José Alvarado: Una historia de fe, familia y béisbol
Más que agradecerle al béisbol, el zurdo zuliano le agradece a Dios por las oportunidades que tiene a diario

El venezolano José Alvarado, de los Phillies de Philadelphia, previo a un juego ante los Marlins de Miami en el loanDepot Park de Miami, Florida. (Foto: Francis Yatani Diamond/El Extrabase)
Miami, Fl.- Hay historias que comienzan mucho antes de que aparezcan las cámaras y los grabadores.
La de José Alvarado empezó en una cancha de baloncesto, en Caja Seca, estado Zulia, donde lanzaba imitando los movimientos de Dontrelle Willis, soñando con lanzar una pelota que todavía no sabía hasta dónde lo podía llevar.
Años después, aquel muchacho que no tuvo el camino tradicional hacia el béisbol organizado, se convirtió en grandeliga. Primero con los Rays de Tampa Bay y luego con los Filis de Filadelfia, donde se consolidó como relevista zurdo en uno de los equipos más tradicionales de las Mayores.
La carrera de un pelotero no sólo se mide en ponches, salvados o victorias. También se mide por la manera en que enfrenta las tormentas.
José Alvarado ha tenido momentos difíciles, altibajos, una suspensión por consumo de sustancia de ayuda y, claro, críticas. Por eso quise comenzar nuestro encuentro, hablando de ese camino recorrido: del muchacho que muchos subestimaron al hombre que hoy sigue demostrando que pertenece a este nivel.
- Bueno, Mari gracias por la entrevista, gracias por la oportunidad nuevamente. Yo creo que la rutina de hoy en día que yo tengo es porque cuando yo comencé esto, sabes, no tenía esa disciplina. Como esos chamos jóvenes que hoy en día los padres los llevan a una academia. No teníamos los recursos y lo mío era la calle. Hoy en día yo soy quien soy por mí mismo. Yo creo que las metas se las pone uno mismo, lo que uno quiere ser depende de uno mismo.
Se lo decía anoche a Félix (Olivo, su agente), a veces pienso en toda esa gente que me subestimaba, que me decía que yo no lo iba a lograr, que yo era un loco. ¡Y mire todo lo que hoy en día se ha logrado, donde estoy!
Por eso que me cuido, en momento de rabia, cómo le voy a hablar a una persona, para que esa persona no se sienta humillada.
Y de verdad es que, con todo la que he pasado… cuando vi lo de mi hijo, lo delicado, le dije a mi mamá “si pasa lo que no quiero que pase. No voy a seguir. No sé qué va a hacer en mi vida.”
De verdad que pasé un año muy difícil el año pasado y nuevamente digo que sigo dejando todo en manos de Dios, porque con todas las pruebas que he pasado en mi vida, puedo decir que se lo debo a Dios. Anteriormente cuando no tenía la madurez que hoy en día tengo, en este juego. Si me iba mal o fallaba o me me hacían un error que me dañaba mi trabajo, mi inning, no podía controlar el lenguaje corporal, que es algo muy difícil que a los americanos no les gusta. Hoy en día, fallo o me va mal, yo sigo batallando y termino mi trabajo y le doy gracias a Dios. A veces no podrán leer mis labios cuando le doy las gracias a Dios, pero lo digo con el corazón.
A lo mejor mucha gente me dice que lo deje de hacer porque después de esto no sabemos hacer nada. No, yo sé de dónde soy, de dónde vengo, sé quién soy, sé lo que he pasado. Sí, yo le tengo que agradecer mucho al béisbol, pero creo que más le tengo que agradecer a Dios, que es el que me da la oportunidad todos los días de levantarme, de respirar, de venir con esa fuerza a darlo todo en el terreno de juego.
Un sueño y un cambur
Recordamos aquel día en Valencia, cuando llegó a un tryout de los Rays de Tampa y encontró que cien prospectos provenientes de academias y con experiencia en equipos organizados en Criollitos, Pequeñas Ligas y Federados, estaban ahí, aspirando a lo mismo, ser firmados.
José no había tenido nunca ese roce, por eso aprendió a lanzar en una cancha de basquet, con Dontrelle Willis como coach virtual.
- De verdad que eso fue increíble. Nunca se me olvida. Imagínate, Ciro Barrios con todos esos peloteros, al igual que Carlos Guillén… por eso yo siempre uso esta frase “los últimos siempre serán los primeros”, porque me acuerdo yo que eran las 6:30 de la mañana y nosotros estábamos ahí, y yo lo que tenía era un cambur en el estómago.
A lo mejor esos jugadores tenían su pastelito con su malta, su broma y yo lo que tenía era un cambur (banana) y llegó el mediodía y como que… “¡Ajá ven, que tú eres el último!” Cuando yo vi que en ese instante me firmaron, se me quedó esa frase en mi corazón “Los últimos siempre será los primeros”. Y esa es la razón de que cuando tú como ser humano llegues a pensar que no puedes, no desmayes, sigue, porque a veces Dios nos pone pruebas en el camino para ver cuál decisión tomamos.
La vida también lanza strikes
Siempre que hablamos con José Alvarado, es evidente que es un hombre de fe. Siempre agradece a Dios por todo lo que le pasa. Así que había que preguntar por lo que para él significa su fe. En especial sabiendo los altibajos que ha tenido en su carrera y en su vida personal. En 2025, además de la conocida suspensión, el relevista zuliano recibió una noticia dolorosa, su hijo fue diagnosticado con leucemia, enfermedad de la que está curado.
