Tyler Bremner confía en su madurez en el montículo
El prospecto de los Angelinos de Los Ángeles analiza su evolución desde sus días escolares en San Diego hasta su consolidación universitaria y posterior debut profesional

Tyler Bremner, prospecto de los Angelinos de Los Ángeles, lanzando durante una sesión de bullpen en el campamento primaveral de los Angelinos en Tempe Diablo, Arizona. (Foto: MLB Pipeline)
Por Oscar Lavigne / @osskartelito
Tyler Bremner, el pick 2 del pasado Draft de 2025, no ha podido empezar de mejor forma su carrera profesional con el equipo de Clase-A Avanzada de los Angelinos de Los Ángeles. Drafteado desde UC Santa Barbara, el pitcher diestro oriundo de San Diego ha pasado de ser un chaval poco conocido cuando fue reclutado desde Scripps Ranch High School, a ser uno de los nombres de futuro en el beisbol profesional.
¿Qué puedes contarme sobre cuándo y por qué empezaste a jugar al béisbol?
Empecé a jugar al béisbol cuando tenía unos seis años. Empecé más por el aspecto social. Estuvieron en el mismo equipo de travel ball durante unos nueve años desde que empecé, y esos eran mis chicos. Disfrutaba mucho esa parte, jugar en equipo y conocer a esos chicos fue lo que realmente me hizo engancharme al deporte. Siento que no me lo tomé realmente en serio hasta mi último o penúltimo año de instituto. Antes de eso era más algo por diversión. Nunca jugaba pensando realmente en la intención de llegar a jugar profesionalmente. Cuando era más pequeño, era más por mantenerme activo, competitivo y pasarlo bien con la gente que me rodeaba, pero al final resultó que era bastante bueno, así que seguí con ello. Y sí, creo que di un gran salto en la universidad para intentar convertirlo en una carrera y tomármelo de una manera más competitiva para llegar a donde estoy ahora mismo.
¿Qué puedes contarme sobre tu experiencia en Scripps Ranch High School, tanto como jugador como estudiante?
La disfruté mucho. Me encanta San Diego en general, así que me encantó crecer allí y estar en esa zona. Sigo hablando con muchos de los chicos de ese instituto, incluso con gente que ya no juega al béisbol. Son algunos de mis amigos más cercanos y personas con las que crecí. Así que disfruté mucho la experiencia allí. El béisbol fue divertido. Pude jugar varsity los cuatro años, así que fue genial jugar con chicos mayores y luego acabar liderando ese pitching staff yo solo en mi último año. Así que sí, sinceramente, todo fueron cosas positivas. Disfruté mucho mi etapa allí.
¿Tenías alguna otra oferta universitaria o UC Santa Barbara era la única opción?
Sí, tenía algunas más. Tenía una oferta de Fullerton, creo que también tenía una oferta de SDSU y de otras universidades de San Diego. Estaba hablando con varias. Me comprometí bastante pronto, me comprometí con Santa Barbara antes de empezar mi segundo año de instituto. Simplemente sentí que era el lugar adecuado para mí. Me gustaba el entrenador, me gustaba el desarrollo de pitchers allí. Tenían un buen historial. Era una buena ubicación. Sentía que no estaba al lado de casa, pero tampoco al otro lado del país. Sentía que cumplía todos los requisitos: una universidad competitiva en béisbol, competitiva académicamente y con una buena ubicación, muy buen ambiente alrededor. Así que sentí que no quería dejar escapar la oportunidad. En ese momento no era un prospecto especialmente cotizado, así que sentí que era un sitio perfecto para mí. No quería que la oportunidad se me escapara de las manos esperando demasiado.
¿Cómo trabaja el «pitching staff» de UC Santa Barbara para convertir a jugadores poco valorados en elecciones altas del Draft?
