Gabe Gaeckle pasa de orgullo en Arkansas a buscar crecer con los Atléticos

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Seleccionado en el puesto 73 del Draft de la MLB de 2026 proveniente de la Universidad de Arkansas tiene como meta para el futuro ser abridor en Grandes Ligas

Gabe Gaeckle lanzando para el equipo de la Universidad de Arkansas de la Conferencia Sureste en la NCAA. (Foto: Hank Layton/WholeHogSports)

Gabe Gaeckle lanzando para el equipo de la Universidad de Arkansas de la Conferencia Sureste en la NCAA. (Foto: Hank Layton/WholeHogSports)

Por Oscar Lavigne / @osskartelito

Uno de los pitchers con la mejor stuff de toda la NCAA, Gabe Gaeckle aterriza en el béisbol profesional de la mano de los Athletics. Drafteado con el pick 73 este pasado 2026 MLB Draft, Gabe llega a su etapa profesional con la mentalidad de conseguir ser un pitcher titular en las Grandes Ligas.

¿Cuándo empezaste a jugar al béisbol y por qué empezaste a jugar?

Sinceramente, desde que tengo uso de razón siempre he jugado. Mi padre jugaba cuando era joven, y tengo tíos y primos que también jugaban, además de mi hermano. Tengo un hermano mayor que ahora tiene 28 años y él también jugaba cuando era pequeño. Así que, desde que puedo recordar, empecé a coger el bate en el jardín de casa con mis hermanos y mi padre, y desde pequeño le cogí cariño al juego.

Estudiaste en Aptos High School, en Aptos, California. ¿Qué puedes contarme sobre tu etapa allí y sobre el béisbol de high school en California?

Es un buen sitio para crecer. Tengo muchos buenos amigos allí y siempre disfruto cuando tengo la oportunidad de volver. De vez en cuando aparece algún jugador de Santa Cruz County que se marcha a jugar béisbol universitario, y eso es prácticamente todo. La liga en sí no es muy buena, pero me lo pasé muy bien jugando con mis amigos en high school.

Te sometiste a una cirugía Tommy John cuando eras más joven, a los 15 años. ¿Cómo fue vivir esa lesión tan pronto en tu carrera y cómo fue el proceso para superarla?

Sinceramente, siempre digo que fue una bendición disfrazada. Acababa de empezar a lanzar cuando tenía unos 14-15 años, así que ocurrió bastante pronto después de empezar como pitcher. A partir de ese momento, creo que me di cuenta de que tenía que cuidar mejor mi cuerpo y dedicar realmente tiempo al weight room para hacer lo necesario. Cuando llegaba la offseason, tenía que trabajar duro en el gimnasio para desarrollar la fuerza necesaria para la temporada. Aprendí mucho durante el proceso de recuperación.

Mentalmente no fue demasiado difícil para mí. Fue durante 2020, así que el mundo entero estaba prácticamente cerrado por la COVID y el béisbol tampoco se estaba jugando realmente. No sentía que me estuviera perdiendo demasiado, así que aproveché ese tiempo para volver a estar sano y regresar al campo.

Empezaste a lanzar a los 14-15 años. ¿Qué posición jugabas antes y por qué empezaste a jugar como pitcher?

Creo que cuando era pequeño simplemente era un niño que se divertía y jugaba por todo el infield. También bateaba y quizá lanzaba de vez en cuando, pero principalmente bateaba en Little League y demás. Después, al principio de mi etapa en travel ball, bateaba y a veces también lanzaba.

Creo que tenía 15 años cuando empecé a tomarme el pitching en serio y a dedicarle mucho tiempo. En mi equipo de high school también bateaba. Pero sí, los 15 años fueron más o menos cuando llegaba cada verano y yo simplemente era pitcher y no bateaba.

¿Cuál era tu arsenal durante tu último año de high school?

Sí, era principalmente fastball y curveball. Probablemente lanzaba muy pocos changeups, pero principalmente fastball four-seamer y curveball.

Decidiste comprometerte con Arkansas. ¿Cómo fue el proceso de recruiting para ti y por qué decidiste ir prácticamente al otro lado del país?

