Ethan Wachsmann valora sus opciones de ir al draft

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El cotizado lanzador diestro de Grandview High School sopesa sus opciones de cara al Draft de 2026

Ethan Wachsmann, de Grandview High School, lanzando en un partido de béisbol escolar. (Foto: Grandview High School)

Ethan Wachsmann, de Grandview High School, lanzando en un partido de béisbol escolar. (Foto: Grandview High School)

Por Oscar Lavigne / @osskartelito

Ethan Wachsmann, pitcher diestro de Centennial, Colorado, se postula para ser uno de los jugadores elegidos en las rondas altas del próximo Draft de 2026. Ethan se ha consolidado como el ace de Grandview High School, y el mejor jugador de esta clase en Colorado. Comprometido con Wake Forest, Ethan deberá decidir su camino en los próximos meses.

Antes de nada, felicidades por la gran temporada que estás firmando. ¿Cómo te encuentras, qué tal las clases y cómo estás viviendo este año?

Está siendo increíble. Ha sido una experiencia muy divertida. Estoy muy agradecido por la oportunidad de jugar en mi equipo y de rendir al nivel al que estoy rindiendo. Las clases van genial. Voy día a día. Me lo estoy pasando muy bien, la verdad.

Hablemos de tus comienzos en el béisbol. ¿Por qué empezaste a jugar?

Empecé más o menos en sexto grado, así que empecé un poco más tarde comparado con los demás.

Tienes un hermano mayor que juega en Creighton. ¿Cómo te ayudó entrenar con él a convertirte en el jugador que eres hoy?

Me ha ayudado muchísimo. Siempre le veía mientras crecía. Era un jugador de béisbol muy bueno, y todavía lo es. Juega en Creighton, en Omaha. Es outfielder, pero nunca tuvimos exactamente la misma posición. Aun así, siempre entrenaba con él y entrenaba como él. Hacíamos pesas juntos, me enseñaba a comer bien y a hacerme más fuerte. Me ha ayudado muchísimo. Viéndole crecer, intentaba modelar mi juego a partir del suyo.

Eres un pitcher diestro que roza las tres cifras, pero ¿jugaste en alguna otra posición antes de enfocarte por completo en el montículo?

Empecé a lanzar más o menos en octavo grado, quizá. Antes de eso era outfielder o third baseman al principio.

¿Cómo describirías tu experiencia, tanto en lo deportivo como en lo académico, en Grandview High School?

Ha sido increíble. Los entrenadores no han hecho más que ayudarme. Estoy muy agradecido de tenerlos. Creo que nuestro pitching coach es probablemente el mejor pitching coach con el que he trabajado en toda mi vida. Estoy con él durante todo el año porque también es mi pitching coach del equipo de club. Eso ayuda muchísimo. Y luego nuestro head coach, por supuesto, también ayuda mucho, igual que los asistentes y todo eso. Grandview ha sido definitivamente la decisión correcta para mí.

Colorado no tiene fama de ser un entorno amigable para los lanzadores. ¿Cómo es para ti lanzar a esa altitud?

Realmente no noté diferencia hasta que fui fuera del estado, más o menos en mi segundo año. Ahí sí noté la diferencia en el movimiento de mis pitches, el spin y todo eso, porque nunca había sabido que hubiese diferencia, ya que he lanzado aquí toda mi vida. Con el cambio de condiciones, cuando fui al sur, o a sitios donde hay humedad, mis lanzamientos se movían mucho más y mis pitches eran mucho mejores, sin duda. Pero como crecí lanzando aquí, realmente no noto demasiado la diferencia. No creo que sea enorme, pero sí se siente.

Fastball, changeup, slurve y cutter. ¿Cómo defines tu repertorio actual y el agarre que utilizas para cada uno?