Bueno, primero creo que todo empieza con el reclutamiento. Creo que son muy buenos encontrando jugadores como yo, Flora y otros jugadores que ya son muy talentosos cuando llegan allí, en términos de lo que pueden hacer con una pelota de béisbol y el tipo de control que tenemos lanzando strikes en general. Pienso que lo principal que el coach Checketts busca en pitchers jóvenes es la capacidad de lanzar strikes y tener ese instinto. Creo que no recluta muchos pitchers que llegan al campus lanzando a 95 mph pero dando cinco walks por salida. Prefiere un diestro delgado que lance entre 88 y 89 mph y pueda lanzar por toda la zona, porque esos chicos van a desarrollarse y, cuando ganen peso y tamaño, sus pitches van a mejorar a medida que crezcan. La mayoría de los chicos que reclutas tienen 15 o 16 años y todavía tienen muchísimo margen de crecimiento hasta convertirse en juniors en la universidad. Es un salto enorme. Así que creo que ahí es donde empieza todo.
Creo que, una vez llegan allí, Checketts hace un trabajo muy bueno construyendo rutinas para los jugadores. Es una persona muy orientada a los detalles y realmente sabe crear buenas rutinas para la gente. Te deja muy preparado con un programa de lanzamientos, con el trabajo de gimnasio, con la alimentación, y empieza a enseñarte lo que significa realmente tomarse el béisbol en serio. Creo que mucha gente, incluido yo mismo, llega desde el instituto siendo bastante talentosa y sin preocuparse demasiado por el béisbol. Simplemente han sido bendecidos con talento y han seguido adelante con eso. Pero creo que él te enseña las cosas que puedes controlar y cómo mejorar a través de las repeticiones con el paso del tiempo. Vas acumulando días, acumulando sesiones de lanzamiento, acumulando días de gimnasio, y un par de años después te das cuenta de que eres una persona completamente distinta, un pitcher nuevo.
También creo que gran parte de mi éxito en UCSB se debe a los pitchers que tenía alrededor, es un staff muy competitivo. En mi segundo año lancé realmente bien, fue mi mejor temporada estadísticamente en la universidad. Fui el titular de los domingos durante todo el año, lanzaba a mid-90s con tres buenos pitches, tenía un ERA por debajo de 2.00 y más de 100 strikeouts. Y aun así había dos pitchers en el staff por delante de mí. Así que creo que competir con esos starters durante el otoño fue enorme. Competir con la gente que tienes alrededor e intentar ser mejor que los que tienes al lado hace que todos suban de nivel.
¿Cómo describirías la forma en la que has construido tu arsenal desde que terminaste el instituto hasta ahora?
Siempre he sido un pitcher que lanza strikes. Es algo para lo que siempre he tenido bastante facilidad natural, y siempre he tenido buena pronación. El changeup siempre ha sido mi mejor pitch. Creo que cuando llegas a la universidad, especialmente a un sitio como Santa Barbara, se te abren muchísimas puertas sobre cómo mejorar como pitcher, y eso era algo de lo que yo no sabía nada en el instituto. Básicamente solo lanzaba, intentando tirar fuerte y ponchar bateadores.
Creo que las métricas son una puerta enorme que se abre cuando empiezas a conocerlas y entiendes qué significan, cómo se están moviendo realmente tus pitches y cómo afectan a los bateadores. Todo eso es importantísimo. Puedes hacer ajustes en cada bullpen simplemente teniendo el TrackMan ahí y viendo qué estás buscando y qué no funciona, porque hay niveles dentro de todo esto. Entiendo que algunas personas piensan que hay jugadores que dependen demasiado del TrackMan y que eso les hace perder el enfoque del pitching real. Creo que, para ciertos jugadores, eso tiene sentido. Los jugadores que tienen stuff increíble pero no encuentran la zona no deberían preocuparse demasiado por sus números y tendrían que centrarse más en lanzar strikes.
En mi caso era diferente, porque los strikes ya los tenía. Yo quería ver qué estaba haciendo realmente mi stuff e intentar mejorar todos mis pitches. Creo que buscar más verticalidad con mi fastball fue algo muy importante para mí durante toda la universidad, porque tengo algo de sink natural. A veces mi brazo llega un poco tarde y acababa permitiendo contacto cuando intentaba lanzar four-seams arriba en la zona y la pelota terminaba hundiéndose dentro de la zona. Así que descubrir cómo conseguir que subiese de manera consistente fue enorme para mí.
