Matt Ponatoski dividido entre béisbol y football
El joven de 18 años ha marcado pauta como atleta integral a nivel estatal y tiene en el horizonte algunas decisiones importantes que tomar

Matt Ponatoski, de Archbishop Moeller, reacciona después de una victoria en las semifinales regionales en la Universidad de Miami. (Foto: Tony Tribble/Cincinnati Enquirer)
Por Oscar Lavigne / @osskartelito
La estrella de Archbishop Moeller, Matt Ponatoski, empieza su temporada senior de béisbol con el objetivo de ganar un campeonato estatal antes de tomar una decisión: ir a Kentucky o ir al Draft de la MLB. Pero, al contrario que otros jugadores, la decisión de Matt tiene un tercer protagonista, porque aparte de ser pitcher y shortstop…
¿También juegas al football? ¿Cómo fue la temporada de football?
Fue bien. Estuve sano toda la temporada, así que pude jugar todos los partidos. Fue muy divertido vivir mi senior year y hacer un buen recorrido en los playoffs. Nos quedamos cerca, pero creo que rendí bastante bien y que asumí un papel más de líder durante todo el proceso. El football es muy divertido y creo que ese liderazgo se traslada al campo de béisbol. En general, fue una muy buena temporada. Sobre todo, me mantuve sano.
¿Cómo ha sido el proceso de pasar de la temporada de football a la de béisbol en estos últimos meses?
Es bastante diferente a nivel de entrenamiento. He tenido que ajustar el trabajo de fuerza para adaptar el cuerpo al béisbol, centrando más los ejercicios en ese deporte y trabajando músculos más específicos. Durante la temporada de football no bateas tanto, así que también se trata de recuperar sensaciones, volver a coger el ritmo, acostumbrarte otra vez a ver la bola y el spin. Y luego está el trabajo del brazo: desarrollarlo de la forma correcta para que, cuando suba al mound, me sienta bien, sano y sin preocupaciones.
Quiero volver a tus inicios en el béisbol. ¿Cuándo y por qué empezaste a jugar?
Cogí un bate con unos dos años. Mi padre jugó béisbol universitario y mi madre jugó softball universitario. Siendo el primer hijo, era bastante evidente que en algún momento iba a jugar al béisbol. Desde que empecé, me enamoré del deporte. Nunca he tenido un día en el que no me apeteciera jugar. Mi motivación siempre ha sido el amor por el juego. Nunca he necesitado algo externo que me empujara; simplemente quería jugar. Empecé muy joven y no he mirado atrás.
¿Y de dónde viene tu parte de football?
Si le preguntas a mi madre, ella diría que yo iba por la casa corriendo como loco y dando golpes a la gente. Así que cuando me metieron en el football, todo eso como que desapareció; una vez que estaba dos horas pegando golpes en el campo, llegaba a casa y estaba perfectamente. Creo que era por esa energía, por lo inquieto que era en casa. Mis padres pensaron que probablemente se me daría bien. Y es un poco como con el béisbol: una vez que empecé, nunca miré atrás, me encanta. Esa es la razón por la que decidí ir a Kentucky para jugar dos deportes, porque sigo teniendo ese amor y no quiero dejarlo.
Eres pitcher, shortstop y quarterback. De las tres posiciones, aunque sean de deportes distintos, ¿cuál disfrutas más? Si solo pudieras jugar una de esas tres en tu carrera, ¿cuál elegirías?
Es difícil, no lo sé. Siento que me equivocaría si dejara fuera las otras dos, porque todas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Creo que con el quarterback puedes liderar un ataque y a un equipo en algo como prepararte seis días para luego salir a competir un viernes por la noche ante mucha gente. Hay algo de eso que me gusta mucho y disfruto. Pero al mismo tiempo, me gusta subir al montículo y básicamente decir: “esto es tú contra mí”, y saber que tengo que ser mejor que tú. Hay un aspecto muy especial en eso. Y luego, batear y jugar de shortstop es demostrar lo fino que eres y lo mucho que has trabajado. Creo que en cada momento, lo que estoy haciendo es lo que más me gusta. No podría elegir uno.
¿Qué puedes contarme de tu instituto, Archbishop Moeller? ¿Cómo describirías tu experiencia tanto en el campo como en clase?
Cuando elegí Moeller fue algo un poco fuera de lo habitual, porque no vivo cerca en absoluto. Vivo a unos 45 minutos del instituto, así que es un viaje largo. Además, no conocía a nadie de mi zona que fuera allí, pero por Moeller han pasado personas como Ken Griffey Jr. y Barry Larkin; nombres muy grandes. Ken Griffey Jr. es probablemente uno de los mejores jugadores de la historia.