Creo que fue en otoño de mi año junior cuando empecé a recibir ofertas y a ser reclutado. Lo reduje a Arkansas y UCLA, y visité las dos universidades. De hecho, originalmente me comprometí con UCLA, pero después se anunció que iban a pasar a la Big 10 para béisbol, así que retiré mi compromiso y me fui a Arkansas.

Arkansas era un lugar increíble y sentí que estaba en casa. El staff, los jugadores y todos los compañeros que tuve a lo largo de los años fueron increíbles. Realmente disfruté mucho de mi etapa allí.

En Arkansas jugaste bajo las órdenes del coach Dave Van Horn y del pitching coach Matt Hobbs. ¿Cómo te ayudó esta experiencia a desarrollarte?

El coach Van Horn hace mucho hincapié en los infielders y los hitters. Así que, en términos de béisbol, no trabajé demasiado con él directamente. Pero creo que la persona que soy hoy se debe en gran medida a lo que él valora y a lo que nos inculca como jugadores. Es un líder tremendo y una persona por la que quieres salir ahí fuera y darlo todo cuando estás compitiendo por Arkansas.

Y el coach Hobbs es igual. Creo que me inculcó mucha mentalidad. Hace mucho hincapié en eso, además de ayudarme a conocerme como pitcher y saber cuáles son mis fortalezas, cómo atacar la zona y todo lo demás. Todo el staff hace un trabajo increíble, desde el coach Van Horn hasta el coach Hobbs, Hunter Bell, el strength coach, DJ Baxendale y Zach Barr. Todo el mundo está muy involucrado y da todo lo que tiene para ayudarnos de la mejor manera posible.

¿Cómo fue la experiencia de alejarte de casa tan joven y vivir en la universidad por tu cuenta?

Fue muy fácil. Hacen un gran trabajo poniéndonos en una buena posición para tener éxito. Ellos se encargan de organizar todo el alojamiento durante tu año freshman y te vas adaptando poco a poco.

Creo que no es algo malo para los atletas, porque entras en un equipo al que ya perteneces y estás rodeado de esos chicos todos los días. Con el tiempo se convierten en tus mejores amigos. Me encantó cada segundo que pasé allí. Mi familia, mis padres, venían durante la primavera y asistían a todos los partidos, así que eso fue increíble. Arkansas fue un lugar increíble.

Fuiste drafteado en 2023 por los Reds pero decidiste no firmar. ¿Por qué tenías tan claro que querías ir a Arkansas?

Estuve un poco indeciso durante el periodo previo al Draft y, a medida que se acercaban los días, al final todo se redujo a que realmente esperaba no ser drafteado porque quería ir a Arkansas. En ese momento era prácticamente decir: «Pase lo que pase, voy a Arkansas». Y eso fue lo que ocurrió.

Mi advisor dejó muy claro que iba a ir a Arkansas, así que estuvo bien que los Reds acabaran seleccionándome. Pero sí, creo que Arkansas era algo que no quería perderme. Creo que crecer viendo los partidos de la SEC es increíble y siempre quise jugar en un ambiente así. También quería ir allí para desarrollarme y convertirme en un mejor pitcher. Mis expectativas fueron superadas por todo lo que recibí en Arkansas y estoy muy feliz de haber tomado esa decisión.

¿Cómo describirías tu evolución año tras año a lo largo de tus tres temporadas en Arkansas?

Cada año fue diferente. En mi año freshman estaba esperando una oportunidad, la conseguí y quería demostrar lo que podía hacer. Tuve algo de éxito ese año y creo que siempre sabía que tenía que salir ahí fuera y demostrar lo que podía hacer porque, sinceramente, siendo freshman es difícil lanzar allí. Es una liga muy complicada en la que competir. Cada fin de semana intentaba demostrarme a mí mismo y hacer un buen trabajo para el equipo, dándome la oportunidad de seguir tomando la bola. Después llegas a un punto en el que te ganas la confianza de los coaches y, a partir de ahí, simplemente se trataba de desarrollarme como pitcher.