Trabajar el slider era algo que sentía que estaba haciendo constantemente porque Checketts insistence mucho en eso. Él sabía que ya tenía buen instinto para los otros pitches, pero quería que desarrollara un slider. Así que siento que tengo un arsenal parecido al que tenía en el instituto. La diferencia es que ahora soy más mayor, más maduro, sé más sobre pitching, sé más sobre los bateadores, mi cuerpo es más fuerte, así que obviamente todo ha mejorado muchísimo, pero creo que la base de mis pitches sigue siendo bastante similar.
¿Cuál dirías que es la principal diferencia que has notado entre jugar en Santa Barbara y hacerlo ahora mismo en Clase-A Avanzada?
Buena pregunta. Diría dos cosas. La primera, el calendario. Obviamente es muchísimo más béisbol, ahora es literalmente toda tu vida. Cuando estás en la universidad tienes que equilibrar dos cosas: los estudios y el béisbol. Sientes que no estás completamente centrado en el béisbol, estás preocupado por las notas y por otras cosas típicas de los estudiantes universitarios. Ahora, aquí en Tri-City, entras en la rutina del béisbol. Estás en el campo prácticamente todos los días desde las dos de la tarde hasta las diez y media de la noche, o de una a diez y media. Y sí, es muchísimo más béisbol y muchísimo más enfoque en el béisbol, lo cual creo que es bueno.
Y seré el primero en decir que me encanta no tener que preocuparme por los estudios. Odiaba esa parte. Poder poner todos los huevos en la cesta del béisbol es increíble, disfruto mucho eso.
También diría que es más difícil por los bateadores. Parecen más maduros, más pacientes. Al final, aquí están los mejores bateadores de la universidad. No vas a tener demasiados turnos fáciles en los que simplemente estés dominando y todo salga solo. Tienes que estar mentalmente presente y competir mentalmente durante toda tu salida, porque si no los bateadores van a aprovecharlo y empezarás a permitir carreras muy rápido. Así que diría que el nivel de concentración mental necesario es diferente.
¿Cómo describirías tu experiencia general en UC Santa Barbara, tanto en la parte académica como en la vida allí?
Me encantó, sinceramente. Volví allí la pasada off-season y probablemente vuelva la próxima off-season durante un tiempo. La ubicación era increíble. La gente era increíble. Esa es la razón por la que me quedé allí todo el tiempo, la gente. Es algo que también estoy notando en el béisbol profesional. Realmente puedes estar en cualquier sitio, todo depende de la gente que tengas alrededor, y puedes pasarlo genial en medio de la nada.
Disfruté muchísimo la experiencia. Obviamente tuve algunos altibajos en mi vida personal y momentos en los que estaba realmente pasando por dificultades, pero sentí que nada de eso tenía que ver con la universidad. Sentí que los entrenadores, sinceramente desde el primer día que llegué, me dieron todas las oportunidades del mundo para convertirme en el jugador principal allí, y creo que ellos querían eso para mí. Siento que aproveché esa oportunidad.
Así que sentí muchísimo apoyo por parte de los entrenadores y conocí a mucha buena gente con la que todavía sigo en contacto constantemente. Tuve una gran carrera universitaria. A veces pienso que, por edad, ahora mismo debería estar en mi último año de universidad, y eso fastidia un poco, porque lo pasé genial allí y da pena irte antes de tiempo. Pero hay que seguir adelante y continuar con el béisbol.
¿Qué puedes contarme sobre tu excompañero Jackson Flora, tanto como jugador como persona, de cara al Draft de 2026?
No quiero ensalzarle hablando de él, porque sé que si ve esto va a decir: “Joder, ha dicho todo eso sobre mí”. Pero creo que tiene un brazo increíblemente talentoso, eléctrico. Siempre he pensado que quizá sea un poco más pequeño que Misiorowski, pero siento que tiene ese tipo de brazo. Es eléctrico, la pelota le sale volando de la mano. Llegó el primer día de nuestro primer outing del otoño en segundo año y estaba launching entre 98 y 100 mph. Era como: “Hace que parezca que yo lanzo lento”.
Y parece que ha conseguido desarrollar un kick change, que creo que era el mayor problema que tenía, porque básicamente solo tenía un sweeper y un heater. Algunos equipos simplemente se centraban en atacar la fastball y decían: “Ignora el slider, vamos a ir a por la fastball porque podemos hacerlo”. Ahora que está lanzando cuatro pitches… buena suerte.
