Valenzuela “Una luz que iluminó el béisbol”

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Jaime Jarrín, legendario narrador ecuatoriano de los Dodgers de Los Angeles, nos habló sobre la vida y legado de Fernando Valenzuela.

Jaime Jarrín and Fernando Valenzuela

Jaime Jarrín y Fernando Valenzuela. Dodger Stadium. Crédito: Jon SooHoo / Los Angeles Dodgers).

Por Mari Montes / @porlagoma

Los Angeles, California.- El Dodger Stadium fue construido en una zona de Los Angeles habitada por una comunidad mexicana, así que a alcaldía de la ciudad se vio obligada a desalojarla, para edificar el parque de béisbol, cuando se mudaron de Brooklyn para California. Esta situación hizo que, por años, buena parte de la colectividad azteca se disgustara con el equipo, así que no asistían a ver a los Dodgers. Ese malestar quedó en el pasado con la llegada, en 1981, de un lanzador oriundo de Navojoa, México, un muy joven lanzador zurdo, Fernando Valenzuela.

“Fernando fue el bálsamo que curó esa herida”, nos dijo el periodista Jaime Jarrín, narrador por más de 60 años de los Dodgers de Los Ángeles, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, un ecuatoriano que también es una leyenda del béisbol. Desde sus primeros innings en las Grandes Ligas sellaron una amistad que perduró hasta la muerte de Valenzuela, a principios de esta semana.

Triste por el fallecimiento de su amigo, nos contó lo que significa Fernando Valenzuela en la historia de los Dodgers y más allá del montículo.

  • «Fue un hermano menor para mí. Tuve el placer y el privilegio de compartir con él, días y días y días, meses y meses, años y años, juntos; yo fui el primero en darle la cordial bienvenida, cuando se incorporó a los Dodgers en septiembre de 1980, y luego también me tocó darle la bienvenida, cuando cambió su vida de pelotero a cronista deportivo, recibiéndole en nuestra transmisión».

Desde hacía meses, “El Toro” Valenzuela comenzó a perder peso, síntoma de que estaba enfermo, de hecho, se separó de la transmisión de los Dodgers, por su salud.

  • «Yo presentía que el fin estaba cerca. Le vi hace unas semanas, no le vi bien, quise darle un abrazo y él lo evitó, me dijo que sentía descargas eléctricas, así que no le pude abrazar. No quiso admitir que estaba enfermo, no quiso inspirar compasión. Hasta ese día, cuando le pregunté si estaba bien, me dijo que estaba bien, pero yo le dije “no te ves bien, has perdido peso y estás demacrado”, yo sabía que no estaba bien. Aún cuando sabía que el final estaba cerca, cuando me dieron la noticia, me sorprendió y me golpeó más fuerte de lo que yo creía; ya no pude dormir después de eso. Eran las 6:30 de la tarde, cuando me informaron de su fallecimiento, chequeé con los Dodgers y me dijeron que era oficial, “falleció hace 15 minutos”.

Afligidlo, pondera lo que significó Valenzuela, su legado, su influencia en la comunidad mexicana y la comunidad de Los Ángeles.

  • «Fernando despejó el camino para que la niñez y la juventud, logren alcanzar una estrella, logren superarse y puedan llegar a las metas de lo que desean ser: un médico, un abogado, un carpintero, un locutor, lo que sea. Ese es el legado que deja Fernando y lo voy a recordar como lo que fue él, una luz que iluminó los senderos del béisbol de Grandes Ligas, como ningún otro».

Valenzuela no fue únicamente una figura para los mexicanos, su impacto llegó al Caribe y a todos los lugares donde se juega béisbol. La “Fernando Manía” se apoderó de todos los seguidores del juego, que quedaron prendados de su talento y carácter desde el primer inning.
¿Por qué cree Jaime Jarrín que logró esa trascendencia?

  • «Es algo con lo que se nace, el carisma que enseñó Fernando en su trabajo, era innato y no puede adquirirse. Varios aspectos confluyeron: el hecho de haber llegado a las Grandes Ligas a los 19 años de edad, con el cabello largo, un poco gordito, no hablaba una jota de inglés, facciones indígenas, todo eso coadyuvó para que se creara el fenómeno que fue Fernando, no fue un chispazo de un día, sino que se prolongó años y fue algo muy especial; por eso tuvo el impacto que tuvo en las Grandes Ligas».

Para cerrar, conversamos sobre lo que significa para él esta Serie Mundial que está por comenzar en Los Ángeles.

  • «Una serie especial, la primera Serie Mundial en la que no voy a trabajar, después de haber trabajado en 30 series mundiales, porque mi cotarro con los Dodgers establecía que yo, cuando el equipo no iba a postemporada, yo podía trabajar en otras transmisiones. Esta va a ser la primera en la que estaré de espectador».

Esta servidora se sentía un poco en deuda con Fernando Valenzuela, no le había dedicado las líneas que merece, creo que la mejor manera de saldarla era con esta conversación con uno de sus grandes amigos, don Jaime Jarrín.

Esa luz de Fernando Valenzuela sigue encendida e iluminando a todos los que tocó con su ejemplo de vida.

Sigue la cobertura de la Serie Mundial por El Extrabase.

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