Luis Arráez asalta el liderato de bateo en las Grandes Ligas

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El yaracuyano firmó su 21.º juego de cuatro imparables desde 2022 para llevar su promedio a la cima del béisbol

Luis Arráez, de los Gigantes de San Francisco, batea durante un encuentro de la temporada 2026. (Foto: Francis Yatani Diamond/El Extrabase)

Luis Arráez, de los Gigantes de San Francisco, batea durante un encuentro de la temporada 2026. (Foto: Francis Yatani Diamond/El Extrabase)

Jesús David Castellano / @_JDCastellano

Saluden al nuevo líder bate de la Liga Nacional y de todo el béisbol: se trata de Luis Arráez, quien va en busca del cuarto título de promedio en su carrera.

Este miércoles, «La Regadera» se fue de 5-4 —su 21.º juego de cuatro hits desde 2022, la mayor cantidad en toda la MLB durante ese lapso— para elevar su average a .331 en la holgada victoria de los Gigantes de San Francisco 16-3 sobre los Cerveceros de Milwaukee, permitiéndole a su equipo llevarse dos de tres en la serie en Oracle Park. Además del cuarteto de inatrapables, anotó una carrera y empujó dos para llegar a 43 en la presente campaña.

Para colmo, robó su 10° base de la zafra, quedando a una de igualar su tope personal y registrando doble dígito por segundo año consecutivo.

Un valor ofensivo renovado

Ahora bien, al margen de seguir siendo el rey del contacto y la disciplina en la caja de bateo, Luis Arráez está reeditando sus mejores campañas a la ofensiva. Y es que, después de dos años consecutivos registrando un Batting Run Value negativo, este año se ubica en +11, lo que significa que con su madero está contribuyendo con 11 carreras más a la causa de su equipo.

Del mismo modo, está haciendo contacto sólido a una tasa del 5.5 % —la segunda más alta de su carrera— y está aprovechando al máximo las dimensiones del Oracle Park por el jardín derecho, registrando un 30.2 % de conexiones hacia su banda (incluyendo un 15.8 % por el aire, cifra que, si bien está por debajo del promedio general de MLB, representa uno de los registros más altos en su trayectoria).

Al mismo tiempo, está «matando» los pitcheos rápidos, un ajuste clave con respecto a la zafra anterior; pasó de un discreto promedio de .273 a un sobresaliente .351 en lo que va de año ante ese tipo de envíos.

Lo cierto es que cada año vemos a un bateador que no hace más que evolucionar, trabajando constantemente en su físico y en sus habilidades con el madero, dejando en claro que cualquier bajón en el pasado reciente no fue más que una leve anomalía en su brillante paso por el mejor béisbol del mundo.

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