Es un tío competitivo y con un talento enorme en el brazo. No creo que haya nadie en college que deba salir elegido antes que él. Va a tener una gran carrera. Solo hay que seguir viendo cómo evoluciona, pero va a tener una gran carrera en la MLB.
¿Esperabas en algún momento, desde que terminaste la universidad hasta el Draft, poder salir seleccionado con el segundo pick global?
No, sinceramente no sabía ni que existiera esa posibilidad hasta unos 30 minutos antes del Draft. Obviamente hablaba mucho con mi agente sobre lo que él creía que iba a pasar o lo que escuchaba, aunque realmente nadie sabe nada. Pero creo que más o menos teníamos asumido que iba a salir entre el principio y la mitad de la primera ronda. Él pensaba que lo más pronto que podía salir era tercero y que, después de eso, probablemente el siguiente rango más alto sería el pick 11.
Así que fue una gran sorpresa. Pero salió mejor de lo que esperaba, ¿sabes? Fue un día increíble. Simplemente estaba muy agradecido de que confiaran en mí y ahora intento aprovechar la oportunidad. Y sí, salió perfecto.
¿Cuándo fue la primera vez que hablaste con los Angelinos, cómo fue esa conversación y de qué hablaron?
Sí, fui al partido de los Angels contra los Nationals unas dos semanas antes del Draft. No me reuní con ellos en el Combine, así que creo que simplemente querían conocerme un poco. Me reuní con Perry (General Manager de los Angles) y tuvimos una buena conversación. Sentí que simplemente estábamos conociéndonos. Él intentaba conocerme como jugador. Me quedé a ver el partido y básicamente fue eso.
No le di demasiada importancia. Pensé que quizá solo querían crear esa conexión, conocerme como una posible opción o algo así. Nunca sabes realmente. Y además siempre es una buena oportunidad para crear relaciones de cara al futuro. Nunca sabes qué puede pasar con traspasos u otras cosas. Así que sentí que fue una buena conversación. No esperaba que fueran a elegirme por eso ni nada parecido, pero esa fue la primera vez que me reuní con ellos y también la única antes del Draft.
¿Cómo fue el momento en el que recibiste la llamada del equipo y cómo reaccionaron tu familia y tus amigos?
Obviamente fue increíble. Siento que realmente no me lo creía. Recuerdo que pusieron esa pequeña campana que suena en el Draft cuando el comisionado va a anunciar el pick, y sentía que iba a decir otro nombre. Pensaba, “No hay manera de que vaya a decir mi nombre ahora mismo”, aunque literalmente acababa de confirmármelo por teléfono diciendo que iba a salir ahí. Así que sentía que necesitaba escucharle decirlo para que fuera real.
Y cuando lo dijo, me quedé en shock. Estaba muy feliz. Creo que todo el mundo en la sala también estaba en shock. Tenía muchos amigos y familiares en la fiesta del Draft, y sentía que todos estaban igual de sorprendidos porque yo ya les había contado más o menos lo que pensaba que iba a pasar. Así que todos estaban un poco impactados de que acabara saliendo así.
Pero creo que todos estábamos felices de que no tuviera que esperar, como esos jugadores que pasan por fiestas del Draft mientras van cayendo puestos y el ambiente se vuelve incómodo y todo el mundo empieza a preguntarse qué está pasando. Yo tuve completamente la experiencia opuesta, y fue increíble.
¿Cómo fue la llegada a Arizona, el primer contacto con el «staff» y qué plan te presentaron?
Sí, principalmente era intentar conocer a todo el mundo. Aprender los nombres de todos, conocer a los entrenadores, aprender sobre el juego y sobre lo que quieren desde el punto de vista del pitching. Fue muchísimo aprendizaje e intentar entender cómo funciona el béisbol profesional.
No sentí que estuvieran dándome un trato especial ni nada parecido. Era simplemente uno más del grupo, y sinceramente así es como quería que fuera. Después me tomé el resto de la temporada libre y no lancé ninguna entrada. Luego llegó la off-season, volví para el Spring Training y pude vivir la experiencia del big league camp, que me pareció increíble. Poder conocer a todos esos jugadores y ver cómo trabajan. Después me enviaron aquí.