No tuve ninguna titularidad en mi año freshman. Después, en mi año sophomore, entré en la rotación y no estaba yendo bien. Sinceramente, ese año fue bastante malo. Nunca sentí realmente presión por parte de los coaches ni nada parecido. Simplemente me dejaban salir ahí fuera y hacer lo mío, y sabían que iba a conseguir salir de esa situación y acabar el año con fuerza. El año pasado fue un poco irregular y simplemente aprendí cómo tenía que lanzar con todos mis pitches, tener un buen uso de cada uno y no permitir que los bateadores redujeran mis opciones. Eso fue algo muy importante para mí, incorporar los cuatro pitches en una cantidad considerable en cada partido.

Si vuelvo a ello, mi año freshman consistió en apariciones más cortas y era muy divertido salir a lanzar en las últimas entradas de los partidos. En mi año sophomore aprendí a ser titular, no fue muy bien y después volví al bullpen. Y el año pasado consistió en definir mi rutina como titular y aprender realmente a lanzar como titular, lo cual fue muy importante para mí.

¿Puedes detallar los cuatro lanzamientos que integran tu arsenal actual?

Llegué allí con una four-seam y una curveball. En mi freshman year desarrollé una slider que fue muy buena para mí ese año, y también lancé un poco de changeup. Esos son mis cuatro pitches ahora mismo: four-seam, curveball, slider y changeup.

Creo que la curveball fue muy buena para mí este último año, y el changeup dio un salto enorme, lo cual me hizo estar muy contento. Con la slider iba probando un poco diferentes grips de vez en cuando. Pero en este punto me siento muy cómodo con los cuatro.

¿Cómo afecta a tu mentalidad y preparación haber alternado los roles de abridor y relevista?

Obviamente hay diferencias en la preparación, simplemente porque cuando eres titular sabes cuándo vas a lanzar, mientras que como reliever no lo sabes. Así que mis rutinas pre-game han cambiado un poco. No las cambio demasiado; hago la misma preparación antes de cada partido, tanto si soy titular como si soy relevista. Pero creo que tiene más impacto en mi catch play antes del partido y en lo que hago en el montículo antes del encuentro.

Creo que haber cerrado partidos y también haber sido titular ha sido beneficioso. Tuve dificultades con ello en mi sophomore year en la universidad, cuando me convertí en titular. Creo que mi mentalidad no era la adecuada y eso no me ayudó. Siento que soy un pitcher muy agresivo y creo que perdí un poco esa agresividad durante mi sophomore year cuando estaba siendo titular. Así que creo que ser titular y no tener éxito, y después volver al bullpen y tener éxito ese año, me mostró lo que necesitaba hacer como pitcher. Ahora creo que tengo la mentalidad adecuada cuando salgo a ser titular. Y sí, fue increíble poder hacer ambas cosas.

¿Crees que podrías conseguir un hit contra ti mismo en 100 intentos?

Creo que en 100 intentos conseguiría uno. Creo que solo tendría alguna posibilidad contra una fastball, apostándolo todo a una fastball y esperando que volviera a lanzar otra. Así que creo que, con el tiempo, quizá conseguiría poner el bate en la bola y ponerla en juego. Dicho esto, creo que una vez llegué a ver una fastball a unas 90 mph en high school y me pareció realmente rápida. Así que no lo sé. Creo que sería un gran desafío, pero creo que acabaría consiguiéndolo.

¿Cómo viviste esta vez el día del Draft junto a tu entorno?

Esta fue la primera vez que estuve realmente involucrado. En high school tomé mi decisión, así que no tuve que pasar por todas las reuniones ni tuve esa conversación con mi advisor sobre una cantidad de dinero concreta, ni estar esperando a que dijeran mi nombre. De hecho, estaba en Arkansas cuando me draftearon la primera vez, así que ya estaba totalmente decidido a ir a la universidad.

Pero este año sí, estaba con mi familia y mi novia, y simplemente estábamos sentados esperando a que llegara la elección. Fue un momento muy especial.

Recientemente seleccionado por los Athletics, ¿qué conexión tenías con la organización?

Creo que tendremos una conversación mucho más profunda en primavera. Tuve mi reunión del Draft con ellos en primavera y fue genial. El head scout es de mi high school, así que siempre había oído hablar de Kubota, pero nunca lo había conocido personalmente. Fue genial conocerlo finalmente. Somos de la misma high school.

