En defensa de Clay Holmes

0

El taponero de los Yankees acumula 10 salvamentos desperdiciados. ¿Cómo justificar que mantenga su rol?

New York Yankees manager Aaron Boone relieves pitcher Clay Holmes during the ninth inning of a baseball game against the Miami Marlins, Sunday, Aug. 13, 2023, in Miami. (AP Photo/Marta Lavandier)

Por Carlos Moreta / @CarlosMoreta01

La afición de los Yankees le pierde el aprecio a Clay Holmes, que, si dependiera de mantener su trabajo por las emociones de redes sociales, hace tiempo fuese despedido. Ya son diez oportunidades de salvamento desperdiciadas, aumentando la percepción de inseguridad cuando asume la novena entrada.

Nos dicen que los cerradores son gente de hielo en las venas, capaces de soportar la tempestad, y que los mismos se validan por el total, o no, de rescates. Hallamos un montón de citas sobre viejos taponeros, y una palabra común es “presión”, incluyendo a Joe Torre refiriéndose a Mariano Rivera: “Es el mejor que he conocido. No sólo por su habilidad para lanzar y rendir bajo presión, sino por la calma que transmite en el clubhouse”.

Por lo cual, eso no parece estar funcionando en Holmes y es normal que en las graderías se cree una situación de alarmismo. No obstante, levantar la voz en solicitud de su cabeza es una misión que perimirá, porque lo acertado es mantenerlo.

En esencia, considerando lo subjetiva que es la marca de salvados por la nula descripción que hace de los acontecimientos. Busca el resultado de las cosas, no la forma en que se producen, que, para un equipo, es lo importante.

En una comparación de Holmes y cerradores de reconocimiento, vemos la parecido que es al grupo en apartados como la calidad de sus lanzamientos, efectividad, relación de ponches y bases por bolas, perfil de swings a los que induce y los contactos en su contra.

De todo lo detallado en la tabla, lo único que produce ruido es el Promedio de Bateo con Bolas en Juego, de un altísimo .350. Y si usted en algún momento ha percibido que en “casi todas” sus presentaciones le conectan por terreno de nadie, los datos se acercan a ello.

Ahora bien, este no es un indicador que revele improductividad, más bien, refiere a la mala suerte. Mientras permite anotaciones a niveles bajos, apoyado en la combinación de strikes cantados y abanicados, una vez logran batearle es, en la mayoría de los casos, en calidad de rodados (67.6%).

Provocar las bolas de tierra es proporcional a batazos inofensivos, pero no termina siendo así para Holmes. Los rivales batean para .316 luego de producir una rola, a pesar de que la marca esperada, según la calidad del contacto, debió ubicarse en .234.

¿Por qué la disparidad en los números? Obedece a la defensa de los Yankees en momentos donde lanza el nativo de Alabama, pues tan sólo convierten en outs el 66.3 por ciento de los roletazos a los que incita, contrario a campañas anteriores de mejor soporte (73.6 % en 2023).

De ahí que Drew Waters produzca un imparable con rodado que el primera base no pudo levantar, aun con el lanzador habiendo dominado.

O esta conexión de Ryan Mountcastle a manos del campocorto, pifiando en la atrapada y perdiendo la oportunidad de un doble play.

Lo sorpresivo es que ninguno de esos problemas le ocurre a los fildeadores neoyorquinos en otras circunstancias, tratándose del cuerpo de infielders con la séptima producción de Outs Por Encima del Promedio (+14). De la misma forma en que atrapan los rodados (73.5 %), aunque no con Holmes en el montículo.

Los salvados desperdiciados duelen, pero si abandonamos esa superficialidad, nada se corresponde a los llantos de fanáticos. La descripción es que labró para una buena cosecha, con todo y que en la radio suena Odilio González: ¡Qué mala suerte la mía!

José Manuel Pérez contribuyo con este artículo. Estadísticas fueron tomadas de Baseball Savant.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.