Así que básicamente fue mucho conocer gente e intentar aprender cómo funciona el programa. Es como empezar completamente de cero. Es como cambiarte de universidad, nuevos entrenadores, nueva gente, todo nuevo. Puedes imaginar cómo es. Es como llegar al primer día en un trabajo nuevo. Al principio intimida un poco, pero luego empiezas a aparecer cada día, pasas por las mismas rutinas con toda esa gente y acabas haciendo nuevos amigos y nuevas conexiones. La verdad es que lo estoy disfrutando mucho.
¿Cómo te describirías como jugador de béisbol?
Siento que me gusta cambiar un poco el chip cuando estoy ahí fuera y ser mucho más competitivo de lo que soy normalmente como persona. Creo que, en general, no soy una persona especialmente cabezota ni conflictiva en las interacciones normales del día a día. Pero cuando estoy en el campo tienes que intentar hacerlo personal. Tienes que intentar competir, intentar enfadarte con el otro equipo, aunque después del partido vayas a chocar la mano con ellos y decirles, “Buen swing” o lo que sea. Tienes que entrar en esa mentalidad de que estás yendo a la guerra, porque si no la gente te pasa por encima.
Y me encanta esa parte del béisbol. Me encanta ser alguien distinto cuando estoy ahí fuera. Creo que es muy divertido. Por eso me encanta ser pitcher. Es como una o dos horas de competitividad y concentración absolutas, y luego cuando acabas puedes volver a desconectar.
Me gusta decir que soy un lanzador strike, alguien con buen control, que no va a regalar walks, que va a competir contra los bateadores dentro de la zona y que va a ser agresivo con buenos pitcheos. Ese es mi planteamiento cuando salgo al campo, hacer que sea el rival quien te gane.
Las únicas veces que realmente me enfado después de un partido es si doy walks y esos walks acaban convirtiéndose en carreras. Eso se siente como regalos que les estás dando. Pero estamos en el béisbol profesional y aquí hay buenos bateadores. Si lanzo mis mejores pitcheos competitivo dentro de la zona y aun así conectan algunos hits y me hacen un par de carreras, voy a dormir perfectamente tranquilo sabiendo que competí. Así que esa es la mentalidad principal con la que salgo: competir dentro de la zona, no tener miedo a ningún bateador, lanzar tus mejores pitcheos y confiar en que la mayoría de las veces las cosas van a salir bien.
Novena entrada, lanzando un no-hitter, dos outs y cuenta de 3-2: ¿Qué pitch le lanzarías a un bateador derecho?
Es una pregunta muy circunstancial. Depende del bateador, de cómo estén funcionando tus pitcheos ese día… Pero creo que, idealmente, si tengo un no-hitter con dos outs, voy claramente a buscar el strikeout. No quieres acabarlo con un flyball, quieres terminarlo con un ponche.
Probablemente lanzaría una fastball arriba en la zona, tirándola lo más fuerte posible, o un changeup abajo y adentro esperando que vea fastball al salir de la mano y se precipite. Pero también es diferente si es un no-hitter o un juego perfecto. Si fuera un juego perfecto, realmente intentarías lanzar dentro de la zona. Pero si es un no-hitter, puedes tirar prácticamente cualquier cosa y esperar que haga swing y falle, porque si le das un walk no pasa nada. No arruinas nada realmente.
Así que diría, no lances nada por el medio. Lanza tu mejor pitcheo arriba o abajo de la zona y acepta el resultado. Busca el ponche. Nunca he lanzado un no-hitter, pero sería increíble.
¿Qué es más satisfactorio, un ponche cantado sin swing o un ponche con swing?
Buena pregunta. Definitivamente depende del pitch. Creo que un ponhe con swing es increíble porque es como, “Te acabo de ganar con ese lanzamiento”. No estabas preparado para eso.
Pero un ponche mirando, dependiendo del lanzamiento, puede ser igual de satisfactorio, porque significa que le engañaste desde la salida de la mano. Él vio la pelota como si fuera bola y tú la hiciste entrar en la zona. Especialmente cuando lanzas un backdoor changeup y el bateador piensa, “Eso está fuera”, y luego vuelve hacia el plate.
O también, aunque yo no soy muy bueno con esto porque realmente no tengo un sweeper grande, cuando algunos pitchers lanzan un sweeper que hace doblarse al bateador y acaba entrando por el medio… eso tiene que ser uno de los pitches más satisfactorios que existen.
