Willson Contreras: «Nunca dejamos de trabajar por ese cupo a los playoffs»
el primera base carabobeño lideró la remontada de los Medias Rojas hasta la postemporada y lo celebra junto a Abreu, Monasterio y Suárez

Andruw Monasterio (#32) y Willson Contreras (#40), durante un juego ante los Yankees de Nueva York en el Yankee Stadium en El Bronx, NY. (Foto: Francis Yatani Diamond/El Extrabase)
Jesús David Castellano / @_JDCastellano
Willson Contreras se convirtió en el líder espiritual de los Medias Rojas de Boston en lo que fue un camino transformador que pasó de una virtual catástrofe a la clasificación a postemporada por segundo año consecutivo.
Y es que tras finalizar la jornada del 17 de junio con récord de 29-42, los Medias Rojas ganaron 55 de sus siguientes 85 juegos —la mayor cantidad de todo el béisbol— para mejorar su foja a 84 victorias y 72 derrotas y sellar su boleto a playoffs el pasado domingo, luego de que los Bravos de Atlanta ayudaran venciendo a los Astros de Houston.
Los Medias Rojas no pudieron celebrar con un triunfo en el bolsillo. Cayeron ante Tampa Bay en el último de la serie en Tropicana Field, pero eso poco importó, sobre todo teniendo en cuenta todo el camino recorrido para anotar su nombre en la fiesta de octubre luego de estar destinados al desastre en los primeros tres meses de zafra. Sencillamente nunca se rindieron, y eso lo reconoce Willson y se lo hace ver a sus compañeros.
«Un año bastante bendecido y acontecido»
«Primeramente, darle las gracias a Dios por todo lo vivido este año. Un año bastante bendecido y acontecido», dijo Willson a El Extrabase durante la celebración en el clubhouse visitante del Tropicana Field. «También hay que agradecer por el equipo que tenemos alrededor, los muchachos, la clase de personas que tenemos. Y de verdad que nunca dejamos de trabajar, ni de perseguir ese cupo a los playoffs».
En un buen tramo de la campaña, el primera base carabobeño comandó a la ofensiva patirroja. Primeramente, despuntó bateando por encima de .300 en abril y luego mantuvo la constancia suficiente como para terminar encabezando al equipo —con seis compromisos por disputar en el calendario regular— en cuadrangulares (27), carreras impulsadas (81), porcentaje de embasado (.387), slugging (.518) y OPS (.905).

Su escolta en el renglón de vuelacercas fue Wilyer Abreu (24), que no solo aportó con el bate, sino con su prodigiosa defensa en los jardines que lo tiene como firme candidato a obtener su tercer guante de oro consecutivo.
Elogios para Abreu y Monasterio
«Estoy orgulloso de todos mis compañeros, especialmente de Wilyer; por todo lo que ha hecho este año y lo que ha logrado, ha sido bastante importante, igual que (Andruw) Monasterio, que lo trajeron para acá a hacer un trabajo. Se amoldó muy bien a su rol y mira, esto es lo que hace un equipo unido, clasificar», añadió.
«Estoy verdaderamente orgulloso del equipo que formamos y que tenemos ahora mismo», acotó Wilyer, que comanda a los jardineros derechos de la Liga Americana en Carreras Salvadas a la Defensiva con 26. «Le dimos la vuelta a la temporada de una forma increíble. Me siento orgulloso de haber sido parte de esto, de poder ayudar y contribuir al equipo en este momento y durante toda la temporada».

Wilyer también destaca entre los jugadores de su posición en el nuevo circuito siendo segundo en Outs Por Encima del Promedio (3) y primero en valor en carreras de fildeo (5). Igualmente, despunta en asistencias desde los jardines (12) y en el apartado ofensivo, lidera a los Medias Rojas en carreras anotadas (81), dobles (36, con lo que comanda la Liga Americana) y bases por bolas (70). El zuliano estableció topes personales en las categorías ofensivas antes mencionadas, además de traídas al plato (74), imparables (144) y, por supuesto, bambinazos (24).
Monasterio ha entendido su rol
Por su parte, Andruw Monasterio supo adaptarse a su rol de pelotero de reemplazo, con tramos destacados a la ofensiva. Un ejemplo de ello fue julio. En ese entonces asumió la titularidad de las paradas cortas en ausencia del lesionado Trevor Story, lo que coincidió con la racha de 15 triunfos seguidos que le dio vida a Boston. Exhibió un promedio de .338 (de 65-22), OBP de .413, slugging de .631 y OPS de 1.044, con tres cuadrangulares, 11 producidas y nueve anotadas.
Pero no se limitó al campo corto; Monasterio también vio acción en segunda, en primera, e incluso en tercera.
«Para mí, todo fue amoldarme a mi rol», comentó Monasterio a El Extrabase. «Fui al Spring Training y me gané el puesto. Súper contento porque son cuatro años en el show y cuatro años clasificando, es una bendición. Es muy satisfactorio, porque tú trabajas mucho para esto, para este momento del año, el béisbol en octubre».
Suárez ha sido clave en el tramo final
En el renglón del pitcheo, Ranger Suárez ha sido clave en este tramo final de la zafra, luego de presentar altibajos durante gran parte del año e incluso estar en lista de lesionados después de la pausa del juego de estrellas.
En sus últimas cinco aperturas exhibe foja de 3-1 y una efectividad de 2.70 en 30 innings de labor, con 22 ponches, 12 pasaportes y un WHIP de 1.27. Todo eso ha confluido en una actuación general en su primera contienda en la Liga Americana, en la que posee un promedio de carreras limpias de 3.27 en 143.1 capítulos de trabajo a lo largo de 27 salidas.
«Contento del sacrificio que hicimos durante la temporada, especialmente por cómo empezamos», expresó el zurdo de Pie de Cuesta. «Entonces, mira lo que nos recompensó Dios, estamos en los playoffs».

A Ranger se lo ha caracterizado por ser un lanzador bastante calmado, casi imperturbable. Y bastante de eso mostró el equipo para lograr revertir su situación de inicio de temporada. «No comenzamos de la manera que queríamos, pero el talento de los muchachos es increíble. Sabíamos que le íbamos a dar vuelta a la situación».
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