Podría haber ido a un instituto local y habría estado muy cómodo, pero quise salir de mi zona de confort, crecer en mi fe y hacer algo distinto. ¿Es divertido conducir 45 minutos cada día? No. Pero lo he hecho durante los últimos cuatro años y han sido los mejores de mi vida, algo que nunca voy a olvidar.
Normalmente la mayoría de jugadores hacen dos deportes, pero cuando llegan a senior year se centran solo en uno. ¿Cómo fue la conversación con los entrenadores de football y béisbol para llegar al punto de decir: “voy a ser titular en ambos deportes y un jugador top en los dos”?
En mi caso fue: vale, tengo que tomar una decisión, y una vez que la tome, voy a hacer las dos cosas y me voy a mantener firme. Puede que a algunos no les guste y puede que algunos equipos no me reclutaran por eso, pero una vez que decidí después de mi junior year que iba a jugar ambos deportes, lo mantuve y no me importó lo que pensara la gente.
Hubo algunas universidades que no siguieron adelante conmigo por querer jugar dos deportes, pero también tuve muy buenas opciones de universidades que me dejaban hacerlo. Cuando me comprometí de verdad y dije “no estoy listo para dejar ninguno de los dos”, lo hice al 100%. La gente tenía que respetarlo y, si no, no me interesaba su universidad. Realmente no fue algo que hablara mucho con nadie; simplemente me lo dije a mí mismo.
Y cuando hablas de recruitment, ¿cómo describirías la diferencia entre el reclutamiento en football y en béisbol? ¿Qué buscan los coaches y cómo lo compararías?
Sí, creo que en el football se reúnen con muchísimos jugadores. Te empiezan a seguir muy pronto; a algunos incluso les ofrecen becas pronto, pero es más un “te estamos siguiendo”. Creo que el béisbol se toma más su tiempo. Es un: «vamos a invertir tiempo en ti, vamos a verte muchas veces y luego vamos a tener conversaciones». Vas viendo interés y después llega la oferta. En el football tienen un montón de jugadores a los que seguir, mientras que en béisbol te ven muchas veces, hablan con tu familia y ven si realmente estás interesado.
Estás comprometido con Kentucky y has firmado con ellos. ¿Dirías que eso fue lo que más pesó a la hora de elegir Kentucky?
Sí, creo que para mí fueron las personas. Cuando me estaban reclutando, pensaba: el deporte no va a estar aquí para siempre, ¿dónde voy a ser mejor persona cuando salga de allí? Algún día puede haber una lesión o puede que no llegue al siguiente nivel. Cuando se acabe, ¿qué tipo de persona voy a ser? Lo más importante fueron los entrenadores y la comunidad.
Obviamente también son buenos en el deporte. Acaban de incorporar un nuevo head coach de football que me reclutó para Oregon y conecté muy bien con él. Y en el béisbol, el coach Mingione me habló primero de su fe, y eso me marcó. Además, está cerca de casa; mi familia es una parte muy importante de mi vida y poder tener ese apoyo cerca fue una razón fundamental.
¿Y en verano tienes la otra opción, que es el MLB draft? ¿Eso es una opción para ti o estás totalmente decidido a ir a Kentucky?
Yo lo voy a ir viendo año a año. Mi sueño de niño era ser deportista profesional, ya sea en la MLB o la NFL. Intento ir día a día y centrarme en ganar un campeonato estatal en Moeller, que es algo que todavía no he conseguido. Dejo que las cosas caigan donde tengan que caer. Si voy al draft, sería increíble; si voy a la universidad, también. Dejo que el juego me diga cuál es el siguiente paso.
¿Dirías que estarías satisfecho con tu carrera en football, con cómo te has ido de Archbishop Moeller después de todos estos años y con “colgar las botas” si al final decides ir al Draft de la MLB?
Sí, esa va a ser una de las decisiones más difíciles si tengo que dejar el football. Pero en el football lo he dado todo. Ahora mismo estoy aprendiendo el playbook de Kentucky tres veces por semana por Zoom. Estaría satisfecho porque sé que he dado el 110% cada vez que he jugado. He respetado el deporte y he hecho las cosas como se deben hacer.
Hablando un poco de ti en el campo, ¿qué cosas principales crees que puedes trasladar del béisbol al football y viceversa?
Del béisbol al football, creo que el quarterback puede volverse muy mecánico, y en béisbol trabajas mucho los ángulos de brazo, lo cual ayuda mucho. No soy un atleta tipo Lamar Jackson, pero esos distintos ángulos ayudan. Del football al béisbol, lo más importante es el liderazgo. Ser el líder del ataque se traslada a ser un líder natural en béisbol, a estar pendiente de todo y asegurar que la gente esté al nivel.
