Nathaneal Davis hace ruido previo a un año decisivo en su carrera
El patrullero de 17 años está comprometido con LSU de cara a la siguiente temporada del béisbol universitario

Nathaneal Davis durante el inicio del Torneo Prep Baseball en Georgia. (Foto: nathaneal.davis)
Por Oscar Lavigne / @osskartelito
Nathaneal Davis es uno de los jugadores que puede hacer ruido en el próximo proceso Draft, comprometido con LSU y con una temporada por delante en Bishop Moore HS, Nate se postula como uno de los nombres que pueden ser llamados el próximo verano.
¿Pero cuál será su decisión? ¿Cómo ha sido tu verano en cuanto al béisbol?
Sí, mi verano fue muy bien. Pude jugar con muchos futuros jugadores de la MLB que se están preparando para el draft de 2026, además de algunos compañeros de mi equipo del instituto. Fue una gran experiencia poder jugar con entrenadores de alto nivel, algunos de ellos también coaches de MLB y de universidad, y con muchos scouts de las grandes ligas. Fue una experiencia diferente.
Quiero volver a tus comienzos en el béisbol. ¿Por qué empezaste a jugar? ¿Cuándo fue la primera vez que el joven Nate cogió un bate y empezó a darle a la pelota?
Empecé a jugar al béisbol cuando tenía cuatro años. Mi primer equipo fue de T-ball. Luego pasé de T-ball a los campos pequeños, lo que sería el béisbol juvenil, entre los 10 y 12 años. Después pasé a jugar en los campos grandes, y poco a poco llegué al nivel de high school, entre los 13 y 14 años. A partir de ahí, el resto es historia con los travel teams.
Vas al instituto Bishop Moore en Orlando. ¿Qué puedes contarme sobre tu experiencia allí y cómo te ha ayudado tanto a nivel personal como como jugador?
Bishop Moore Catholic High School me ha enseñado mucho sobre caminar con fe. Yo soy católico practicante. Sé que algunas personas son cristianas, pero al final creemos en el mismo Dios. Me enseñan cada día que no caminas solo, caminas con Dios, y que la fe es algo muy fuerte. Todo lo que haces, lo haces con Él. He crecido mucho como persona, aprendiendo a arrodillarse y rezar cada día cuando las cosas se ponen difíciles, y no solo hacerlo por mí, sino también por mi familia y mis compañeros. Al final del día, no haces las cosas solo por ti, sino por los demás.
¿Cómo describirías el béisbol de instituto en Florida? ¿Cómo lo compararías con otros estados?
En Florida el nivel de competencia es diferente, es muy alto. Florida es conocida por producir muchos atletas de gran nivel. Lo mismo pasa con California, aunque yo siempre pienso que Florida es mejor que California. En el deporte de instituto en Florida todo se basa mucho en el trabajo en equipo. Tienes que aprender a jugar como parte de un grupo. Nada es individual. Todo lo que haces es por el equipo y para ganar partidos.
Eres bateador zurdo y juegas en el outfield. ¿Influye para ti ser zurdo dependiendo de la posición en la que juegues?
Sí, influye. Ser zurdo, especialmente jugando en el center field, tiene sus ventajas. Muchas pelotas se dirigen hacia el lado de arrastre, y como pitcher, buscas colocar la bola para que los bateadores fallen hacia ese lado. Ser zurdo te facilita atrapar la bola con la mano del guante, en lugar de tener que cruzar el cuerpo, como pasaría jugando hacia el right field. Así que ser zurdo es definitivamente una ventaja para jugar en el outfield.
¿En qué parte del outfield prefieres jugar? Si tuvieras que elegir una, ¿cuál sería, y qué dirías que es la principal diferencia entre cada posición?
Prefiero jugar en el center field. Tengo mucho rango de movimiento y soy un corredor muy rápido, así que puedo cubrir mucho terreno. Si jugara en el left o en el right field, tendría un espacio más limitado, desde la línea y un poco más hacia el centro, pero no puedes ir demasiado al center porque normalmente los jugadores que están ahí son los que cubren más terreno. Ese sería mi caso jugando en esa posición.
En el bateo, ¿cómo describirías tu swing y tu enfoque en el plate? ¿Qué esperas que te lance el pitcher?
