Bryce Rainer busca llegar a la cima con Detroit y seguir los pasos de Tony Gwynn

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El joven de 20 años drafteado en la primera ronda en 2024 busca dejar atrás la lesión que retrasó su desarrollo hace un año

Bryce Rainer, prospecto de los Tigres de Detroit. (Foto: Junfu Han/USA TODAY NETWORK via Imagn Images)

Bryce Rainer, prospecto de los Tigres de Detroit. (Foto: Junfu Han/USA TODAY NETWORK via Imagn Images)

Por Oscar Lavigne / @osskartelito

Drafteado en la primera ronda del Draft de 2024 por los Detroit Tigers y tras una lesión en el hombro durante su primera temporada como profesional, Bryce Rainer vuelve a los terrenos de juego con ganas de demostrar todo su potencial. Actualmente con los West Michigan Whitecaps, Bryce, con el estilo de juego de Tony Gwynn en mente tiene como objetivo seguir subiendo en la organización de Detroit.

¿Cómo fueron tus comienzos en el béisbol en Simi Valley?

Sí, creo que empecé a jugar cuando tenía cinco o seis años. Mi padre jugó béisbol en la universidad, y sus hermanos también. Así que ahí fue un poco donde empezó todo. Crecí en Simi Valley durante un tiempo y luego me mudé varias veces. He vivido en Arizona, Colorado y Nuevo México, pero la mayor parte del tiempo en California. Fui a Harvard-Westlake, me draftearon y ahora estoy aquí.

¿Cómo describirías tu etapa en Harvard-Westlake como jugador y estudiante?

Sí, creo que es un gran sitio para que los atletas estudien. Creo que es bastante exigente académicamente y pienso que, tanto dentro como fuera del campo, el cuerpo técnico, los profesores y todo el mundo quieren que mejores, que seas mejor y que tengas una carrera exitosa después del instituto. Creo que ese sitio te prepara muy bien para el futuro.

¿Cómo describirías el béisbol de instituto en California desde tu punto de vista?

Sí, iría incluso más lejos y diría que California tiene el mejor béisbol de instituto. Sinceramente, no creo que haya comparación. Creo que hay muchos grandes entrenadores, y obviamente los hay en todas partes, pero pienso que los entrenadores de California hacen un trabajo increíble, especialmente en las ligas del sur de California, gestionando grandes programas y manteniendo el béisbol como debe ser. Hacen bien las pequeñas cosas y no solo forman buenos jugadores de béisbol, sino también buenas personas. Creo que es un sitio increíble para crecer y jugar al béisbol, y pienso que me ha ayudado muchísimo.

¿Cómo te ayudó ser un «two-way player» y qué relación encontraste entre lanzar y batear?

Sinceramente, no podría darte un ejemplo exacto de cómo una cosa ayudó a la otra. Creo que tanto la parte de lanzar como la de batear… al final estás rotando un lado del cuerpo tan fuerte como puedes y luego el otro lado igual, así que creo que me ayudó a equilibrar físicamente el cuerpo. Pienso que fue más algo físico lo que me ayudó. Obviamente, creo que hay una pequeña ventaja en el hecho de lanzar, intentar retirar a los bateadores y saber qué lanzar, y eso puede ayudarte cuando estás en el box, entendiendo un poco el juego de ajedrez contra el pitcher. Pero diría que, en general, fue sobre todo algo físico. Hacía que mi cuerpo se sintiera bien.

¿En qué momento te diste cuenta de que podías llegar al béisbol universitario y profesional?

Sinceramente, no podría darte un momento exacto. No lo sé realmente. Siempre ha sido mi objetivo desde que empecé a jugar al béisbol. Creo que, igual que le pasa a cualquiera que crece jugando al béisbol, todo el mundo quiere llegar a las Grandes Ligas. Diría que bastante pronto pensé, “esto es algo que quiero hacer y perseguir”. Creo que cuando llegué al instituto empezó a convertirse un poco más en una realidad.

¿Cuándo empezaron a reclutarte y por qué decidiste comprometerte finalmente con Texas?

