Los Marlins creen en ellos

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Luego de estar 16 juegos por debajo de .500 en junio, el equipo dirigido por Clayton McCullough tiene récord de 55 y 55.

Los Marlins celebrando

Sábado 2 de agosto de 2025: de izquierda a derecha: Agustín Ramírez, Jakob Marsee, Tyler Phillips, Liam Hicks y Xavier Edwards celebran la victoria de la serie ante los Yankees de Nueva York. loanDepot park, Miami, FL. Foto: Rafael Párraga.

Por Mari Montes / @porlagoma

Miami, FL.- Si le hubiesen dicho en mayo que los Marlins estarían a estas alturas de la temporada, ocho juegos por encima de los Bravos y que alcanzarían promedio de .500 en balance de ganados y perdidos, barriendo a los Yankees, probablemente usted habría respondido que ese pronóstico era un disparate.

Cuando apenas comienza una temporada suelen hacerse profecías, a veces se acierta, otras no, porque la verdad es que los juegos hay que jugarlos y el béisbol hay que verlo. Se cuentan por montones las historias de los “underdogs” que terminan sorprendiendo a todos y derribando predicciones de expertos.

Los Marlins, las dos veces que han ganado la Serie Mundial (las únicas dos ocasiones en las que han llegado a esa instancia, por cierto), lo hicieron como comodines y en ambos chances, los favoritos eran sus rivales; en 1997 los Indios de Cleveland y en 2003, los Yankees de Joe Torre, equipo con varios representantes en el Salón de la Fama de Cooperstown (el propio Torre, los pitchers Mike Mussina y Mariano Rivera, además de Derek Jeter).

En 2020 (temporada de la pandemia) y en 2023, los peces de Miami tampoco estaban en los vaticinios, pero llegaron a playoffs por encima de otros “favoritos”, mejor dotados, según los análisis de abril.

A estos Marlins de 2025, cuando comenzaba la temporada, pocos o nadie les auguraban un lugar distinto al sótano de la división. Hubo comentarios que aseguraban superarían las 100 derrotas.

La ausencia de figuras estelares, incertidumbre en cuanto al pitcheo y un manager sin experiencia como dirigente, fueron algunas de las razones para no pensar en los Marlins como un equipo capaz de competir en el este de la Liga Nacional o por un lugar como Wild Cards, pero los hechos han desmontado esos argumentos.

Los Marlins 2025 no son tan sencillos de despachar

El manager Clayton McCullough, estrenándose en la función de dirigir, llegó con su experiencia como coach de los jardines y de primera base con los campeones Dodgers, para concretar un trabajo que se ha manifestado en el campo. McCullough ha sabido explotar lo mejor de cada uno de sus jugadores, estimulando sus fortalezas, más allá de los informes de las métricas.

El viernes pasado, el venezolano Miguel Rojas, utility de los Dodgers, donde se hizo muy cercano a McCullough, nos comentaba fuera de grabación, que no le sorprende la actuación de los Marlins bajo su dirección, porque es un hombre cercano a los jugadores, un motivador que busca encontrar lo mejor de cada uno, estimula la confianza y crea ambientes armónicos, inspira. Es mucho, difícilmente un equipo puede conseguir destacar sin esas condiciones.

Con justicia, su nombre debe aparecer en la discusión para el premio al Manager del Año que otorga la BBWAA. Joe Girardi, Don Mattingly y Skip Schumaker son los otros dirigentes de los Marlins que se han llevado el galardón.

Con el registro nivelado en .500, hay que decir que en la mayoría de los juegos han batallado, no se entregan, no se rinden; el grueso de esas derrotas se han vendido muy caras; han conseguido victorias volviendo de atrás, anotando carreras con dos outs en la pizarra, apoyados en su All Star Kyle Stowers, quien debe estar ya en el radar de los mencionados en la lista de los jugadores más valiosos del viejo circuito y en los héroes ocasionales, que habitualmente han surgido, con batazos oportunos, para participar en las fiestas de los ganadores.

Para quienes seguimos al equipo como reporteros, esto que viven los Marlins no nos asombra. Los vemos llegar temprano para trabajar y estar de acuerdo con la exigencia del nivel de competición en las Grandes Ligas; tienen un cuerpo técnico que se esmera en potenciar las habilidades de cada uno y un manager que ha sabido guiar ese talento para generarles confianza en lo que pueden hacer y lograr.

En el juego de este domingo, en el sonido interno de los Marlins se lucieron con una travesura musical, al poner la célebre “Sweet Caroline” de Neil Diamond, el tema emblemático que suena en Fenway Park de Boston, hogar de los ancestrales rivales de los Yankees, los Medias Rojas, fue un guiño que siguieron los fanáticos de Miami.

No creen en nadie, salvo en ellos mismos

El viernes ganaron un juego insólito, por todo lo que pasó; comenzaron perdiendo 6-0 y lograron imponerse en un toma y dame que será recordado por siempre, dejando a los Yankees tendidos en el terreno y el sábado ganaron con blanqueo de 2-0 en gran salida de Eury Pérez.

En este juego que selló la barrida de la serie ante los del Bronx, el lanzador ganador, Edward Cabrera, después del jonrón de Trent Grisham, que abrió la pizarra en el primer inning, no permitió más carreras, cedió un boleto y apenas aceptó un sencillo de Jason Domínguez en el quinto inning, para después resolver con tres ponches seguidos a Ryan McMahon, Anthony Volpe y Austin Wells. En definitiva acumuló siete abanicados. Estuvo dominante y relajado “después del jonrón no le di mente, ya había pasado, me concentré en lo que venía”, dijo en el clubhouse al terminar el desafío.

Es la primera vez que los Marlins barren a los Yankees, un resultado que no pudo ser mejor para ellos, el domingo que el ex manager campeón, Jack McKeon, fue elevado al Salón de la Fama del equipo, en ceremonia previa al juego, en un fin de semana que celebró el campeonato de Serie Mundial ante los Yankees, en 2003.

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