Siempre espero que el pitcher lance una fastball. Como buen bateador, tienes que saber ajustarte a los lanzamientos off speed, pero si te conoces bien y sabes que tu mejor enfoque es esperar una fastball, creo que ahí es donde soy mejor como bateador. En cuanto a mi swing, es rápido y explosivo. No soy un bateador que dependa del poder, aunque puedo batear con fuerza, tengo las cinco herramientas, pero soy principalmente un contact hitter, porque me gusta aprovechar mi velocidad en las bases. Si le doy a la bola contra la valla o la saco del campo, perfecto, pero mi objetivo principal es llegar a base, ya sea colocando la bola, pegándola en el hueco o ganando un infield hit. Ese es mi estilo de juego, y mi swing encaja perfectamente con ese estilo.
Cuando te lanzan a más de 95 millas por hora, cerca de 99, ¿cómo lo afrontas cuando te plantas en el plate sabiendo que el pitcher puede lanzar tan fuerte?
Todo se basa en tener memoria corta. O es strike o es bola, y tienes que ser capaz de resetearte y repetir. No puedes pensar demasiado ni dejar que te domine la cabeza, porque es cuando las cosas no salen bien. Tienes que mantenerte suelto, con la mente libre, y tener confianza. Cuando un tipo te lanza a 95, lo que quieres es competir, no bloquearte ni dejar que te pase la bola. Tienes que ir a por ella. Se trata de ser constante, competir en cada turno al bate y luchar cada pitcheo. Eso es ser el mejor competidor que puedes ser.
¿Cuándo empezaste a notar que despertabas la atención de los scouts y de los entrenadores universitarios?
Fui a mi primer showcase nacional de Perfect Game, y me fue muy bien allí. Empecé a recibir atención de LSU y de varios programas de la SEC. Después de ese showcase, el equipo de scouts de los San Diego Padres me dio la oportunidad de jugar con ellos en mi primer torneo, y representar a Carolina del Norte, en el USA Teams Championship Tournament. Fue increíble poder formar parte de ese ambiente y jugar a ese nivel. Jugué muy bien y destaqué entre muchos otros jugadores. La lealtad de los scouts que me vieron allí, al verme jugar con intensidad, se ha mantenido hasta hoy. Todavía recuerdan aquel primer partido que jugué allí, les encanté desde entonces, y desde ese momento me han seguido allá donde voy, siempre disfrutando de verme jugar.
Ahora mismo estás comprometido con LSU. ¿Qué otras ofertas tuviste y por qué acabaste eligiendo LSU?
Tuve muchísimas ofertas, no podría nombrarlas todas de memoria, pero mis tres finalistas fueron Alabama, South Carolina y LSU. La razón por la que elegí LSU fue porque hubo un periodo en el que los jugadores de high school no podíamos hablar con las universidades, hasta el 1 de septiembre del año junior. Antes de llegar a ese punto, fui a un campamento de béisbol en LSU, durante mi año sophomore, y jugué muy bien allí. Les gusté mucho, y llamaron al coach Johnson para decirle: “tienes que ver a este chico”. Desde ese día, el coach me estuvo siguiendo durante todo ese tiempo en el que no podíamos comunicarnos. Se presentaba a mis partidos sin avisar, yo no sabía que estaba allí, simplemente jugaba mi béisbol como debía jugarlo. Y en cuanto llegó el 1 de septiembre, la primera llamada que recibí fue de LSU. Me dijeron: “Nate, nos encantaría que vinieras a una visita oficial y te enseñáramos la universidad”. Y fue una experiencia increíble. La lealtad y la camaradería entre los jugadores y la gente allí fue impresionante. Sentí que el cariño era real, y tuve la sensación de que encajaría perfectamente con la forma de trabajar de los coaches y con su manera de entrenar a los jugadores. Por eso supo que era el lugar donde podía desarrollarme y mejorar.
Estás a punto de empezar tu temporada senior y, después de ese año, tendrás que tomar una gran decisión: si ir al draft o si ir a LSU. Ahora mismo, ¿te inclinas por una opción o sigues pensándolo?
Sigo pensándolo. Creo que, como jugador, cuando tienes que tomar una decisión tan importante, no deberías precipitarte. Es mejor esperar hasta el último momento, pero teniendo un plan. En el béisbol, ya sea a nivel profesional o universitario, tienes que reflexionar sobre lo dedicado que estás al juego y en qué punto te encuentras. Si crees que ya puedes rendir a ese nivel o si todavía necesitas desarrollarte. Tienes que ser completamente honesto contigo mismo. Y ahora mismo no tengo claro dónde estoy, porque en este punto el béisbol también es un negocio, y hay que tener en cuenta el factor económico entre ambas opciones. Además, el juego está cambiando, y eso influye mucho en las decisiones. Pero por ahora todo va bien, no podría pedir más. Solo hay que ver hacia dónde me lleva todo esto.