Lanzo un four-seamer. Lo agarro con los dedos bastante juntos. Intento darle backspin para conseguir buen ride. Hace poco cambié a un kick changeup, así que levanto un poco el dedo corazón sobre la costura. Eso me permite empujarlo al soltarlo. Me ha ayudado muchísimo este año, ha sido muy bueno. Y luego el cutter también es nuevo. Lo aprendí esta offseason y básicamente lo agarro intentando lanzarlo bastante fuerte. Y luego mi curveball tiene el mismo agarre, pero levanto un poco el dedo índice y me pongo encima de la bola.

¿Cómo es el proceso de añadir un pitcheo nuevo en high school y de qué herramientas tecnológicas dispones para apoyarte?

Sí, las tenemos. Tengo la suerte de que mi pitching coach tiene una instalación y allí tenemos un TrackMan. También tenemos unas pelotas especiales que hizo uno de mis entrenadores, donde un lado pesa más que el otro. Así puedes notar la rotación saliendo de los dedos y te da muy buen feedback sobre si estás generando buena rotación o no. Trabajar con todo eso durante la offseason ayuda muchísimo, sin duda. Y sí, estoy muy agradecido de tener acceso a toda esa tecnología.

Estás comprometido con Wake Forest, una universidad referente en desarrollo de pitcheo. ¿Cuándo comenzó ese interés y qué te hizo elegir ese programa?

Empecé a recibir interés al comienzo de mi junior year. Fui a los PBR Futures Games, que fueron en julio antes de mi junior year, y me fue bastante bien. Cuando se abrió el periodo de recruiting ese año, se pusieron en contacto conmigo ensegubeisbol. Desde el principio supe que era mi primera opción, sin duda. Sabía que habían desarrollado muchos pitchers muy buenos antes y que trabajaban muy bien con toda la tecnología. Luego fui de visita allí y me encantaron todos los entrenadores, los jugadores también eran muy amables. Además, me gustó mucho North Carolina, el ambiente era increíble. Supe que era el lugar adecuado para mí.

Foto: Grandview High School

¿Cómo asimilas la idea de mudarte tan lejos de casa y de tu familia siendo todavía tan joven?

La verdad es que tengo muchas ganas de mudarme. Pero hay cosas que voy a echar muchísimo de menos. Mi madre cocina comida casera prácticamente todas las noches, así que voy a echar eso de menos. También voy a echar de menos hablar con mi familia. Va a ser un cambio grande, pero al final tengo que hacerlo tarde o temprano si quiero convertirme en un adulto exitoso. Sé que tengo que hacerlo. Pero sí, voy a echar muchísimo de menos a mi familia.

¿En qué momento te diste cuenta de que el béisbol universitario era una realidad y que el Draft de la MLB también era una opción real?

Supe que podía jugar béisbol universitario probablemente en freshman year. Lanzaba a 80 mph, pero no era muy grande físicamente, y sabía que iba a crecer porque mi hermano era bastante grande. Además, se me daba bastante bien lanzar, no era malo. Así que sabía que tenía futuro si seguía trabajando, sin duda. Pero no pensé que pudiera ser drafteado hasta probablemente mi junior year, más o menos al mismo tiempo en el que empecé a recibir interés universitario. Ahí fue cuando me di cuenta de que realmente podía convertir esto en algo profesional también.

Con el Draft a la vuelta de la esquina, ¿hacia dónde se inclina la balanza ahora mismo entre el profesionalismo y la universidad?

Estoy bastante en medio, la verdad. Intento no pensar demasiado en eso durante la temporada. Solo intento centrarme en la spring season e intentar ganar un campeonato estatal. Voy día a día. Hay días en los que siento más ganas de ir a la universidad y otros en los que quizá me apetece más hacerme profesional. No lo sé todavía. No creo que me incline claramente hacia un lado aún, pero sé que con el tiempo acabaré pensándolo lo suficiente y tendré claro cuál será mi decisión. Pero ahora mismo simplemente intento ir día a día.

Lanzar a casi 100 mph a tu edad es impresionante. ¿Cuál ha sido el secreto para generar esa velocidad reduciendo el estrés en el brazo?