¿Puedes explicarme tu arsenal? ¿Qué lanzas y cómo lo lanzas?
Lanzo una four-seam fastball. Soy bastante básico porque soy nuevo en esto, pero me funciona porque tengo velocidad y puedo comandarla. Luego lanzo una curveball 12-6; intento que vaya de arriba abajo porque ahora el juego tiene mucho movimiento lateral. Si puedo dar un look vertical, me funciona mejor que un slider. También estoy desarrollando un changeup. A la gente le gusta el talento de brazo que tengo, pero aún hay mucho por desarrollar.
¿Kentucky te está viendo también como pitcher?
Eso es algo que todavía estamos trabajando. Ellos creen que soy más un jugador de campo, pero no les importaría que lanzara como un posible back end guy de fin de semana. Si necesitan dos o tres innings al final de un fin de semana, podría entrar, de modo que no tenga que lanzar el viernes y pueda jugar en el infield cómodo el resto de días. Pero todavía está un poco en el aire la idea exacta.
Y cuando te subes al plate, ¿qué estás buscando?
Mi enfoque es reactivo pero agresivo; reacciono a lo que me lanzan. Si es un pitcheo exterior, golpeo hacia el lado contrario, pero siempre busco mi power alley en el right center. Intento «backspinear» la bola porque así llega más lejos. Busco ser agresivo pronto para no dejar que el pitcher entienda demasiado lo que intento hacer.
El año pasado conseguiste muchos premios. Ganaste el Gatorade Player of the Year tanto en football como en béisbol. ¿Cómo te sentiste al recibir todo ese reconocimiento?
Es el reconocimiento al trabajo que la gente no ve. Parece que todo es fácil, pero hay muchos momentos difíciles. Aun así, aunque el premio se le da a una persona, es un premio de equipo. No ganas sin la gente que tienes alrededor: la línea ofensiva que te protege o el compañero que batea detrás de ti. Es bonito que al final del año te reconozcan como uno de los mejores.
¿Crees que el proceso que estás viviendo de cara al Draft de la MLB se podría comparar a cuando las universidades intentaban reclutarte?
Totalmente. Prácticamente los 30 equipos de la MLB han venido a casa para entenderme mejor. Ellos también están haciendo su proceso de recruiting. Es como pasar por el reclutamiento de college otra vez. Es un momento emocionante; estoy conociendo mucha gente nueva y he aprendido a manejar la presión. No hay días en los que pueda estar simplemente «normal», y eso me está haciendo mejor jugador.
¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre para desconectar un poco y relajarte?
Normalmente estar con mi familia. Voy a casa de mi abuela una o dos veces por semana; allí no les importa el béisbol ni el football, les importo yo como persona. Me ayudan a desconectar la cabeza. Si no estoy con ellos, estoy con mi novia, jugando al golf o al pickleball. El golf me relaja mucho; me ayuda a calmarme y quedarme en mis pensamientos.
¿Te dejan tener walk-up song?
Este año estoy usando “Ride With Me” de Nelly. Es un poco old school, pero como nuestro público suele ser de gente mayor y padres, elegí algo que los enganchara y les metiera en el ambiente.
¿Cuál es tu número favorito para llevar en football y en béisbol?
Antes de llegar al high school era el 3, porque mi padre lo llevaba en la universidad. Pero en freshman year me dieron el 7 y me gustó tanto que ahora siempre lo pido. Sé que en Kentucky probablemente use el 9 en football, pero el 7 siempre es mi primera opción.
¿Qué significa para ti el béisbol y el football?
Te enseñan muchísimas lecciones. Te dan la madurez para hablar con scouts y no sonar como un niño. Me ha mantenido centrado; sé lo que quiero hacer desde los cinco años. El deporte te enseña a manejar el fracaso: puedes irte de 0-3 varios días, pero sigues trabajando hasta que llega ese día de 4-4 con dos home runs. Esa constancia es lo que me define hoy.
¿Quién es tu jugador favorito de todos los tiempos?
En béisbol, diría Barry Larkin, que es el favorito de mi madre. Es increíble ver sus highlights. En football, Tom Brady. Es el mejor de la historia; no es el más atlético, pero es muy inteligente. Me identifico con eso porque intento jugar de forma inteligente y saber lo que va a pasar en el campo.
¿Qué jugador dirías que se parece a tu estilo de juego en ambos deportes?
En football, C.J. Stroud. Es muy inteligente, puede correr si lo necesita y lo respeto mucho por cómo habla de su fe. En béisbol, diría Corey Seager: un bateador con poder, muy consistente y seguro en defensa. Creo que mi juego es único, pero si tengo que elegir, me quedo con ellos.