Diría que en octavo grado, probablemente. Creo que empecé… sí, creo que sí. Tendría unos 14 años, justo antes de entrar al instituto. Ahí fue cuando empezó un poco todo el proceso de hablar con universidades y cosas así. UCLA es un gran programa. Allí hacen un trabajo increíble. Este año, de hecho, mi hermano pequeño se ha comprometido con UCLA, así que fue bastante curioso. Pero al final llegué a un punto en el que quería ir a jugar al béisbol a un sitio nuevo. UCLA estaba justo al lado de mi instituto, así que eso influyó. Puede que hubiera alguna otra razón más, sinceramente no lo recuerdo, pero creo que al final para mí fue simplemente querer ir a jugar en la SEC, jugar béisbol allí y ver el béisbol desde una perspectiva nueva.

¿Cómo fue el proceso mental de gestionar la atención mediática y scouts siendo tan joven?

Sí, creo que prácticamente todo el mérito de haber podido manejar eso se lo daría a mis padres y a las pocas personas fuera de mi familia más cercana en las que confiaba y que me ayudaron a convertirme en la persona que soy hoy. Ya fueran entrenadores o quien fuera, les doy todo el mérito a ellos. Mis padres hicieron un trabajo increíble criándome para poder manejar todo eso bastante bien. A veces das un paso atrás y piensas, “guau, esto es una locura”. Pero creo que puedes verlo de muchas maneras diferentes. Y pienso que es un honor que la gente quiera saber cosas sobre ti, escucharte y todo eso. Creo que es bastante guay.

¿Cuándo fue la primera vez que hablaste con los Detroit Tigers antes del draft?

Probablemente durante mi último año de instituto. En Harvard-Westlake siempre hay grandes jugadores y había muchos scouts siguiendo a algunos compañeros del curso superior al mío. Siempre estaban allí viendo partidos. Probablemente hablaron un poco con mis padres, pero yo realmente no hablé con nadie hasta mi último año de instituto.

¿Cómo evolucionó esa relación hasta ser seleccionado en la primera ronda?

Sí, el draft es una experiencia una locura, y mucha gente no se da cuenta realmente de cómo es. Hablas con todos los equipos, te reúnes con todos los equipos, vas al Combine y vuelves a reunirte con todos los equipos. Pero al final del día no tienes ni idea de quién te va a elegir. No fue para nada como que yo supiera que me iban a seleccionar los Tigers. Me había reunido con ellos, había tenido entrevistas con ellos y obviamente sabía que aquí había gente increíble. Pero cuando llegó el día del draft era como una hoja en blanco. Pensábamos. “vale, quien me seleccione, empezaremos desde ahí”. Y acabaron los Tigers. Y me alegro mucho de que fuera así.

¿Cuándo supiste exactamente que iban a draftearte y cómo fue ese momento?

Justo antes del pick. Sí, recibí una llamada y fue cuestión de unos cinco minutos, más o menos. Fue increíble. Toda mi familia estaba allí, también muchos de mis amigos. De hecho, lo hicimos en casa de uno de mis mejores amigos, así que estuvo genial. Es un momento increíble, pero también es algo que dura poco. En cuestión de pocos días ya estás volando al sitio donde vas a jugar y, al final, sigues intentando cumplir tu objetivo de convertirse en jugador de las Grandes Ligas y además en uno muy exitoso. El draft es increíble, no me malinterpretes, pero tampoco creo que sea buena idea obsesionarse demasiado con ello, porque al final es solo el primero de muchos pasos en el camino para convertirte en un jugador profesional de béisbol exitoso.

¿Cómo fue el cambio de pasar del béisbol de instituto al profesionalismo con los Tigers?

Sí, pensé que fue una etapa muy emocionante, ir a jugar béisbol a un sitio nuevo con jugadores mucho mayores que tú. Y con la gente que traen a esta organización, creo que para mí fue bastante fácil acostumbrarme a la vida diaria de un jugador profesional de béisbol. Hay mucha gente que quiere ayudarte y creo que hacen un trabajo increíble haciendo que los jugadores nuevos y jóvenes se sientan bienvenidos y quieran salir ahí fuera y tener éxito. También te ayudan a crear tu propia rutina y tu propio plan, porque un día estás viviendo en casa con tus padres en el instituto y al siguiente ya estás por tu cuenta jugando béisbol todos los días.