¿Cuál es tu rutina diaria ahora mismo, preparándote para la temporada?
Ahora mismo me levanto a las cinco de la mañana, entreno a las seis, y después voy al colegio. Son ocho horas de clase, así que salgo a las tres, y entrenamos de 3:30 a 4:30, a veces hasta las cinco. Luego tengo un rato para descansar, llegar a casa y empezar otro entrenamiento a las siete. De siete a ocho, y después ceno a eso de las ocho u ocho y media, cuando vuelvo a casa. Tengo que estar en la cama a las nueve, y vuelta a empezar. Lo hago cinco días a la semana. El sábado es mi día de descanso, el domingo bateo, y el lunes otra vez. Es una rutina exigente.
En esos días de descanso, ¿qué te gusta hacer para desconectar del béisbol y de los estudios?
Buena pregunta. Creo que a veces tienes que tener algún hobby, y si no lo tienes, simplemente relajarte y desconectar. Salir un poco de ese mundo del béisbol, no pensar en béisbol, no ver béisbol, no hacer nada relacionado con el béisbol. Pasar tiempo con la familia o los amigos, salir, disfrutar de la vida. Al final del día, sigues siendo una persona, y ser deportista no debe absorberte completamente. Hay que recordar quién eres. Creo que salir y desconectar me ayuda mucho, me hace echar de menos el juego y tener más ganas de volver al día siguiente.
¿Has practicado otros deportes o practicas alguno ahora?
Ahora mismo no practico otros deportes, pero el primero que jugué fue fútbol. No era muy bueno, pero era bastante atlético, aunque nunca jugué a un nivel alto.
¿Qué posición jugabas?
Jugaba de delantero. Era delantero, y no lo hacía mal. Pero no podía jugar al nivel al que se juega ahora, con eso de la MLS Next y todo eso. No llegaba a tanto, pero era decente, jugaba bien.
¿Y ves fútbol? ¿Te gusta verlo?
Me encanta el fútbol. Soy de Jamaica, así que allí somos muy futboleros. Nos gusta mucho el fútbol y también el atletismo. Me encanta ver partidos, aunque ahora mismo no sigo mucho a ningún equipo porque he estado muy metido en el béisbol y no he tenido tiempo para sentarme a verlos. Pero el último partido que vi fue el Real Madrid contra el Barcelona. Fue una locura. Ese chico, Lamine Yamal, lo que está haciendo con 18 años es impresionante.
Comparando el fútbol con el béisbol, ¿crees que los jugadores de béisbol podrían llegar a debutar a tan alto nivel siendo tan jóvenes como en el fútbol?
Sinceramente, creo que, a medida que avanza el béisbol, es muy raro ver a chicos debutar en las grandes ligas con 18 años recién salidos del instituto. Es otro nivel de exigencia y dedicación. Te enfrentas a jugadores que llevan ocho años en la liga y todavía no han llegado a las mayores, siguen en triple A, doble A o single A. Pero eso no debería desanimarte como jugador. Todo depende de cuánto lo quieras. Es un trabajo. Tienes que levantarte temprano, acostarte tarde, jugar al béisbol todos los días, coger autobuses, jugar partidos… Es mucho. Por eso cada vez más chicos eligen ir a la universidad, estudiar, entrenar, jugar y seguir teniendo una vida. No es que en las Grandes Ligas no la tengas, pero al firmar te comprometes a algo grande. Te pagan por jugar a ese nivel, así que tienes que rendir. Es un trabajo, así es como se ha convertido el béisbol hoy en día. Y aunque es una pena, los jugadores amamos tanto este deporte que el dinero no define cuánto amor sentimos por él. Lo importante es seguir divirtiéndose. Al final, sigue siendo un juego de niños.
¿Crees que con todos los acuerdos NIL y cosas por el estilo, quizá esa mentalidad de “trabajo” que se ve en el deporte profesional se está trasladando demasiado al deporte universitario?
