Ethan Salas: «He madurado un poco más»

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El receptor venezolano ha trabajado su cuerpo y su mente para mejorar en el terreno y recuperar su estatus como prospecto

Domingo, 12 de julio de 2026: Ethan Salas, de las Futuras Estrellas de la Liga Nacional, hace gestos después de conectar sencillo en la parte baja de la segunda entrada durante el Juego de las Futuras Estrellas en el Citizens Bank Park de Philadelphia, Pennsylvania. (Foto: Chris Szagola/AP)

Domingo, 12 de julio de 2026: Ethan Salas, de las Futuras Estrellas de la Liga Nacional, hace gestos después de conectar sencillo en la parte baja de la segunda entrada durante el Juego de las Futuras Estrellas en el Citizens Bank Park de Philadelphia, Pennsylvania. (Foto: Chris Szagola/AP)

Jesús David Castellano / @_JDCastellano

Después de un año marginado debido a las lesiones, Ethan Salas ha repuntado de tal forma en Ligas Menores que ha vuelto a aparecer en las listas de mejores prospectos del béisbol. Más recientemente, recibió la convocatoria a su segundo Juego de Futuras Estrellas del pasado domingo en Philadelphia, donde pegó un sencillo con una velocidad de salida de 104.4 mph en su único turno, en la victoria de la Liga Americana 6-1 sobre la Nacional.

«Este año ha sido muy bueno para mí. Estoy saludable y contento de estar aquí en Philadelphia», explicó Ethan Salas. «Me he sentido muy bien, todo me está saliendo bien en el plato y en la receptoría».

En 63 juegos en lo que va de temporada con Doble-A San Antonio, la promesa de los Padres de San Diego ostenta una línea con el madero de .284/.353/.422/.776 (de 232-66), con 11 dobles, siete vuelacercas, 36 carreras impulsadas y el mismo número de anotadas. Esos números, además de llevarlo a la «Ciudad del Amor Fraternal», lo han hecho pasar del cuarto lugar al tope del listado de mejores prospectos de la organización de San Diego.

Madurez, fortaleza y aprendizaje en el espejo

El joven nacido en Kissimmee, Florida, pero orgulloso de tener sangre venezolana, ha trabajado su mente y su físico para volver más fuerte y canalizar ese repunte.

«Tenía 17 años cuando estuve por primera vez aquí (en el Juego de Futuras Estrellas en 2023, en Texas). Ahora tengo 20, estoy más fuerte. He madurado un poco más, he jugado más pelota», detalló Salas. «Cada vez que llegamos al estadio aprendemos algo nuevo. Aprendo algo nuevo todos los días».

Aprender de los tropiezos es algo común en el modus vivendi de todo pelotero, pero con Ethan Salas fue más intenso; no solo por el tiempo lesionado, sino por el hecho de haber atravesado un bajón ofensivo durante el tiempo que estuvo en el terreno.

«Las lesiones son parte del juego. Y todo el tiempo que estuve fuera de pelota lo aproveché en el gimnasio. Mirándome en el espejo, hablando conmigo mismo y trabajando la mente. Todo eso son cosas que me saltaron ese tiempo. Siempre digo que todo pasa por una razón y me tenía que suceder para aprender».

Una herencia de receptores y apoyo familiar

Cabe destacar que Ethan Salas viene de una familia de peloteros: su abuelo, su tío (ambos de nombre José Gregorio) y su papá (José Antonio) jugaron a nivel de Ligas Menores, mientras que sus hermanos José Jr. y Andrew militan actualmente en las granjas de los Mellizos de Minnesota y Marlins de Miami, respectivamente.

Tanto su papá como su abuelo y su tío fueron receptores, como el joven Ethan, y por supuesto que fueron fundamentales en ese trabajo extraterreno.

«No fueron consejos específicamente. Yo en ese tiempo hablaba con mi papá casi todos los días, con mi hermano, con mi mamá. Mi día terminaba a las 12 p.m., así que tenía mucho tiempo descansando; hablaba mucho con ellos, con mis amigos, me miraba en el espejo y cada cosa que me faltaba la anotaba y ahora la pongo en juego».

A pesar de que es muy joven, ya Ethan tiene sobre el hombro varias presencias en el campamento primaveral de los Padres de San Diego, además de su estatus en las listas de prospectos. Sin embargo, él es consciente de que siempre hay cosas por aprender y para seguir desarrollando.

Tres banderas y un mensaje de aliento

Un detalle que no pasó desapercibido fue la bandera de Puerto Rico en sus spikes, a lo que el criollo confesó que su mamá y, obviamente, sus abuelos maternos son de la «Isla del Encanto». Esto quiere decir que el joven Ethan lleva con orgullo tres banderas: la de Venezuela por su familia paterna, la de Puerto Rico por parte de su madre y la de Estados Unidos por su país de nacimiento.

«Los tres países me corren por la sangre», se sinceró Ethan Salas, quien también juega para llevar satisfacción a Venezuela, sobre todo después de la tragedia que significó el doble terremoto del pasado 24 de junio que ha dejado miles de muertos y desaparecidos.

«Estoy aquí para enseñar lo mejor de mí y dar lo mejor de mí para Venezuela y para toda esa gente que está sufriendo ahorita en estos momentos difíciles. Estamos con ustedes y estamos orando por ustedes».

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