Creo que simplemente siendo constante con mi rutina. Llevo haciendo pesas, movilidad, el cuidado de mi brazo y comiendo bien desde octavo grado, desde que empecé a tomarme el béisbol en serio. Creo que el tiempo acumulado me ha ayudado muchísimo. No creo que ganar velocidad sea algo súper complicado, pero sí creo que es muy difícil. Es sencillo en el sentido de que, para lanzar fuerte, necesitas hacerte grande, rápido y fuerte. Eso no es fácil de conseguir, pero el concepto sí es simple. Yo simplemente lo hice de forma constante durante años y al final empezó a funcionar.

¿Existe algún lanzador, ya sea del pasado o del presente, en el que te fijes o con el que encuentres similitudes?

No realmente. Me preguntan eso mucho. Intento modelar mi juego a partir de mí mismo. No siento que quiera parecerme a nadie. Intento hacer lo mío, y creo que eso me ha ayudado mucho.

¿Quién es tu jugador favorito de todos los tiempos?

Probablemente Shohei Ohtani, simplemente porque lo que hace es increíble. Además, yo todavía bateo en high school, así que también me gusta batear. Así que sí, definitivamente Shohei.

Dado que todavía consumes turnos al bate en high school, ¿consideras que tu faceta de pitcher te otorga una ventaja competitiva en la caja de bateo?

Diría que lanzar me ayuda hasta cierto punto. Creo que me ayuda a saber qué pitch puede venir, porque como pitcher pienso, “¿Qué lanzarían en esta situación?”. Entonces quizá espero ese lanzamiento. Creo que eso sí me ayuda bastante.

¿Qué actividades o pasatiempos te ayudan a desconectar por completo de las exigencias del montículo?

Me gusta mucho pasar tiempo con mis amigos. Nos gusta jugar fuera y hacer cosas así. Juego mucho al baloncesto con ellos, sobre todo fuera de temporada. Durante esta temporada no he podido mucho, pero en la offseason jugamos bastante. También jugamos pickleball y cosas así. Luego juego videojuegos de vez en cuando. Me gusta dibujar y me gusta leer. Leo bastante.

¿Cuál es tu «walk-up song»?

Se llama “Money Longer”, de Lil Uzi Vert. Empieza con una especie de base EDM durante unos segundos y luego se corta.

Llevas el dorsal número nueve en la espalda. ¿Tiene un trasfondo especial o es pura preferencia estética?

Sí, para mí tiene algo especial. Mi hermano siempre llevaba el seis cuando éramos pequeños y, como intentaba modelar mi juego a partir del suyo, yo también llevaba el seis. Pero el año pasado uno de los seniors de Grandview cogió el número seis. Entonces pensé, “¿Qué es lo más parecido al seis?”. El nueve es básicamente un seis al revés. Empecé a usar el nueve y la verdad es que me gustó mucho. Creo que representa un poco mi relación con mi hermano: somos opuestos. Jugamos posiciones diferentes y creo que nuestros estilos de juego también son distintos. Él es el seis y yo el nueve. No sé, me gusta cómo suena.

Para terminar, después de todo el camino recorrido, ¿qué significa el béisbol en tu vida?

Para mí significa muchísimo. Significa mucho para mi familia. Han sacrificado muchísimo tiempo para que pudiera jugar a este deporte y divertirme cuando era niño. Lo mismo con mi hermano. Al final todo vuelve a la familia. Juego a este deporte por mi hermano, sin duda, por todo lo que me enseñó mientras crecía. Y juego a este deporte por Dios. Quiero glorificar a Dios. No creo que todo el mundo pueda lanzar a 100 mph, y tuve la suerte de recibir ese talento. Así que voy a intentar mostrar mis habilidades lo mejor que pueda. Y también juego porque es divertido. Es un juego de niños y no hay nada que disfrute más que jugar al béisbol. Esa sensación infantil de simplemente divertirte y disfrutar cada partido es la razón por la que juego, sin duda.

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