mecánica es mucho más eficiente y luce más sencilla. Al mantenerse más compacto durante las etapas previas al swing, la transición es mucho más limpia pues elimina cualquier movimiento innecesario del proceso y de esta manera, su swing es más directo a la pelota.

Aquí vemos dos ejemplos con dos pitcheos localizados en zonas cercanas. En la primera, del 2 de abril, observen todo el movimiento que realizan sus manos y su brazo de adelante antes de hacer swing, mientras que en la segunda imagen, del 21 de mayo, toda su mecánica, desde que inicia la carga, es mucho más depurada y directa a la bola.

2 de abril

21 de mayo

“Con esto también estoy llegando más rápido y pegándole adelante a la bola”.  Y cuando un bateador conecta la bola al frente usualmente se traduce en batazos por el aire y hacia su banda. 

En esta temporada, Tovar es posición 22 en porcentaje de elevados conectados con 46.1%, 13 puntos más que en 2023, y el porcentaje de elevados conectados hacia su banda subió de 18% en 2023 a 30.7% en 2024. Sus 23 flys hacia el jardín izquierdo es la 8va mayor cifra entre bateadores derechos en la liga, sólo superado por sluggers como Isaac Paredes, Marcus Semien, Salvador Pérez, José Altuve o Marcell Ozuna.

Lo que se observa claramente en estos mapas de calor. En 2023, la mayoría de sus batazos se concentraban en rodados hacia la tercera base y algunos elevados hacia el RF. Este año hay muchos más elevados al LF, precisamente por donde conecta casi todos sus cuadrangulares, esto también explica que en un poquito más de la mitad de apariciones del año pasado, esté muy cerca de superar su marca de jonrones (15 en 2023 vs 12 en 2024).

“Quiero estar temprano en la recta y reaccionar más rápido contra las sliders, y plantar la pierna en el suelo definitivamente me ha ayudado a reconocer mejor los quebrados”. 

Antes del ajuste no había conectado jonrones ante las sliders y sus números eran poco atractivos: .238 AVG, .286 SLG, 38.3 Whiff% (swings fallados sobre swings realizados) y sólo 26% de sus contactos salieron de su bate a más de 95 MPH (Hard-Hit%). Pero a partir de allí sus números ante este tipo de quebrados subieron drásticamente: .326 AVG, .761 SLG con 4 HR y 38.2 Hard-Hit%.

Antes no llegaba a esas sliders abajo y afuera, y cuando lo hacía sus conexiones eran totalmente inofensivas. Ahora, no sólo está haciendo más contacto sino que es un verdadero peligro lanzarle en esa zona. 

Llegar a las mayores y rendir desde el primer día no es fácil para ningún jugador pero este es el tipo de avances que uno busca en bateadores jóvenes como Pages y Tovar. Más allá de las condiciones superlativas para jugar este deporte, ambos demuestran ser entrenables enseñando no sólo gran humildad para reconocer sus fallas sino también una gran capacidad para poner en práctica todo el feedback que reciben de sus coaches y así mejorar su desarrollo como jugadores profesionales. Cosas como estas elevan cualquier proyección que pueda existir sobre ellos.

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