Creo que el NIL definitivamente influye. En otros países, las Grandes Ligas siempre se han visto como el gran objetivo para los chavales que aman jugar al beisbol. Ese era siempre el sueño: llegar a las Grandes Ligas. Pero ahora ves que, bueno, puedes intentar llegar a las Grandes Ligas, dependiendo de cuánto lo quieras, o puedes ir a la universidad y probablemente ganar más dinero que algunos jugadores de ligas menores ahora mismo. Y creo que eso sin duda está cambiando el juego. Lo respeto, la verdad. Quiero decir, nosotros los deportistas tenemos un nombre, una imagen y una reputación, somos personas normales, pero al mismo tiempo no lo somos del todo. Somos atletas, y la gente nos ve de otra forma porque disfrutan viéndonos jugar. Así que tenemos que empezar a invertir nuestro tiempo y esfuerzo en las cosas adecuadas. Y creo que el dinero es lo que motiva a la gente a hacerlo, aunque puede ser algo bueno o algo malo.
Para ti, ¿qué significa el beisbol? ¿Qué es lo que te impulsa a levantarte cada día a las cinco de la mañana para ir a entrenar, ir al instituto, volver a entrenar después de clase y repetir ese ciclo hasta llegar a este punto?
Exacto. El beisbol lo significa todo para mí. Quiero dejar un legado a través del beisbol, porque el beisbol me ha dado muchas oportunidades en la vida para aspirar a la grandeza. Lo hago por mis padres, que han puesto su tiempo y su esfuerzo en mí, y eso es lo máximo que puedo pedirles, porque eso ha sido el empuje que necesitaba. Mi abuela falleció, y a ella le encantaba ver beisbol, así que lo mejor que puedo hacer es ser el primero de la familia en jugar a un nivel muy alto, ya sea universitario o en las grandes ligas. Y para mí es una oportunidad perfecta para cambiar mi vida, porque por el camino creas un montón de oportunidades. Nunca sabes, el beisbol puede acabarse mañana, pero las relaciones que construyes con tus compañeros, entrenadores, amigos y las familias de esas personas son increíbles. Y eso es algo que no tiene precio.
Si tuvieras que elegir un solo momento de tu carrera en el beisbal, ¿cuál elegirías?
Diría que el año pasado, cuando pude ir a Las Vegas con mis compañeros para jugar un torneo. Fue una experiencia increíble. Construimos mucha confianza entre nosotros, y creo que a partir de ese momento hicimos una gran temporada; casi llegamos al campeonato estatal. El año pasado fue muy especial, encajamos todos muy bien. El compañerismo que había allí era algo único, porque pudimos disfrutar juntos y jugar al beisbol. Fue una experiencia realmente divertida.
¿Cuál es walk-up song?
Sí, es una canción de house music canadiense, aunque no recuerdo el nombre del artista. Se llama Be Your Girl. Es una canción de house, muy buena. Me gusta mucho usar house music; no suelo poner rap ni nada de eso. Prefiero estar tranquilo cuando entro al campo, así que uso sobre todo canciones de house.
¿Tienes alguna rutina antes de los partidos que te guste hacer para concentrarte?
Sí, me gusta meditar un poco. Suelo sentarme en el vestuario, ponerme los auriculares, poner algo de música y simplemente relajarme. No me gusta estar demasiado tenso antes del partido, porque creo que eso te hace pensar demasiado y cometer errores. Prefiero mantenerme tranquilo y dejar que el juego fluya, que venga a mí de forma natural.
¿Hay algún jugador, del pasado o del presente, con el que creas que tu forma de jugar se parece?
Sí, siempre digo que con Jazz Chisholm. Soy un gran fan de los Yankees, y él juega para los Yankees ahora. Antes jugaba en el outfield, y su swing de zurdo… intento perfeccionar el mío para que se parezca al suyo, porque es un swing muy fluido, y él es un jugador muy explosivo, con las cinco herramientas. Así que diría que modelo bastante mi juego a partir del suyo.
¿Número favorito para llevar?
No sé por qué, pero siempre me ha gustado el siete. Me parece un número diferente, no se ve a mucha gente llevándolo, así que siempre me gusta jugar con el número siete.
¿Qué podemos esperar de ti y del equipo para la próxima temporada?
Un campeonato estatal. Este año tenemos equipo para conseguirlo. Vuelven muchos jugadores jóvenes, y también regresan varios seniors, así que creo que todo dependerá del liderazgo y la orientación de los veteranos para guiar a los más jóvenes y que puedan sentir lo que es ganar un campeonato, o al menos estar cerca de hacerlo. Quiero tener una temporada ganadora, y ojalá invicta, pero ya sabes, en este deporte puede pasar cualquier cosa. Los mejores pueden perder contra los peores, y los peores pueden ganar a los mejores. Nunca sabes lo que puede pasar.