¿Cómo ha sido para ti mudarte de California a Florida y ahora a Michigan?

Sí, creo que ahora mismo todavía es difícil asimilar todo eso, el hecho de mudarme tanto. Y creo que cuando el béisbol termine para mí, no sé cuándo será eso, seguramente entonces miraré atrás y pensaré, “guau, es una locura que viviera aquí, luego me mudara allí y después a otro sitio”. Pero cuando estás dentro de ello simplemente es divertido. Es divertido. Y poder jugar béisbol todos los días con grandes compañeros y entrenadores es increíble. Pero forma parte de esto. Mudarse mucho es parte del béisbol. Creo que es bastante divertido, aunque no creo que realmente me impacte hasta que algún día esté asentado definitivamente en un solo lugar.

¿Cómo te sientes física y mentalmente tras volver de una lesión tan complicada?

Creo que, al ser la primera lesión, obviamente no sabes muy bien cómo manejarla al principio. No sabes realmente cómo afrontar todo eso rápidamente. Pero ahora mismo me gusta mucho dónde estoy. Creo que, como has dicho, la parte mental es probablemente lo más importante. Al final, pasas mucho tiempo sin jugar y tu cuerpo se acostumbra a eso. Te operan, te abren, te ponen cosas dentro y luego vuelven a cerrarte, y hay pequeños detalles que quizá ni siquiera te das cuenta de que han cambiado en tu mente o que han pasado. Pero creo que todo consiste en confiar en ti mismo y dejar que eso sea la clave de todo. Me gusta mucho dónde estoy ahora mismo.

¿Cómo te describirías como jugador de béisbol?

Alguien que quiere ganar. Este es el mismo juego al que llevo jugando toda mi vida, es el mismo juego que jugaba cuando tenía seis años, y el objetivo sigue siendo salir ahí fuera, ganar, ayudar a tus compañeros, apoyaros mutuamente y ser un buen equipo. Creo que lo más importante sobre quién soy como jugador de béisbol es simplemente querer competir y ganar. Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para ayudar al equipo a ganar.

¿Cómo describirías tu enfoque en el plato y tu toma de decisiones?

Diría que mi enfoque general, el del día a día, es básicamente ver la bola y ajustar. Obviamente hay excepciones según los reportes y esas cosas. Si alguien lanza mucho un determinado pitch, quizá me prepare para ese pitch dependiendo de la cuenta. Pero me gustaba mucho Tony Gwynn, que era más un bateador de “verla y darle”, y eso me gusta bastante. Así que diría que algo parecido a Tony Gwynn.

¿Cómo te describirías en el aspecto defensivo como shortstop?

Creo que es muy divertido. Tengo un brazo bastante bueno y me gusta hacer jugadas ahí fuera y ayudar a tu pitcher.

¿Qué te gusta hacer cuando no estás jugando al béisbol para desconectar?

Sí, prácticamente todo el equipo vive muy cerca, casi todos vivimos juntos en la misma zona. Así que, cuando llevas allí un tiempo, siempre hay cosas que hacer. Quedar con algunos compañeros, quizá ir a jugar al golf… siempre acabas encontrando algo que hacer.

¿Tienes algún jugador favorito de todos los tiempos o referentes de la infancia?

No lo sé. Realmente no tengo un jugador favorito de todos los tiempos. Incluso desde pequeño, no recuerdo haber tenido nunca un único jugador al que siguiera especialmente. Siempre me ha gustado ver jugar a todo el mundo. Ver a Harper cuando estaba empezando era increíble, también Trout y Kershaw. Así que disfruto viendo cada parte del juego.

¿Qué significa el béisbol para ti después de toda una vida dedicada a este deporte?

Sí, creo que es mi rutina. Creo que es muy especial haber encontrado aquello que amaba desde muy joven. Sinceramente, no sé qué haría si no jugara al béisbol. Si ahora mismo me preguntas qué haría si no jugase al béisbol, no podría responderte. Ha sido toda mi vida. La gente que he conocido, los amigos que he hecho, todo el tiempo que mis padres han sacrificado… prácticamente todo ha girado alrededor del béisbol. Es simplemente lo que más amo en esta vida.

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