Además, crecí siendo fan de los A’s. Mi padre y mi hermano probablemente sean los mayores fans de los A’s que puedas imaginar, así que fue genial acabar jugando para los A’s y tener esta oportunidad. Creo que ahora mismo estamos saliendo ahí fuera en este post-draft camp y simplemente mostrando lo que tenemos. Después creo que tendremos reuniones más profundas próximamente.

Como aficionado de los Athletics desde niño, ¿quién era tu jugador favorito de la franquicia?

En la universidad llevaba el número 20 por Josh Donaldson cuando estaba con los A’s. Eso fue cuando era hitter, y siempre me gustó la manera en la que jugaba. Era bastante agresivo y competitivo. Así que creo que Josh Donaldson, cuando era pequeño, probablemente era mi favorito.

¿Hay algún lanzador profesional con el que te identifiques o veas similitudes mecánicas?

He oído hablar mucho de Sonny Gray durante mi carrera universitaria y veo algunas similitudes. Es un pitcher increíble, así que diría que un poco Sonny Gray. En cuanto a la mecánica, tenemos algunas similitudes. Yo diría que tengo un poco más de mentalidad de confiar en mi stuff. Él es un pitcher que lanza probablemente siete pitches y vive en los bordes de la zona. Así que tenemos algunas similitudes y diferencias. Pero sí, es un gran pitcher.

¿Qué actividades disfrutas fuera del campo de béisbol para desconectar?

Aquí en Arizona, sinceramente, simplemente he estado jugando a videojuegos. Hace demasiado calor para estar fuera, aparte de los entrenamientos. Así que ahora mismo intento evitar salir. Cuando estoy en casa, me gusta pescar. Estamos cerca de la costa, así que salgo en barco con mis amigos y vamos a pescar. Simplemente pescar, pasar el rato con mis amigos y relajarme.

¿Practicaste otros deportes antes de enfocarte al 100% en el béisbol? Y si pudieras ser profesional en otro deporte, ¿cuál elegirías?

No en high school. Jugué a waterpolo durante mi año freshman de high school, y también practiqué un poco de fútbol americano y un poco de baloncesto. Pero cuando llegué a high school y después de la cirugía, simplemente me centré en el béisbol.

Si no jugara al béisbol, creo que el fútbol americano sería muy divertido. Nunca jugué al fútbol americano en high school ni llegué a ponerme las protecciones, pero siempre quise hacerlo. Mis padres simplemente no me dejaron. No creo que fuera bueno, pero creo que sería muy divertido.

¿Cuál es tu recuerdo más preciado dentro del terreno de juego hasta ahora?

Creo que mi año sophomore. Ese equipo era increíble y fue genial formar parte de él. Tuvimos una buena trayectoria y acabamos perdiendo en Omaha. Pero sí, jugar en la College World Series en Omaha fue increíble, especialmente con el grupo de jugadores que teníamos. Eso fue realmente especial.

¿Qué representa el béisbol en tu vida personal y qué significa para ti ser un Razorback para siempre?

Es increíble. No puedo quejarme. El béisbol es el deporte que amo desde que era pequeño y ahora puedo jugarlo como trabajo, lo cual es increíble. Creo que, echando la vista atrás a mi trayectoria hasta ahora, ha sido absolutamente increíble. He conocido a muchísimos jugadores que ahora considero mis mejores amigos, y creo que el propio juego es muy especial. Siempre es un juego de crecimiento y tienes que trabajar muy duro para poder tener éxito en este deporte. Te hace responsable de tus actos, y creo que eso es algo que marca una gran diferencia: el trabajo que haces va a terminar reflejándose en el campo en algún momento. También es muy importante cómo afrontas la adversidad. Creo que es un deporte que se parece bastante a la vida y es un juego increíble.

Últimamente he estado teniendo esta conversación. Creo que probablemente sea allí donde quiera establecer mi hogar. Esa universidad, el coaching staff y haber podido formar parte del equipo de béisbol de Arkansas fue increíble y estoy muy agradecido por ello. Tuve muchos mentores, hice algunos de mis mejores amigos y creé muchos recuerdos allí. Es un lugar que siempre será especial para mí. Me encantó estar allí. Creo que voy a volver allí durante la mayoría de mis offseasons, y fue increíble haber podido estar allí durante tres años.

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