- Sí, gracias a Dios.
Como todos saben, pasé (por) una suspensión, cometí un error, pero nada, no me rendí. Cuando regresé, que volví con el equipo, mi agente me llamó, que tenía que irme. Él no me lo quiso decir, y resulta ser que era que a mi hijo le habían detectado leucemia.
De verdad que es un milagro. Es un milagro porque lo viví. Estuve con él. Cada vez que un compañero de cuarto en el hospital perdía la vida, yo vivía el temor de decir “¿será mi hijo el que nos va a dejar?” Era una situación muy difícil. Pero yo creo que me asusté más cuando él no quiso comer más, no quiso, no quiso saber más nada de nada, pues y estuve ahí. Saqué a todo el mundo del cuarto, le dije “Papi, yo sé que siempre me dices que quiere ser como yo, pero tienes que comer así no te guste. Se me tranca el pecho porque lo viví.
Hoy en día puedo decir ¡Gracias, Dios mío! porque es duro; nunca le desearía a ningún padre ver a sus hijos pasar por lo que yo pasé.
Se le hizo inevitable llorar al revivir esos días de angustia. A la hora de expresar sus sentimientos, José Alvarado es un hombre genuino.
Dios y familia
Compartimos la fe, así que me atreví a decirle que Dios los bendijo y que también nos bendice a nosotros al tener esta conversación aleccionadora. Agradecidos por su confianza.
- ¡Gracias! Te voy a decir como siempre me lo dijo mi mamá: “No importa lo que tengas, lo que hayas logrados, no pierdas tu humildad, la gente que diga lo que diga, pero lo más lindo que tú tienes, hijo mío, es tu humildad. Eso es lo que te hace brillar”.
Te puedo decir que he ganado dinero, pero ¿sabes? No es lo que más me satisface.
Lo más bonito que siempre digo es mi humildad, es lo que hace que yo brille. Si tengo que darlo todo por ayudar a una familia, lo hago.
Así somos, como nos levantó mi mamá. Por eso por mi mamá y por toda mi familia lo doy todo.
Mi familia siempre ha sido todo porque a mí, mi padre me abandonó y después que crecí, lo conocí y lo respeto como un padre, le pido la bendición y hasta ahí. Han pasado situaciones, me ha querido poner mal porque a lo mejor hoy en día él me está viendo brillar y se arrepiente de lo que lo que me hizo, lo que le hizo a mi mamá.
Siempre digo si yo llego a quedar sin nada, quiero llevarme el legado del brillo que hace brotar mi humildad, porque lo más bonito que puede tener un ser humano es la humildad, ser una persona real.
Cuando yo hablo aquí con ustedes, hablo de corazón, no es porque soy uno más o soy esto, sino que me gusta hablar con la verdad. Me gusta hablar con el corazón.
Sé que esta entrevista la va a ver todo el mundo y lloré porque me dolió mucho. No por el dinero que he perdido, por la suspensión o lo que diga el fanático.
Semanas atrás mi hijo me llamó y me dijo papi, quiero decirte una noticia.
“Dime hijo, Dios te bendiga ¿Cómo estás?” Y me dijo “Estoy bien, gracias a Dios, estoy libre del cáncer”.
De verdad que es un logro más, puedo decir que me vaya como me vaya, le doy gracias a Dios por todas las pruebas que ha puesto en mi camino. Me ha hecho mejor persona, mejor ser humano. Puedo decir que descanso más, duermo tranquilo porque sé que todo está bien.
Coincidimos en que la fe sostiene. Si se tiene la convicción de que Dios está al mando, es menos difícil atravesar las tormentas que nos tocan.
Yo había respirado profundo para evitar el llanto, pero para terminar nuestra conversación, José Alvarado me conmovió con una respuesta inesperada para nosotros.
- ¡Gracias a ustedes siempre por la oportunidad! De verdad que siempre lo hablo con Félix… Cuando hablo con Mari Montes siento que estoy hablando con mi mamá. A veces uno necesita sentir eso. El cariño de su madre. Pero por nuestro trabajo, nuestras madres, nuestros familiares, están siempre lejos de nosotros. Pero siempre que vengo para acá, siento orgullo al verlos a todos ustedes aquí, trabajando.
Cuando te veo a ti, es como que sentir ese cariño de mamá y es muy bonito. Es muy bonito lo que se siente y como te lo dije la primera vez este año que vinimos; lo bonito de ustedes que no andan detrás como muchos que “Oh Ahí está fulano, le está yendo bien, quiero hablar con él”. No como ustedes, que son uno solo con todos y eso es muy bonito, así que muchas gracias.
Disculpa por las lágrimas, pero tocaron el tema que siempre me cuido de eso, pero que es duro. Es duro y de verdad que no quisiera ver a ningún padre pasar por una situación de eso porque es difícil.
José Alvarado salió de aquella cancha de baloncesto en Caja Seca persiguiendo un sueño que parecía improbable. Años después, convertido en grandeliga, sigue lanzando con la misma determinación de aquel muchacho que aprendió a imitar a Dontrelle Willis.
Su historia no se trata únicamente de béisbol. Se trata de las pruebas que moldean a una persona, de las caídas y errores que enseñan, de la familia que fortalece y de una fe que permanece cuando llegan los momentos más difíciles.