Pero creo que el pitch más satisfactorio es definitivamente una fastball arriba en la zona que simplemente les pasa por encima. Es como, “Mi mejor arma contra la tuya, y te gané”.
Aparte del béisbol, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre ahora en Tri-City?
Me gusta el golf. Aquí juego bastante al golf y también toco la guitarra. Diría que son probablemente las dos cosas a las que dedico más tiempo. También videojuegos. He estado jugando bastante a videojuegos aquí.
También me gusta hacer senderismo. No voy muchísimo, pero intento salir al menos un par de veces al mes. Creo que salir a dar un paseo por la mañana o jugar una ronda de golf por la mañana es muy bueno mentalmente. Estar al aire libre, tomar algo de sol y respirar aire fresco es muy bueno para la cabeza, comparado con levantarte y entrar en la rutina de ir al campo y volver a casa constantemente. Eso puede hacerse bastante monótono. Así que creo que salir al menos una o dos veces por semana y hacer alguna de esas cosas es muy bueno para ti.
¿Cuál es tu «walk-up song»?
Ahora mismo tengo “By Design”, de Kid Cudi. Creo que es una gran canción. También me gusta poner a veces “Don’t Stop Believin’”, de Journey. Esa es más una canción personal para mí, porque era la canción favorita de mi madre. Así que me gusta usarla en algunos partidos concretos. Pero ahora mismo la principal es “By Design”, de Kid Cudi.
¿Cuál es tu recuerdo favorito relacionado con el béisbol?
Buena pregunta. Creo que algo muy especial fue mi segundo año en la universidad, cuando ganamos todos los partidos en casa. Me pareció increíble. Acabamos 25-0 jugando como locales y terminamos ganando la liga en casa.
Además, ese año ocurrieron algunas cosas personales bastante duras, especialmente para mi head coach. Su padre falleció durante uno de nuestros partidos, en las gradas. Fue algo muy traumático para todo el mundo.
Pero creo que ganar todos los partidos en casa después de aquello y acabar ganando la liga fue algo realmente especial y difícil de explicar. Son de esas situaciones en las que el béisbol conecta de verdad con lo que alguien está viviendo emocionalmente. Sentí que fue un momento muy importante para todo el equipo y para el entrenador compartir algo así juntos.
Desde empezar jugando simplemente por diversión hasta ser profesional, ¿qué significa el béisbol para ti?
Bueno, ahora mismo es mi trabajo. Y va a determinar mi futuro. Por mucho que no quiera ponerme esa presión encima, esa es la realidad. Creo que la mentalidad que intento tener con este deporte es pensar que todo va a ir bien pase lo que pase. Obviamente quiero ser miembro del Hall of Fame, quiero ganar un Cy Young y conseguir todas esas cosas. Pero creo que sería injusto conmigo mismo ponerme ese nivel de presión y esas expectativas.
Voy a hacer todo lo posible para llegar ahí, pero también entendiendo que hay muchísimo valor en esta vida fuera del béisbol. Intento reforzar la idea de que el béisbol es algo que hago, no quién soy. Creo que eso me ha ayudado mucho a quitarme parte de la presión de los resultados, de subir niveles en el sistema, de cuándo voy a debutar, cuándo voy a firmar un gran contrato o cuándo voy a ganar dinero que cambie la vida de mi familia y de mi futura familia. Todo eso es demasiado peso para ponértelo encima siendo tan joven y estando apenas empezando en el deporte profesional.
Creo que realmente tienes que ir día a día. Centrarte en las relaciones personales, centrarte en las cosas fuera del béisbol que te hacen feliz y luego poner todo tu esfuerzo en lanzar y mejorar como pitcher. Pero al final del día tienes que aceptar los resultados, sean buenos o malos, y no puedes poner todo tu valor personal en este deporte, porque te volverías loco.
El béisbol tiene muchísimos altibajos. Vas a tener grandes salidas y entonces estarás feliz, y luego tendrás malas salidas y estarás triste. No puedes permitir que todo tu estado de ánimo dependa de cómo te esté yendo en el deporte. Realmente es algo que haces, no quién eres.
Así que creo que es muy importante mantener esa mentalidad. De verdad ayuda muchísimo.
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